Viernes 7 de Agosto de 2020

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5 de julio de 2020

Haciendo Patria . . .

Esteban Maradona, un médico rural de la selva .

EL DÍA DEL MÉDICO RURAL .

Cada 4 de julio se celebra en Argentina el Día Nacional del Médico Rural.
Fecha instituida por la ley Nº 25448, en conmemoración al nacimiento del  doctor               

Esteban Laureano Maradona, “en recuerdo de su vida ejemplar,
que se une a la de todos los médicos rurales argentinos cuyas historias
anónimas nos esconden sus nombres y sus desvelos”.                                                           

Ejerció la medicina durante 50 años en Estalisnao del Campo, en la provincia de
Formosa.

Corría el año 1935 cuando Esteban Laureano Maradona volvía en tren
desde Paraguay con destino a la ciudad de Tucumán. Había cumplido 40
años y venía de pasar tres años en tierra guaraní atendiendo a los heridos
de la sangrienta Guerra del Chaco Boreal, entre aquel país y Bolivia.
Regresaba a la Argentina dispuesto a instalar un consultorio en Buenos
Aires, donde vivía su madre. Pero pensaba hacer algunas escalas en
Salta, Jujuy, y Tucumán, donde vivía su hermano Juan Carlos, entonces
intendente de la capital provincial.
Nunca imaginó que aquel 2 de noviembre su vida daría un vuelco
inesperado. En la estación formoseña conocida como “Km 234” del paraje
Guaycurú, también llamado Estanislao del Campo, una voz
desesperada se alzó entre los viajeros pidiendo auxilio. Necesitaban un
médico para asistir a una mujer que hacía varios días intentaba dar a luz.
Así recordaba Maradona este momento trascendental de su vida: “Un
grupo de personas preguntaba a voz en cuello si algún pasajero se
animaba a asistir a una parturienta en estado de gravedad. (…) Tomé mi
maletín. Subí a un sulky. De las riendas tiraba una mujer cincuentona. (…)

El parto fue difícil. La parturienta en verdad estaba grave. Se llamaba
Mercedes Almirón y a mano saqué a esa criatura, una nena”. 
Cuando regresó a la estación a comprar un pasaje para el siguiente tren
se encontró a una multitud que se había congregado y reclamaba sus
servicios. “Tal fue la noticia que en dos horas se había propagado…

De golpe me vi rodeado por un indiaje astroso, bárbaro. Patente recuerdo
algunos rostros como de animales chúcaros, ariscos, y, al mismo tiempo
graves, profundamente necesitados. (…) Puedo ver esos rostros con
absoluta nitidez: narices, lóbulos de las orejas mutiladas con tatuajes;
manos como de cuero se me extendían suplicantes. Me arremangué,
empecé a atender y me quedé con ellos…”, recordará años más tardes.
La escala en aquel inhóspito lugar se extendió durante más de cincuenta
años, donde el médico, filántropo, naturalista y escritor, vivió con una
austeridad franciscana sin luz, ni gas, ni teléfono atendiendo a los
humildes pobladores de la zona, muchos de ellos habitantes de
comunidades aborígenes. En su homenaje el día de su nacimiento se
recuerda en nuestro país el día del médico rural.
Esteban Laureano Maradona nació el 4 de julio de 1895 en Esperanza,
Santa Fe, donde su padre se encontraba circunstancialmente para
inaugurar el Primer Congreso Agrícola del país.  Fue el noveno hijo del
matrimonio de Encarnación Villalba y Waldino Maradona. Más tarde la
familia se trasladaría a “Los Aromitos”, una estancia en Barrancas, que
su abuela había heredado sobre las costas del Río Coronda, también en
Santa Fe, donde pasó su infancia. Cursó sus estudios secundarios en la
capital de la provincia y más tarde se trasladó a la Capital Federal para
estudiar medicina en la Universidad de Buenos Aires.
“No me gustaba ese aire elitista y aristocrático que tenía la universidad de
aquel entonces. Los estudiantes iban con galerita, y yo, como buen
rebelde, aparecía por las aulas con un enorme chambergo de tipo
criollo”, dijo en una ocasión. Entre sus maestros se encontraron
Bernardo Houssay, Pedro de Elizalde, Nerio Rojas, Gregorio Aráoz Alfaro.
En 1930 se graduó de médico y viajó a Resistencia, Chaco, donde
instaló un consultorio. Viajó a la Isla del Cerrito, donde la lepra hacía
estragos e impulsó la construcción de un lazareto para la atención de los
enfermos. Publicó numerosos artículos en el periódico La voz del Chaco y
dictó conferencias sobre diversos temas como lepra, lactancia e incluso
sobre los alcances de la ley 9.688, de accidentes de trabajo, donde se
granjeó no pocas enemistades por asesorar a los trabajadores sobre
cómo defender sus derechos. “Los capitalistas me tenían entre ojos, y
como yo atacaba al gobierno militar del señor Uriburu, la policía me perseguia.

Partió entonces rumbo a Paraguay donde comenzaba la Guerra del Chaco
Boreal. Ofreció sus servicios de médico y, aunque pasó un tiempo en
prisión sospechado de espionaje, pudo ejercer su profesión en el Hospital
Naval, donde fue designado director. En Paraguay se enamoró Aurora
Ebaly, una muchacha de 20 años que murió de fiebre tifoidea en
diciembre de 1934. “Lo único que me retuvo en el Paraguay fue la guerra.
Tanto sufrí con su muerte que nunca más me volví a enamorar”,
recordaría años más tarde. 

Fue entonces, al terminar la guerra, que Maradona regresó a la Argentina
y se encontró con su destino de médico rural en Estanislao del Campo.
Cobraba muy poco e incluso atendía gratis a los habitantes de las
comunidades indígena del lugar, formada por tobas, matacos, mocovíes,
pilagás. Así lo recordaría tiempo después: “Cuando conocí a los indios
comprendí que eran seres postergados, que habían soportado siglos la
explotación, el desprecio y el olvido. Sentí un gran dolor en el
corazón”. 

En varias oportunidades fue nominado para el premio Nobel. “No quiero
recibir el Nobel. Y si me obligaran, donaría todo el dinero para la niñez.
Porque, una vez que yo parta, no quiero que quede un solo chico sin
saber leer, escribir y sin atención médica. Ellos son los verdaderos
dueños del país”, manifestó alguna vez  .
Dejó varias obras escritas, entre las que se destacan El problema de la
lepra, El problema del vinal, A través de la selva, libro editado en 1936 y
1972, donde expone las costumbres de los aborígenes y sus problemas;
Recuerdos campesinos, sobre las costumbres de gauchos; un estudio de
árboles y arbustos y sus propiedades medicinales, que llamó
Dendrología; Animales cuadrúpedos americanos, Aves, Plantas
cauchígenas, Historia de la ganadería argentina, Vocabulario toba-pilagá y
Páginas sueltas, que reúne su labor periodística  .
En 1986 se enfermó y volvió a su provincia natal donde pasó sus últimos
años de vida con su familia. “Declinando por la ley biológica, como hojas
que caducan con el tiempo, espero el término de mi vida en este lugar
donde transité los primeros años de mi niñez”, escribió en una carta a
Tomás Martínez en octubre de 1988. Murió el 14 de enero de 1995, en
Rosario, a los 99 años.
Referencias:
[1] Justo Lindor Olivera, Doctor Maradona, Buenos Aires, Editorial Corregidor, 1998, pág.
98.

 

[2] El nombre Guaycurú era “un apelativo guaraní para el grupo étnico que vivía en los
comienzos de la conquista hispana en la región chaqueña, desde el Río Pilcomayo hasta
el Río Verde”, en Branislava Susnik, Dimensiones migratorias y pautas culturales de los
pueblos del Gran Chaco y su periferia, enfoque etnológico, pág. 12, citado en Cirilo
Ramón Sbardella, Un perfil del Dr. Esteban Laureano Maradona, Formosa, Universidad
de Formosa, 1996, pág. 19

 

[3] Jorge Montagnaro, “Esteban Maradona, el médico de todos”, en Siete Días, Año XIV,
Nº 708, 1981,  pág. 18, citado en Justo Lindor Olivera, Doctor Maradona, Buenos Aires,
Editorial Corregidor, 1998, págs. 99-100.

 

[4] Montagnaro, citado en Justo Lindor Olivera, pág. 103.
[5] Santiago Rodríguez Borner, Capítulos. Investigación inédita sobre la vida del Dr.
Esteban Laureano Maradona, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 1997, pág. 27-28.

 

[6] Justo Lindor Olivera, Doctor Maradona, op. Cit., págs. 71-72. El autor consigna que el
original del diploma, en poder del Dr. José Ignacio Maradona, data del año 1930, libro 5,
folio 30, bajo el número 239.

 

[7] Jorge Tartaglione, Héroes argentinos. Doce médicos que hicieron historia, Buenos
Aires, Editorial Planeta, 2018, pág. 222.

 

[8] Justo Lindor Olivera, Doctor Maradona, op. Cit., pág. 93.
 

[9] Diario Clarín, 25 de agosto de 1989, pág. 47; citado en Cirilo Ramón Sbardella, Un
perfil del Dr. Esteban Laureano Maradona, Formosa, Universidad de Formosa, 1996, pág.
58.

 

[10] Diario La Prensa, 26 de septiembre de 1993, en Justo Lindor Olivera, Doctor
Maradona, pág. 245

 

[11] Santiago Rodríguez Borner, Capítulos. Investigación inédita sobre la vida del Dr.
Esteban Laureano Maradona, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 1997, pág. 86-89.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

 

UN JUSTO HOMENAJE A QUIENES ABRIERON EL SURCO DE LA PATRIA
GRANDE Y QUIEN JUNTO A OTROS GRANDES, COMO RENE FAVALORO,
LA CORPORACION POLITICA IGNORA AVIEZAMENTE, PORQUE NO LES
CONVIENE A SUS NEFASTOS INTERESES PARTIDARIOS.

Bernardo Gonçalves Borrega.

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