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11 de junio de 2020
Descubrieron un planeta parecido a la Tierra . . .
que orbita una estrella similar al Sol: su año dura 378 días .

Descubrieron un planeta parecido a la Tierra

que orbita una estrella similar al Sol:

su año dura 378 días.                                                                         

Los astrónomos lo bautizaron KOI-456.04. 
Está en la zona de habitabilidad de su astro rey y, excepto que su 
atmósfera lo impidiera, tendría una temperatura de superficie similar
y la posibilidad de tener agua.

KOI-456.04, un planeta «gemelo» de la Tierra

Descubrieron un planeta parecido a la Tierra que orbita una estrella 
similar al Sol: su año dura 378 días
Los astrónomos lo bautizaron KOI-456.04. Está en la zona de 
habitabilidad de su astro rey y, excepto que su atmósfera lo impidiera, 
tendría una temperatura de superficie similar y la posibilidad de tener
 agua

Descubrieron un planeta parecido a la Tierra que orbita una ...
Comparación entre el vínculo del Sol y la Tierra y el de Kepler-160 y 
KOI-456.04: podría tener condiciones similares y por eso, favorables 
para la vida (René Heller/ MPS)           
                                                                                                                  
infobae.com.ar JUNIO DE 2020.-

A 3.000 años luz del sistema solar, un planeta parecido a la Tierra gira alrededor de una estrella parecida al Sol.

El descubrimiento de esta suerte de “reflejo en espejo”, como lo llamaron los      científicos, del hábitat de los humanostiene un impacto inicial obvio: existe,          en un lugar concreto del universo,un exoplaneta potencialmente habitable.
Descubrieron un planeta parecido a la Tierra que orbita una ...
Se llama KOI-456.04 y tiene un tamaño de 1,7 veces la Tierra, además 
de una órbita más larga, de 378 días. Pero, por lo demás, sus condiciones
 son similares, analizaron los expertos del Instituto Max Planck, de 
Gotinga, Alemania, quienes dirigieron al grupo internacional de 

astrónomos que realizó la investigación publicada en la revista académica 
Astronomy and Astrophysics.
“KOI-456.04 se halla en una región de la zona estelar habitable", dijeron 
los investigadores en un comunicado. Ese término define “el rango de 
distancia alrededor de una estrella que permite agua superficial líquida 
en un planeta similar a la Tierra”, agregaron.

“Su estrella huésped, llamada Kepler-160, emite luz visible realmente; las estrellas centrales de casi todos los demás exoplanetas, en cambio, emiten radiación infrarroja, son más pequeñas y más débiles que el Sol y, por lo tanto, 
pertenecen a la clase de estrellas enanas rojas”.
El estudio hizo el hallazgo al aplicar dos nuevos algoritmos para estudiar los 
datos de la Misión Kepler de la NASA (Reuters)

 

En su comunicado, los científicos especularon que “las condiciones en la 
superficie de KOI-456.04 podrían ser similares a aquellas que conocemos 
en la Tierra, siempre que su atmósfera no sea demasiado masiva y distinta 
de la terrestre". Y la cantidad de luz que recibe de Kepler-160 “es 
aproximadamente el 93% de la luz solar que recibe la Tierra”.
El trabajo conjunto del Observatorio Sonneberg, de las universidades de 
Gotinga, en Alemania, y de California, en Santa Cruz, en los Estados Unidos,
y de la agencia espacial NASA advirtió que hace falta mucha más investigación
 para dar con datos que permitan declarar formalmente que KOI-456.04 es un 
planeta. “Actualmente no se puede descartar del todo que KOI-456.04 sea un 
error estadístico o un error sistemático de medición en lugar de un planeta 
genuino”, escribieron. Por ahora estimaron la naturaleza planetaria de
 KOI-456.04 en un 85%, pero "obtener un estatus planetario formal requiere de
 un 99%”, aclararon.
Para lograr eso será necesaria una observación directa, mediante equipos que 
todavía están en construcción como el Telescopio Espacial James Webb, un 
observatorio en el que cooperan más de 15 países con la NASA, la Agencia 
Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense.

La idea es que este instrumento sea el sucesor del Hubble y el Spitzer.                 

Otra opción es la misión PLATO, de la ESA, que en 2026 pondrá en                          órbita un observatorio espacial.
Las condiciones en la superficie de KOI-456.04 podrían ser similares a las de la 
Tierra, siempre que su atmósfera no sea demasiado masiva y distinta de la 
terrestre (NASA)
Hasta el momento se creía que alrededor de Kepler-160 giraban tres planetas, y 
este hallazgo indica que hay un cuarto. Según la publicación del Instituto de 

Tecnología de Massachusetts, MIT Technology Review, “esto refuerza el 
argumento a favor de dedicar más tiempo a la búsqueda de planetas que 
orbitan estrellas como Kepler-160 y nuestro Sol, donde hay más posibilidades
 de que un planeta pueda recibir el tipo de iluminación que es susceptible de vida”.
La búsqueda es difícil, ya que la mayoría de las estrellas identificadas por los 
astrónomos son enanas rojas, como la vecina más cercana, Proxima Centauri, 
que tiene un planeta potencialmente habitable, Proxima B. Y “uno de los mayores obstáculos para la habitabilidad alrededor de las estrellas enanas rojas es que pueden emitir grandes cantidades de llamaradas de alta energía que podrían freír  
un planeta y cualquier forma de vida sobre él”, explicó el Review. 
“En cambio, las estrellas como el Sol —y como Kepler-160, en teoría— 
son más estables y adecuadas para la evolución de la vida”.

Los investigadores encontraron este nuevo planeta, KOI-456.04, mediante el 
análisis de datos antiguos que recogió la Misión Kepler de la NASA. 
“El equipo empleó dos nuevos algoritmos para analizar el brillo estelar que se 
observa desde Kepler-160”, explicó el MIT. “Los algoritmos fueron diseñados 
para observar los patrones de oscurecimiento en un nivel más granular y gradual
en lugar de buscar los saltos y caídas abruptas que se habían utilizado 
anteriormente para identificar exoplanetas en el sistema estelar”.                           
Aunque se conocen más de 4.000 exoplanetas, ninguno tiene las características  especiales de KOI-456.04 ni una estrella como Kepler-160. (René Heller/MPS)
Actualmente se conocen más de 4.000 exoplanetas, pero ninguno tiene las 
características especiales de KOI-456.04, empezando por “las temperaturas 
de superficie que favorecen la vida”, según 
Science Tech Daily, que publicó 
un artículo de la Sociedad Max Planck (MPS) realizado a partir de una entrevista
 a René Heller, el autor principal del nuevo estudio. “El cuadro completo de la 
habitabilidad, sin embargo, implica una revisión de las cualidades de la estrella,
 también”, explicó Heller.
Kepler-160, según las observaciones que se realizaron entre 2009 y 2013, es 
un 10% más grande que el Sol y tiene una temperatura de 5.200 ºC, es decir 
300 ºC menos.
Pero sobre todo tiene “una luminosidad estelar muy parecida a la del Sol”,
la cual “la convierte en un retrato astrofísico de nuestra propia estrella madre”.


Los astrónomos revisaron la información recogida en las observaciones que se 
realizaron entre 2009 y 2013 con el telescopio Kepler (NASA)

La idea que permitió alumbrar los nuevos algoritmos para revisar la información 
de la NASA fue de Michael Hippke, coautor del nuevo trabajo, y Heller. 
En lugar de buscar un patrón de brillo que pasa de un salto a un nivel inferior, 
que es la manera en que se analizan los datos desde hace dos décadas, indagaron en las características físicas de las variaciones del brillo. 
“Nuestra mejora es particularmente importante en la búsqueda de pequeños
 planetas del tamaño de la Tierra”, explicó Heller a MPS.

“La señal planetaria es tan débil que está casi totalmente oculta en el ruido de los datos.

 Nuestra nueva modalidad de búsqueda es ligeramente mejor para separar una 
verdadera señal exoplanetaria del ruido en los casos críticos”.                                Aunque KOI-456.04 es “relativamente grande en comparación con otros que se 
consideran potencialmente habitables”, agregó el científico, “la combinación de 
su tamaño de menos del doble de la Tierra y el tipo de estrella central del sistema lo hacen tan especial y familiar”. Si tuviera una atmósfera inerte con un suave efecto invernadero, como la Tierra, la superficie podría tener una temperatura de 5 ºC en promedio, lo cual es 10 ºC más baja que la media de la Tierra.



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