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6 de julio de 2020

Recordamos a un Verdadero Grande . . .

Del Cine y el Teatro Argentino.

RECORDANDO A UN VERDADERO GRANDE

DEL CINE Y DEL TEATRO ARGENTINO.

Un Informe de : Bernardo Gonçalves Borrega.

Las actuales generaciones de actores y actrices distan mucho de hacerle sombra a la zuela de sus zapatos, debiendo caminarmuchos escenarios y no siempre con la seguridad que puedan subir a esos podios inmortales que siempre recuerdan a los mas grandes. Luis Sandrini: 

A cuatro décadas del adiós a la primera estrella del cine argentino.

Fuente :  lanación.con

Por : Marcelo Stiletano.

¿Quién se acuerda hoy de Luis Sandrini ? ¿Alcanza la modesta revisión que hacen los canales de cable que rescatan el viejo cine argentino para reivindicarlo? ¿Saben las nuevas generaciones quién fue? ¿Intuyen su influencia en el estilo de los nuevos capocómicos, únicos herederos de su estirpe? Quien no responda a estas preguntas terminará ignorando a la primera gran estrella del cine argentino (y probablemente de toda América Latina), de cuya muerte se cumplen este domingo 40 años.                                            Sandrini llegó antes que nadie a ese lugar con el personaje que representaría con diferentes variaciones a lo largo de toda su vida. "Hijo del barrio porteño  y del café, ignorante pero ingenioso, bueno y generoso, pobre pero honrado, tartamudo (pero solo porque le cuesta expresarse y se pone nervioso), y que, consciente de su falta de atractivo, debe suplir su aspecto asexuado con toques de gracia y simpatía". Así lo describe María Valdez en Cien años de Cine , enciclopedia temática publicada por LA NACIÓN en los años 90.

Recordamos a uno de los grandes actores nacionales: Luis Sandrini ...

Riachuelo , la película que lo convirtió en estrella, apareció en 1934, un año después del estreno de ¡Tango!, inauguración del cine sonoro y también de la posibilidad de una industria cinematográfica en la Argentina.                                                                                Las dos películas tuvieron un mismo director, Luis Moglia Barth, y en ellas Sandrini comenzó a construir ese prototipo de porteño bonachón, defensor de causas nobles, reivindicado siempre al final de cada historia desde una ingenuidad que lo                    hacía sufrir al principio. Un personaje creado para hacer reír y hacer llorar.

Luis Sandrini con María Esther Buschiazzo, en Cuando los duendes cazan perdices (1955)                                   

Luis Sandrini con María Esther Buschiazzo, en Cuando los duendes cazan perdices (1955) 

Fuente: Archivo - Crédito: imdb.com

El público se identificó muy rápido con esa imagen. La hizo suya para siempre como algunas de las frases que Sandrini llevó desde la pantalla al habla popular cotidiana. 
"Mientras el cuerpo aguante", 
"Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa",
"La vieja ve los colores" y muchos más. 
El cine fue su plataforma de reconocimiento masivo: hizo 76 películas, una cifra difícilmente igualada. 
Pero también fue actor, director y empresario teatral. 
En las más de 500 obras que representó se recorre gran parte de la historia de la dramaturgia argentina clásica. 
Y en la radio y en la TV también agregó a su destacada trayectoria artística la presencia de uno de los personajes con los que más se identificó: Felipe.
Todos mis personajes se me parecen porque fui y soy como ellos. 
Y sobre todo, porque mi público era y es así", reconoció una vez. 
Esa bondad que expresaba en la pantalla, sazonada con algunos condimentos de picardía que le permitían llevar adelante las mejores causas y dejar en evidencia a quienes trataban de aprovecharse de ellas, alcanzó en las últimas décadas de su carrera una carga de sentimentalismo quizás demasiado excesiva. 
Sandrini mantuvo intacta su popularidad hasta el final, pero dejando al mismo tiempo la sensación de que el personaje terminó imponiéndose definitivamente al actor.
En sus últimas películas, Sandrini representaba una idea previa y ya conocida que todos querían ver de nuevo: la del hombre bueno que nos hacía reír pero también dejaba sentencias y moralejas como lección para el espectador. 
Una fórmula sentimental que el tiempo añejó demasiado rápido. 
Tal vez por esa razón hoy su recuerdo se haya desvanecido un poco. 
El estilo que lo identificaba no tiene hoy herederos directos, aunque actores de las nuevas generaciones y capocómicos vigentes nunca dejan de mencionarlo y reconocer su obra.
Había nacido en la ciudad bonaerense de San Pedro, el 22 de febrero de 1905. 
Le tocó trabajar de plomero, carpintero e inspector de ferrocarriles, entre otros oficios, pero terminó abrazando la vocación de su padre, que era actor de teatro. 
Se formó en las artes circenses y en primeras representaciones gauchescas que iba haciendo por barrios y pueblos cercanos.

Los amores de Sandrini.

El actor con Malvina Pastorino, la actriz con la que se casó en 1952                                   

El actor con Malvina Pastorino, la actriz con la que se casó en 1952.

Su primer hito reconocido fue una participación dentro de la compañía teatral que comandaban Enrique Muiño y Elías Alippi. Allí conoció a su primera esposa, la actriz Chela Cordero. Este romance fue otra de las señales constantes de la vida de Sandrini: sus amores también tuvieron siempre que ver con el único mundo en el que transcurrió su vida, el espectáculo. Tanto que, además de recibir el legado artístico de su padre, trabajó en 13 películas con su hermano Eduardo y su hija Sandra, también actriz, llegó    a hacer un documental como tributo a su figura .

Se casó en 1952 con la actriz Malvina Pastorino , a la que conoció cuando ella integraba como figura secundaria el elenco de la obra teatral Cuando los duendes cazan perdices , que más tarde llegaría al cine dirigida y protagonizada por el propio Sandrini. Se dice que la madre del actor iba todos los domingos a ver la obra y le hablaba insistentemente a su hijo de la belleza de su compañera de reparto; esto ocurrió durante los cinco años consecutivos que la obra estuvo en cartel. Ese acercamiento terminó en matrimonio.

Tita Merello y Luis Sandrini: un amor con la melancolía del tango ...                                        

Un amor que dejó huella: Tita Merello junto a Sandrini .

Sin embargo, la historia también registra a Tita Merello como el gran amor no correspondido de la vida de Sandrini .                                                                                 

Los dos fueron protagonistas de ¡Tango! . 
Y a fines de los años 40 compartieron una larga gira teatral por toda América Latina y por España, además del rodaje de la película Don Juan Tenorio . 
Pero a partir de allí, lo que parecía una pareja imposible de romper terminó rota, entre la propensión de Tita hacia la soledad y el retraimiento y el carácter mucho más expansivo de Sandrini. 
En la película Yo soy así. Tita de Buenos Aires (2017), de Teresa Costantini, Sandrini (interpretado por Damián De Santo) es retratado como un mujeriego impenitente.
Y allí veíamos como Tita (Mercedes Funes) trataba de sobrellevar con su fortaleza de carácter más de una infidelidad nunca admitida. 
Finalmente, la pareja se rompió cuando Tita decidió quedarse en Buenos Aires a la espera del estreno de uno de sus grandes éxitos teatrales, Filomena Marturano , en vez de acompañar a Sandrini que iniciaba una gira por España. "Yo nací para estar casada, porque de muy joven encontré la vida muy de frente. Yo he querido mucho y quiero todavía ese recuerdo. Quiero mi recuerdo. Yo conservo intacto aquel cariño. Pero creo que dura más la amistad de un perro que el amor, a veces", dijo Tita muchos años después, hablando de Sandrini sin nombrarlo.

Su identidad artística.

Junto a Nelly Panizza, en una imagen de la película Placeres conyugales (1964)

Junto a Nelly Panizza, en una imagen de la película Placeres conyugales (1964).

Sandrini llegó a ser muy popular en México y en España , donde filmó películas como El embajador y Olé torero, p ero fue ante todo profeta en su tierra gracias sobre todo al éxito de sus películas. Algunos de sus éxitos surgieron de obras teatrales (la citada Cuando los duendes cazan perdices , El diablo andaba en los choclos , La culpa la tuvo el otro ), otras se acercaron al grotesco local ( Chafalonías ) y abundaron entre sus films las comedias lisas y llanas, de Bartolo tenía una flauta a El baño de Afrodita , entre muchas otras.                                                                                                                                              Una sola vez se convirtió en distribuidor de cine, cuando decidió en 1956 pagar de su bolsillo el costo de traer a la Argentina las copias de Candilejas , uno de los éxitos de Charles Chaplin .

Nadie se animaba a pagar la cifra muy alta (que nunca trascendió) reclamada por el propio Chaplin para ceder los derechos de exhibición.

"Yo siempre traté de entender qué había en ese personaje que lo hacía tan popular, porque era un antihéroe que ganaba y a la vez perdía cosas.

Es interesante que pegara tan fuerte en la gente, es como que respondía a la necesidad del público de ese momento", confesó Sandra Sandrini mientras preparaba el documental dedicado a la vida y la obra de su padre, en el que trabajó muchos años.

Allí las nuevas generaciones pudieron reconocer o redescubrir otros títulos de la trayectoria de Sandrini como Juan Globo La casa grande Fantoche , y otros títulos que inauguraron la última etapa de su carrera como actor de cine. Desde aquel éxito descomunal que fue La cigarra no es un bicho hasta experimentos curiosos como Kuma Ching . Más tarde se convertiría en esa figura casi estereotipada en su clásica imagen de cómico sentimental, representada a través de personajes de sacerdote ( Al diablo con este cura ), militar ( Mi amigo Luis ), docente ( El profesor hippie y sus dos secuelas) o patriarca familiar. La única excepción a esa larga serie fue La valija (1971), inspirada en la obra teatral de Julio Mauricio, en la que Sandrini y Pastorino interpretan a una pareja cuya relación se va deteriorando por la rutina y el paso del tiempo. La película ganó notoriedad por el doble final exigido por la censura en tiempos de un gobierno militar en la Argentina, que reclamaban de Sandrini un "final feliz" frente al verdadero desenlace del relato, con la pareja rota y separada.

El último tramo de la carrera cinematográfica de Sandrini estuvo marcado por las comedias familiares, amables y con toques sentimentales propios de la identidad artística de una figura que convertía cada aparición casi en un homenaje . Los chicos crecen Así es la vida Yo tengo fe Vivir con alegría El diablo metió la pata son ejemplos de esa línea final. Había completado en 1980 el rodaje de ¡Qué linda es mi familia!, con Palito Ortega como coprotagonista y director, cuando sufrió en el último día de filmación un ataque cerebral. Once días después de ese episodio, murió el 5 de julio de 1980. Hace exactamente cuatro décadas.

Biografia : Luis Sandrini Novella .

1905/02/22 - 1980/07/06.

Nació el 22 de febrero de 1905 en Buenos Aires.                                                                        Su padre también actor, trabajó como plomero y carpintero para poder mantener a su familia y pagar los estudios de sus hijos.
Luis terminó sus estudios secundarios, graduándose de maestro.                                         

Nunca ejerció esa profesión.
Junto a su amigo Robles, formó la compañía Sandrini-Robles, y pusieron en escena una obra llamada Música de cámara, un sainete. A los 18 años vuelve a la capital y se integra al staff de Circo Rinaldi, donde fue comparsa, payaso y tony. Estuvo en la compañía de Enrique Muiño y Elías Alippi, donde en 1933 compone al Eusebio de "Los tres berretines", que habría de consagrarlo.                                                                                     

El mismo año hizo "El hijo de papá".                                                                                           

Trabajó en el circo criollo, participando en obras gauchescas.                                               

Más tarde lo hizo en teatros. En 1933 participó en la primera película hablada, estrenada y hecha en el país: "Tango" (deMoglia Barth). En 1934 interviene en "Riachuelo", un año después en "La muchachada de a bordo" (con Tito Lusiardo y Benita Puertolas).       

En 1936 filma "Loco lindo" con Sofía Bozán, "Don Quijote del altillo" con Nury Montsé y "El cañonero de Giles", con Luisa Vehil. Después de "La casa de Quirós" (1937), de Moglia Barth, "Callejón sin salida" en el mismo año.
 

Trabaja con todos los actores y directores de renombre de la época. Un hito singular en su carrera fue "Chingolo" (1940), primer obra de importancia en la filmografía de Lucas Demare. En 1948 protagoniza "Don Juan Tenorio" y "Juan Globo", ambas de 1948.

En la década del '50 trabaja en la obra de teatro "Cuando los duendes cazan perdices" y en la película "Payaso".

En 1962 integró el elenco multiestelar de "La cigarra no es un bicho", de Daniel Tinayre, encarnando el personaje de "Serafín". En la década del '70 empezó una saga de films, empezando por "El profesor hippie" (1969), "El profesor patagónico" y "El profesor tirabombas".

Luego vendrán los clásicos de Enrique Carrera como "Los chicos crecen" (1974) y "Así es la vida" (1976).
 

Filmó casi ochenta filmes. Sus últimas películas fueron dirigidas por Ramón "Palito" Ortega: "El diablo metió la cola", "La familia está de fiesta" y "Que linda es mi familia".      

Luis Sandrini Novella falleció en Buenos Aires el 6 de julio de 1980.

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Comentarios

francisco benard

Bien cierto y no solo un grande del cine y del teatro, una gran persona querida por todos.

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