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26 de agosto de 2018
Violencia pública. Por Hugo Cesar Renes
El hombre pobre probablemente se vea activado por la privación física que, si es muy severa, lo desactivará políticamente.

Violencia pública.                                                                                         Por Hugo Cesar Renes.

El hombre encuentra casi siempre medio para hacer concordar sus actos con la voz de la conciencia y para justificar el mal que hace a otro.
En la vida corriente, se tiene el hábito de atribuir a los actos de los adversarios una mala intención. Esto facilita la crítica y permite pronunciar un juicio sobre la conducta de los hombres, satisfaciendo así una necesidad muy grande de hablar mal del prójimo.
 Cuando un segmento substancial de la sociedad se siente privado de algo y lo siente cuando percibe una discrepancia entre sus “expectativas de valor”  y las “capacidades de valor” de su entorno. Dicho de una forma más simple, las perspectivas se sienten privadas cuando existe una brecha entre lo que se desea y lo que puede obtenerse, entre las expectativas y las gratificaciones a medida que estas cambian con el transcurso del tiempo.
Si bien teóricamente la brecha puede resultar de otras formas, como cuando aumentan las expectativas y las gratificaciones por ejemplo, pero cuando aquellas, las expectativas, aumentan mucho más rápidamente  que las gratificaciones, resulta difícil encontrar un caso de rebelión o revolución que no involucre una depresión en las gratificaciones de los valores básicos de bienestar (necesidad afectivas, físicas, de autoestima y de auto actualización, seguridad, etc.)
 El énfasis de Gurr con respecto a la privación relativa, es en verdad un importante avance en la síntesis de la teoría acerca de la violencia pública. Entre otros beneficios secundarios, su explicación de por qué los hombres se rebelan proporciona un resumen completo del trabajo de otros.
 
Investigación cuantitava.
 
La problemática década del 60, según indico Gurr, ha presenciado el renacimiento de la preocupación  no solo por la teoría sino también por la investigación. Entre los nuevos pioneros figuran Zvo, Rosalind Feierabend y sus colaboradores (1966, 1969, 1972), que combinaron la hipótesis de frustración – agresión del grupo Yale con desarrollos posteriores de teoría con respecto a la brecha existente entre las expectativas y las gratificaciones .
 De Lipset (1959) tomaron medida estadísticas de desarrollo (incluyendo el producto bruto interno, la ingestión calórica, los teléfonos, los médicos, los periódicos y radios per capita, la alfabetización y la urbanización).
 De Lerner (1958) tomaron una triple calificación de las sociedades tradicionales y modernas y desarrollaron sus propios indicadores de inestabilidad política en una escala de 7 puntos que va desde el 0 hasta el 6 (guerra civil o ejecuciones masivas).
 El producto de su trabajo ha sido una correlación masiva de grados de estabilidad con las medidas de Lipset y las etapas de desarrollo de Lerner. Con precisión estadística y clasificatoria, los Frierabend han establecido que las naciones en transición son menos estables y que las  naciones modernas son, por lo general, más estables que las tradicionales.
Sin embargo, aún no han podido tratar adecuadamente el difícil problema de integrar su información con la teoría psicológica y con esquemas de privación relativa.
 La técnica empleada en la investigación ha comenzado a ser fructífera para los estudios acerca del descontento político empleando para ello un modo ingenioso de entrevistar (o interrogar). No trata tanto de la violencia política abierta y de las actitudes con respecto a ella, sino de sus raíces en el descontento social e individual.
 El estudio de la violencia por parte de los científicos sociales está llevándose a cabo donde la información es visible. Los datos examinados son datos grandes, evidentes, acerca de tendencias tales como crecimiento demográfico, urbanización, movilidad ocupacional, inmigración y producto bruto interno. Las implicancias de dichos datos de ningún modo están extinguidas, pero la tendencia de buscar las llaves donde la luz brilla más a menudo se efectúa en forma no sistemática y sin teoría. Mientras tanto, existe una creciente oportunidad para analizar la violencia a la luz de la psicología.
 Cuando un científico social, cargado con información computarizada asevera evidencias concluyentes para probar que los “Ghettos” causan violencia, uno piensa y se pregunta qué causó y causa violencia en los suburbios de clase media.
 Cuando un científico social inclinado a una generalización, dice que la superpoblación causa violencia, uno se detiene a pensar por qué ciudades tan pobladas como Tokyo, San Pablo o Rio de Janeiro, en lugar de explotar, continúan creciendo.
 
Una premisa básica para mi análisis consiste en que toda conducta es producto de la interacción de la persona y el entorno.                                  Si quienes estudian la violencia comienzan y finalizan en el entorno, ellos considerarán solo una de las dos variables fundamentales. Si, como parecen estar haciendo los etólogos, comienzan por el organismo y finalizan con el análisis solo de las evidencias más visibles de las determinantes orgánicas en las que el entorno juega un rol más que evidente, solo estarán reemplazando las conclusiones directas, claras y holísticas de deterministas ambientales como Marx y Paulov, con un nuevo conjunto de errores.
 
Permítanme ahora resumir algunas hipótesis básicas.
 
a.   La violencia es siempre una respuesta a la frustración, pero es sólo una dentro de un conjunto aún indefinido de respuestas a la misma.
b.   La violencia como respuesta se produce cuando determinadas necesidades innatas se ven profundamente frustradas.
c.   Si ellas fueran satisfechas por el entorno, el organismo es “saludable”. Si ello no sucede, el organismo social no se podrá desarrollar totalmente. En tal caso o muere después de un período o busca a través de la violencia obtener la satisfacción de sus necesidades.
 
Existen cuatro necesidades substantivas en orden descendente de preponderancia: las necesidades físicas, socio afectivas, de auto estima y de actualización.
En la interacción social de cada individuo, cualquier necesidad puede dominar su atención, pero cuando una necesidad inferior (alimentos o descanso) se torna activa, sobredimensionará la actividad del sistema de control central que ha estado respondiendo a alguna necesidad superior (como la de auto estima).
 
El hombre pobre probablemente se vea activado por la privación física que, si es muy severa, lo desactivará políticamente.
 
La persona de alto nivel  y capacidad será activada a reaccionar por privación de su necesidad de auto actualización y tratará de buscar una ocupación apropiada a su talento y capacitación. Pero si realmente tiene hambre, el hombre de alto nivel se sentirá activado a reaccionar tanto por privaciones físicas, como por privaciones ocupacionales.
 
Además de estas cuatro necesidades substantivas, enuncio tres necesidades estrechamente relacionadas: seguridad, conocimiento y poder.                          Cada persona posee alguna tendencia innata a ganar una mínima satisfacción para cada una de estas tres necesidades, pero lo hará en el transcurso de su búsqueda de satisfacción de una o más de las necesidades substantivas.
 
PREVER A FIN DE PROVEER!!!
 En azul y blanco, Hugo Cesar Renes
 
"ES MÁS FÁCIL ENGAÑAR A LA GENTE QUE CONVENCERLA QUE HA SIDO ENGAÑADA"
Mark Twain


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