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14 de agosto de 2020

CORTA EUFORIA, BTC, ORO, COBRE Y PLATA .

Por Alejandro A. Tagliavini*.

Entre las cosas insólitas que se pueden escuchar -sin dudas esta fantasía de ciencia ficción del Covid 19, convirtiendo en zombies a toda la humanidad, ha alterado muchos cerebros- ahora resulta que Goldman Sachs dice que, una probable vacuna para el coronavirus hacia fines de noviembre, provocaría una caída en Wall Street, dado que se viene sustentando en las tecnológicas que crecieron fuerte gracias a las cuarentenas.                                                                                               

Cuarentenas.

                                                            Y se beneficiarían los emergentes al reanudarse el comercio internacional.

 A ver. En primer lugar sería un récord poco creíble -y sospechoso- que se encontrara una vacuna tan rápidamente y, aun si se econtrara es, en el mejor de los casos, solo un método más de prevención no la solución definitiva al llamado “Covid 19”. Lo que sí podría ocurrir es que los políticos, que inventaron la cuarentena que es lo que verdaderamente está destruyendo a la economía, den por teminada la “pandemia” y levanten las represiones a las personas, al mercado. Pero en ese caso se reactivaría la economía de EE.UU. y Wall Street mejoraría.

 En mi opinión, por el contrario, creo que la “pandemia” -leáse, las cuarentenas, las represiones a las personas y mercados- van a estar varios meses todavía porque los políticos le han tomado el gusto. De modo que Wall Street no pinta bien desde que las Tech podrían estar ya llegando a su techo.

En cualquier caso, aun cuando Goldman Sachs tuviera razón y los emergentes se beneficiaran, lo cierto es que Argentina no es emergente, más bien es “hundiente” y sin remedio por varios años.

Como vengo diciendo desde hace tiempo, salvo excepciones y casos puntuales, no vale la pena invertir en Argentina sobretodo para inversores conservadores en el mediano y largo plazo.

Ni siquiera los Cedears son recomendables. Todos apostaban al acuerdo sobre la deuda cuando estaba claro que la euforia sería fugaz y que debían, en todo caso, comprar con el rumor y vender con la noticia. Sorprendentemente la euforia fue, incluso, más breve de lo que pensaba, lo que es una mala noticia.

Como los gurús locales viven del mercado argentino, hasta los más anti oficialistas le venderán la idea de que existen grandes oportunidades, si hasta le he escuchado decir a un mediático gurú que las acciones argentinas podrían subir hasta 25% en dólares hacia fines del 2021. Quisiera ver si va a apostar su dinero a ello. Ahora insisten en lo “clave” que será la negociación con el FMI, cuando no tiene nada de clave y el mercado ya descontó lo que obviamente va a ocurrir: se llegará a un acuerdo favorable, como siempre, al (multi) estatal y por ende estatizante FMI.

                El siguiente cuadro gentileza de Invecq, muestra por qué Argentina seguirá cayendo.

Como puede verse, la deuda simplemente se ha pateado para adelante como si en el futuro la economía fuera a crecer cuando, por el contrario, seguirá cayendo sencillamente porque el Estado parasitario seguirá creciendo – en términos relativos ya que, en absolutos, también caerá- respecto del sector productivo. Son miles los indicios de que no se darán fuertes desregulaciones ni venta de propiedades estatales sino lo contrario, y para muestra baste un botón: la reciente ley de teletrabajo deja claro que el país va camino de una cada vez mayor intervención coactiva, policial, del Estado.

Entre las recomendaciones más conservadoras que he venido haciendo -y dejando de lado el Bitcoin (BTC) que se desempeña bien pero es inestable, no para conservadores- están el oro, el cobre y la plata.                                        Desde que recomendé el oro, subió un 20% en 3 meses y medio. Desde que propuse el cobre, avanza un 13% en 40 días y desde que sugerí la platsube ¡78% en dólares! hasta casi US$ 29/onza en cuatro meses (en el mismo período, la estrella de Wall Street, Amazon NASDAQ:AMZN crece 48%).

Dejemos aclarado que el oro, además de su uso industrial, tiene valor todavía más como joya y sobretodo como reserva de valor y, por tanto, en el largo plazo es lo más recomendable: cuando Richard Nixon puso fin al sistema de Bretton Woods en 1971, es decir, desligó definitivamente al dólar del metal precioso, su precio rondaba los US$ 40,62/onza, lo que significa que hasta hoy aumentó el 5000% u 800% en términos reales, descontada la inflación. En tanto que el cobre y la plata dependen casi en su totalidad de usos industriales y, por tanto, están atados a la recuperación de la economía y sus usos efectivos

 Hecha la aclaración, en mi opinión, de momento, el cobre llegó a un tope mientras que la plata luce más interesante.

 Pinchas Cohen señala que, al final, las acciones de Wall Street -salvo las Big Tech- se han mantenido con pocos cambios en lo que va del año, mientras que la plata viene eclipsando al oro. Y podría seguir sacando ventaja ya que, entre otras cosas, como puede observarse en el siguiente gráfico, todavía está muy lejos de su máximo histórico de US$ 48,5 en abril de 2011.

Silver Monthly 2011-2020

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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