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26 de agosto de 2018
EEUUA los 81 años . Muere el senador republicano John McCain .
La política mundial despide a "un gran hombre de estado". John McCain suspende el tratamiento de su cáncer cerebral. El senador republicano John McCain prepara su funeral, al que Trump no está invitado.

Muere el senador republicano John McCain.                  Marta Torres .

                   El senador John McCain ha fallecido a los 81 años de edad. Chris Wattie REUTERS.

La política mundial despide a "un gran hombre de estado".                                                  John McCain suspende el tratamiento de su cáncer cerebral.                                              El senador republicano John McCain prepara su funeral, al que Trump no está invitado.  Nacido para servir a su país, el senador republicano de Arizona, John McCain, murió a los 81 años de edad el sábado por la tarde después de una batalla contra un cáncer cerebral.                              Su mujer Cindy y su familia se encontraban con él en los últimos momentos de vida del senador, que sirvió a su país en las Fuerzas Armadas y el Congreso durante 60 años.                                        Considerado el "maverick" (disidente, en inglés) allá donde iba, McCain se presentó en la escena nacional de su país cuando derribaron su avión en la Guerra de Vietnam sobre Hanoi en 1967. Meses antes había sobrevivido a un fuego en el portaviones USS Forrestal.

Héroe de guerra.

El político sin miedo. Siempre contra los elementos. Ya a los dos años apuntaba maneras cuando aguantaba la respiración hasta desmayarse. Sus padres no sabían qué hacer con él y le metían en agua fría pensando que le podían curar. Hijo y nieto de almirantes. Su destino pareció claro desde el principio. Sólo que se graduó de los últimos de la Academia Naval a la que acudió.                                                      El 894 de una clase de 899.                                                                                                                              Rechazó ser liberado en 1968 después de que le ofreciesen dejarle marchar a Estados Unidos al saberse que era hijo de un comandante de Estados Unidos. Dijo que no. Que no se iba sin el resto de los soldados estadounidenses.                                                                                                                                Terminó en la conocida prisión, "Hanoi Hilton".                                                                                                    Allí le pegarían, le torturarían y le pusieron en aislamiento durante dos años. Fue soltado en 1973.      Nunca ocultó su enfado con los políticos de Estados Unidos, que según él les habían abandonado a su suerte después de haberles llevado a una guerra poco amiga de los medios de comunicación.

                         Mc Cain, abajo a la derecha, con su escuadrón del Ejército en 1965. REUTERS   

En 1982, fue elegido congresista en la Cámara de Representantes. Cuatro años después consiguió un asiento en el Senado donde se convirtió en un referente en Seguridad Nacional y Política Exterior. Sin embargo, se convirtió en una voz independiente del Partido Republicano cuando hubo que negociar con los demócratas, sobre todo con su amigo el senador de Massachusetts, ya fallecido, Ted Kennedy, hermano del presidente JFK, en asuntos de inmigración y financiación de campaña. Siempre crítico con Rusia y defensor de una postura agresiva contra el grupo terrorista Estado Islámico.                                                                                                 Muy próximo a los medios de comunicación, Mc Cain daba buenos titulares. Ofrecía ruedas prensa sobre cualquier asunto que le pedían. En una ocasión, le dijo al senador republicano de Texas, John Cornyn: "Que te jodan". En otra, se enfadó tanto con el senador republicano de Alabama, Richard Shelby, que se le acercó cara a cara. Apenas había un palmo entre sus narices. Sin embargo, eso siempre gustó a los votantes. En 2000, luchó a brazo partido con el presidente George W. Bush por la nominación de su agrupación en las primarias. Casi le gana. Algo impensable después de que Bush tenía de su parte todo el aparato y el dinero del partido. Le querían porque era sincero. En 2008, consiguió la nominación. Pero, perdió las elecciones presidenciales contra el presidente demócrata Barack Obama.

Todavía así, en la última etapa destacó su pelea con el presidente de Estados Unidos Donald Trump, cuando en 2015 dejó boquiabiertos a los líderes republicanos y el resto del país al criticar a McCain por su captura en la Guerra de Vietnam. "Me gusta más la gente a la que no capturaron", indicó Trump en 2015 cuando entonces era candidato a las elecciones presidenciales.                                                                                                            Un comentario del presidente en respuesta a las críticas de McCain, que reconoció que "Trump calienta a los locos".                                                                                                                                                                         Días después de ser intervenido en el cerebro de urgencia en julio de 2017, McCain volvió al Senado para votar en contra del deseo de Trump desmantelar el "ObamaCare", la reforma sanitaria del presidente Barack Obama. Trump estalló furioso. McCain ofreció en el Senado uno de los mejores discursos de su carrera.

                                                                                                                    Con la muerte de John McCain, desaparece uno de los políticos estadounidenses que más han hecho en los últimos cuarenta años para frenar la creciente polarización de la política y la sociedad estadounidense. El 29 de agosto habría cumplido 82 años.

El gobernador actual de Arizona, Doug Ducey, republicano, sin rival serio para ser reelegido en noviembre, nombrará a dedo un sustituto de McCain, por lo que su partido seguirá controlando ese escaño al menos hasta 2020. De haberse retirado antes del 30 de mayo, Arizona habría tenido que elegir a sus dos senadores en noviembre con gran riesgo de perder la mayoría que tienen en la Cámara Alta.

La victoria de Donald Trump en 2016 es la mejor prueba del fracaso de su apuesta vital desde su primera elección como congresista en 1982, tras dieciséis años en la Armada y cinco años de enlace de la Armada con el Senado.

En sus memorias (The Restless Wave: Good Times, Just Causes, Great Fights and Other Appreciations), publicadas en mayo, describe con respeto, detalle y, sobre todo, sin el menor rencor hacia sus adversarios, las dos derrotas sufridas (2000 y 2008) en sus campañas a la presidencia y critica duramente a Trump.

"No sé realmente qué pensar de sus convicciones", escribe. "Ha amenazado con matar a las esposas e hijos de terroristas para demostrar la firmeza de los EE.UU.Es alarmante su falta de empatía hacia los refugiados, los inocentes, los perseguidos, los hombres, mujeres y niños desesperados. Su discurso, cuando dice que sólo vienen a nuestro país a robarnos o a matarnos, es lamentable. Y su respuesta a las noticias que no le gustan, calificándolas de fake news, sean o no creíbles, es una copia exacta del comportamiento de los dictadores".

En este libro, su despedida personal de la política, advierte a sus colegas del Senado, demócratas y republicanos, unidos hoy como una piña en elogios a su persona, tanta veces criticada como poco fiable, disidente o independiente de la línea oficial de su partido, que "no se encierren en guetos ideológicos" alimentados cada vez más de noticias manipuladas en comunidades cerradas.

"Antes de irme", añade, "me gustaría ver que nuestra política vuelve a los principios y prácticas que mejor distinguen nuestra historia y la historia de otras grandes naciones... El mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar y odio dejarlo, pero no me quejo. Para nada. Ha sido un gran viaje. He tenido grandes pasiones, he visto increíbles hazañas, he combatido en guerras y he ayudado a conseguir la paz. Creo que me gané un pequeño rincón en la historia de América y de mi tiempo.         Salvo Trump y un puñado de incondicionales, por encima de partidos y de ideologías, todos están de acuerdo".

  Hijo y nieto de almirantes de cuatro estrellas con las más prestigiosas condecoraciones, se graduó en la Escuela Naval de Annapolis en 1960. Acabó el quinto peor alumno de su promoción, eligió la aviación naval y, con la escalada de la guerra de Vietnam a mediados de los sesenta, se presentó voluntario para vuelos de bombardeo a baja altitud sobre Vietnam del Norte.                                                                                                El 29 de julio de 1967, su Skyhawk A-4 sobrevivió de milagro al impacto accidental de un misil disparado por error en el USS Forrestal, en el que murieron 134 de sus compañeros por la explosión y el incendio que provocó.      Tres meses después, en su vigesimotercera misión, su avión fue derribado cerca de Hanoi, la capital norvietnamita. En el siniestro se rompió los dos brazos y una pierna, fue hecho prisionero y durante más de cinco años pasó por los peores campos de prisioneros de Vietnam del Norte.                                                     En cuanto se enteraron de que era hijo de uno de los marinos estadounidenses de más alto rango, sus captores intentaron utilizarlo como arma de propaganda y de chantaje, pero McCain rechazó todas las ofertas y no recuperó la libertad hasta el 14 de marzo de 1973, dos meses después del acuerdo de alto el fuego, por el que Henry Kissinger y Le Duc Tho recibieron el Nobel de la Paz de ese año.                                                        De aquella experiencia le quedaron graves secuelas físicas, pero recibió las estrellas, corazones y cruces más valiosas que puede tener un militar estadounidense, la mejor carta de presentación cuando, en 1981, decidió presentarse a representante de la Cámara Baja por su estado de Arizona en la marea de la nueva derecha de Ronald Reagan.                 

En 1986, al jubilarse el senador más influyente de Arizona en la segunda mitad del siglo XX, Barry Goldwater, ganó su escañó. El pasado sábado, pocas horas después de que su familia anunciase la decisión de retirarle el tratamiento contra un cáncer cerebral al que estaba sometido desde hace un año, fallecía sin renunciar al escaño, para el que fue reelegido en cinco ocasiones.
Conservador moderado, como senador siempre buscó pactos con los adversarios para impulsar algunas de las reformas más importantes de las últimas décadas, como la de financiación electoral y la de migración. Firme defensor de las alianzas internacionales de los EE.UU., de la invasión de Irak en 2003 y de la lucha contra el terrorismo, en los últimos años presidió el comité de las Fuerzas Armadas.
Hasta que le diagnosticaron un gioblastoma en 2017 (el mismo tumor del que murió Edward Kennedy), fue el senador con más seguidores en Twitter y el que más entrevistas concedió -unas setenta- en los setenta años de historia del programa "Met the Press".
El féretro del senador John McCain se expondrá el viernes en el Capitolio, en Washington, antes del funeral de Estado, que será el sábado.
El feretro se expondrá el miércoles en la capital de Arizona, Phoenix, y se realizará un oficio en la iglesia baptista de North Phoenix el jueves .



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