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1 de abril de 2019
MALVINAS 37 Años - Los intereses en juego – MEMORIA Y JUSTICIA . Oscar Hector Filippi .
El anzuelo, tan trabajosamente instalado, había sido mordido, la mecha estaba encendida, la OTAN y Gran Bretaña, sonreían complacidas. Ya estaba preparada una Fuerza de Tareas compuesta por 110 buques, 2 portaaviones y tres submarinos nucleares para recuperar el honor perdido por la “afrenta” argentina.

                                           Por: Oscar Hectro Filippe.

¿Qué intereses tenía EE.UU. en las Islas? -                                                                                             ¿Alentó a través de emisarios encubiertos la recuperación? -                                                        ¿Estos influyeron en la Multipartidaria y condicionaron el proceso democrático posterior? –        El informal y despectivo juego de la diplomacia británica –                                                                Davidoff, un contrato oportuno –                                                                                                               Nos llevaron a la última opción, la recuperación militar de nuestras Islas.                                     Preocupación de Estados Unidos:                                                                                        El incremento de la presencia aeronaval soviética en el Atlántico Sur, a partir de bases y apoyo logístico en puertos africanos, preocupaba seriamente al gobierno de Estados Unidos de Norteamérica en 1980.                                                                                                                                                      En enero de ese año, el Consejo de Seguridad de EE.UU. aprobó un documento llamado “Free Oceans Plan” (Plan para los Océanos Libres) que por su importancia fue incluido en la historiografía oficial soviética sobre el Conflicto del Atlántico Sur, el mismo señalaba: “- ...                                                        Aun cuando los EE.UU. pueden contar con apoyo efectivo y duradero de la Unión Sudafricana y de la República de Chile y eventualmente de la Argentina, que facilita la ejecución de sus planes para el extremo Sur de los tres Océanos (Pacífico, Atlántico, Indico), es indispensable contar con el apoyo de Gran Bretaña. Esta debe ser nuestra principal aliada en esa área, no sólo porque es nuestra amiga más confiable en el orden internacional, sino porque todavía ocupa diversas islas en el Atlántico Sur que en caso de necesidad podrían convertirse en bases aeronavales, de acuerdo con el modelo de Diego García, o en puntos de apoyo logístico como la Isla Ascensión. Gran Bretaña debe ser alentada a mantener aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier circunstancia, incluso en los casos que la Argentina reclama para sí, como las Falklands, las Sandwich y las Georgeias del Sur...”.

No harían falta más precisiones, pero fue el propio Almirante Hidalgo, Secretario de Marina de los EE.UU. quien declaró públicamente que las Islas Falklands (Malvinas) eran una real preocupación para su país, diciendo que eran dos magníficos portaaviones geográficos.

El Subsecretario de Planeamiento del Departamento de Estado, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., Fred Ikle, presentó un informe el 15 de diciembre de 1981, en el que daba cuenta que, entre el decenio 1960/70 y el decenio 1970/80, las naves de guerra soviéticas habían incrementado sus días de operaciones en el Atlántico Sur de 200 a 2.600. Agregaba que a través de esta presencia naval. Las Líneas de Comunicación Marítima (LCM) en esa zona eran mucho más vulnerables que en la década anterior, en la que se produjo la Crisis de los Misiles basados en Cuba.

Dr. Arturo Frondizi:

El 10 de septiembre de 1989, en declaraciones efectuadas al Diario La Prensa, el ex presidente constitucional argentino (1958-1962) Dr. Arturo Frondizi, sobre la comprensión del Conflicto del Atlántico Sur y la importancia de la cuestión Malvinas dijo que, en el año de 1981 lo había visitado un general norteamericano, quien le había pronosticado que EE.UU. propiciaría un desembarco argentino en las Islas Malvinas; EE.UU. apoyaría nominal y fácticamente a Gran Bretaña en la recuperación del archipiélago, a efectos de congelar el pleito de la soberanía; el motivo de tal actitud sería la necesidad de instalar una base militar en las islas; finalmente, que su país no podía contar con la Argentina, porque era considerado poco confiable por su falta de estabilidad política.

Por la importancia de esta declaración, el 29 de septiembre de 1989, el Dr. Mariano Cesar Bartolomé (Prof. De la Escuela Superior de Guerra), entrevistó personalmente al Dr. Arturo Frondizi, no solo le ratificó lo expresado al Diario La Prensa, sino que identificó a su visitante, el General Vernon Walters, cuya presencia en la Argentina durante 1981 está por demás documentada.- (El Gral. Vernon Walters, se desempeñó durante 1975-80 en el escalón de inteligencia para Latinoamérica del Comando Sur del VIº Cuerpo de Ejército de los EE.UU. con base en Panamá. Durante 1981-82, por su confesión católica se desempeñaba como 2º jefe de la CIA para la seguridad del Estado Vaticano. (Nota del redactor.)

Autores argentinos y británicos sitúan al general Vernon Walters, visitando nuestro país entre octubre de 1981 y febrero de 1982. Durante esas visitas habría planteado la necesidad de establecer un dispositivo de defensa en el Atlántico Sur que incluyera instalaciones militares en las Islas Malvinas operadas por las Fuerzas Armadas Argentinas. Fue el negociador del gobierno norteamericano para conseguir el apoyo argentino a la estrategia de contención a la flota de la URSS, que por esos momentos articulaba el Presidente Ronald Reagan.

Pregunto: ¿por qué el Dr. Arturo Frondizi esperó más de siete años para realizar tan importante, grave y reveladora declaración? Y agrego: sin dudas el Dr. Frondizi no fue el único político contactado. Por aquella época era un buen referente político, pero obviamente no era el principal. La segunda misión del general Vernon Walters habrá consistido en alentar la reorganización de los partidos políticos (Multipartidaria) con miras a la democracia que sobrevendría a la derrota de la Junta Militar en Malvinas, detectar los mejores aliados en ese campo y entregar los futuros cursos de acción para nuestra entrada en el primer mundo. Entiéndase, desmalvinización, entrega de nuestra soberanía en el Canal Beagle, islas y aguas adyacentes, no investigación de la nacionalización de la deuda privada (deuda externa), Ley del punto final y obediencia debida, desmantelamiento operativo de las fuerzas armadas, desarticulación del servicio militar obligatorio con la consecuente pérdida de capacidad para la movilización de reservistas, privatización y entrega de nuestros recursos e industrias estratégicas (energía, comunicaciones, alimentación, transporte aéreo y marítimo, cierre de nuestros astilleros, regalo de nuestra Fábrica Militar de Aviones, la vergonzosa destrucción del proyecto Cóndor, la postración del CONICET, INTA etc., etc.), política exterior de relaciones carnales con los EE.UU. y de vergonzosa seducción con la Gran Bretaña, endeudamiento constante, sumisión absoluta, miseria social, estafas bancarias, inseguridad pública, devolución del odio, división social, disolución de los partidos políticos tradicionales, etc., etc., … etc. . En resúmen, ¿el apoyo económico para la futura democracia y sus gobiernos estables (para el FMI – BM – BID) sería pagada con la sujeción a este modelo? ¡Los argentinos podríamos votar solo estando de rodillas! ¿Habrá sido así? ¿Por qué nadie investigó más a fondo...?, en especial el Congreso, también por omisión se puede ser traidor y responsable.

El Dr. Raúl Alfonsín, pocos meses antes de su fallecimiento, reconoció ante un grupo de jóvenes partidarios (universitario) que a mi instancia le hicieron la pregunta, haber participado de esos “contactos” y reuniones con el Gral. Vernon Walters en 1981. Pero se negó a revelar lo tratado, aludiendo que ese diálogo quedaría reflejado en “sus memorias”. Demás está decir que todavía no aparecieron. Lo cierto es que, a la luz de los hechos posteriores, el Dr. Raúl Alfonsín, no fue precisamente el candidato que desde el Norte esperaban para la “transición” democrática en la Argentina (1983). Ellos alentaban y esperaban el triunfo del Dr. Italo Argentino Luder, el Dr. Domingo Felipe Cavallo, ya había sido infiltrado en sus filas.

Hoy, a la luz de la historia y por el libro publicado por quien fuera uno de sus Ministros de Defensa, el Dr. Horacio Jaunarena (La Casa está en Orden), sabemos que el Dr. Alfonsín, no tuvo pactos, ni admitió jamás las sugerencias venidas del Norte. El final es historia conocida, rebeldía sindical, presión internacional, huelgas, ingobernabilidad y la frustración de tener que entregar su mandato con anticipación.

Las pruebas de la sumisión al modelo antes descripto llegarían inmediatamente luego de asumir la Presidencia de la Nación, el Dr. Carlos Saúl Menem. En 1990, firma los acuerdos de “Paz y Amistad” con la Gran Bretaña en Madrid (el 15 de Febrero) y Londres (11 de Diciembre) y la consecuente ley 24.184, aún vigentes. La postración definitiva de la Argentina ante el vencedor de Malvinas, fue así un hecho. Nadie hasta la fecha, oficialistas u opositores, han denunciado estos acuerdos. (Ver el libro “Los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas” del Dr. Julio C. González. Ediciones del Copista 2004).

Actitud Británica:

Cuando uno comienza la investigación de las causas que hicieron tomar la decisión al gobierno de la Junta Militar de recuperar las Islas Malvinas, más tarde o más temprano, va a tropezar con el Informe de la Comisión de la Cámara de los Comunes que presidida por Lord Franks, estudió el comienzo del conflicto de Malvinas en 1982, se lo conoce como el Informe Franks. Al leerlo uno se sorprende al comprobar el grado de infiltración de la inteligencia británica en nuestro sistema gubernamental, con qué precisión manejaron siempre de antemano las decisiones diplomáticas argentinas y con qué grado de soberbia e indiferencia, adoptaron permanentemente, a lo largo de los años, posiciones dilatorias y esquivas a la solución de la soberanía.

Sin temor a equivocarnos, podemos ubicar la causa del conflicto en el año 1960, cuando la Organización de las Naciones Unidas dicta la Resolución 1514 por la cual se creaban los mecanismos legales tendientes a la descolonización de territorios ocupados y particularmente, la Resolución 2065, que se refiere específicamente a Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

Las únicas veces en que Gran Bretaña mostró una actitud más seria, fue durante los años 1967 y 68 luego del Operativo Cóndor y entre 1975 y 77 cuando la Argentina le demostró que su paciencia tenía límites, llegándose entonces a esbozar una negociación conocida como el status de Hong-Kong. Dejada finalmente de lado en diciembre de 1980 por los enormes plazos de tiempo que abarcaba el arriendo solicitado por el Reino Unido y fundamentalmente por la resistencia de los Kelpers.

El año clave sería el de 1975, por la influencia de grupos económicos poderosos, tanto en Londres como en Malvinas, (Falklands Islands Company, United Kingdom Falkland Committee, British Antartic Survey, Royal Navy, etc.) que se benefician directamente de la usurpación desde 1833, sostenían radicalmente que, no se debía negociar nada con el gobierno argentino. Gran Bretaña se aparta así, unilateralmente y contra las Resoluciones aceptadas de la ONU y comienza a priorizar la autodeterminación de los habitantes de las islas (no contemplada bajo ningún punto de vista en la Resolucuón 2065 de la ONU).

Mientras tanto la Argentina mantenía por esa época una actitud de acercamiento a los pobladores de las islas, manteniendo un puente aéreo a través de LADE, suministrando facilidades en combustibles, alimentos, de correo e intercambio de estudiantes con actividades educativas y culturales. Mientras tanto Inglaterra, negocia por negociar.

El mismo Informe Franks señala que el 20 de julio de 1981 el ministro británico Ridley le informaba al canciller Lord Carrington que al márgen del leaseback (arriendo) no había ninguna otra alternativa que tuviera la menor posibilidad de resolver la disputa, a la vez que lo alertaba, que si para principios de 1982 la Argentina llegaba a la conclusión que Gran Bretaña no quería o no podía negociar seriamente, probablemente hubiera actos de represalia (sic).

Continúa el mismo informe: “A principios de 1981, en mayo, se ordenó confeccionar un plan que previera qué debía hacer Gran Bretaña si los argentinos decidían recuperar militarmente las islas. Este plan quedó listo y fue aprobado en septiembre de 1981. Este llegaba a la conclusión que se necesitaría una fuerza excesivamente grande para proteger las islas y que, si los argentinos invadían primero, no había garantías de desalojarlos (sic).

El momento clave para la ejecución de los planes de la OTAN había comenzado, solo faltaba encender la mecha.

Contrato Comercial:

Hacía más de 110 años que la Gran Bretaña no otorgaba ningún contrato comercial que involucrara trabajos en alguna de sus “posesiones” a empresas que no fueran pertenecientes al Commonthwealth, extraña o sugestivamente, en septiembre de 1979, el gobierno británico decidió extender, a través de una firma escocesa, al empresario argentino Constantino Davidoff el contrato para el desmantelamiento de las instalaciones balleneras abandonadas en Leith, Stromnes y Husvick en la Isla San Pedro del archipiélago de las Georgias del Sur. La tarea debía ser desarrollada con la presencia en el lugar del British Antartic Survey y el transporte del buque HMS Endurance.

Pero cuando Davidoff, en 1982, luego de haber efectuado todas las comunicaciones pertinentes y obtenido la autorización del gobierno y la embajada británica, solicitó, como estaba previsto, el arrendamiento del buque HMS Endurance, la Embajada Británica le comunicó que no podía disponer de ese barco porque el British Antartic Survey sería levantado en breve y consecuentemente, el Endurance retirado de servicio activo. Lo extraño es que todos los marplatenses vimos al HMS Endurance amarrado en la escollera Norte de la Base Naval Mar del Plata, durante todo el mes de enero y febrero de 1982.

Constantino Davidoff fue autorizado por las autoridades británicas a contratar otro buque.            Cada paso que dio fue reiteradamente comunicado por él, a las autoridades británicas, tanto las de Londres como las de Malvinas y a la Embajada en Buenos Aires. En diciembre de 1981 realizó un viaje a Georgias llevado por el Rompehielos ARA (Q-5) Almirante Irizar.                        Las autoridades de Malvinas intentaron entonces generar un incidente que diera lugar a una protesta diplomática, pero el gobierno de Londres lo impidió y en febrero de 1982, en un yate de bandera panameña, operarios de Davidoff se instalaron en la Isla San Pedro.

El 19 de marzo la situación diplomática sería muy distinta, desde Malvinas y desde Londres. Ese día el empresario argentino, Constantino Davidoff desembarcó con un grupo de operarios desde la cubierta del transporte naval arrendado a nuestra Armada, ARA Bahía Buen Suceso e izó una bandera argentina.

El anzuelo, tan trabajosamente instalado, había sido mordido, la mecha estaba encendida, la OTAN y Gran Bretaña, sonreían complacidas.                                                                                    Ya estaba preparada una Fuerza de Tareas compuesta por 110 buques, 2 portaaviones y tres submarinos nucleares para recuperar el honor perdido por la “afrenta” argentina.

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