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11 de noviembre de 2020

ALBERTO FERNANDEZ : usa a los jubilados de variable de ajuste y quiere volver al régimen anterior a 2017.

De la Redacción : La Derecha Diario.

En la nueva fórmula de movilidad que impulsará el gobierno para el próximo año no se tendrá en cuenta el ajuste por inflación, sino que tendrá como variables la evolución de los salarios y la recaudación estatal.                               El gobierno definió este lunes la nueva fórmula de actualización de las jubilaciones que regirá a partir del 2021. Desde el oficialismo aclaran que la nueva fórmula es muy similar a la utilizada durante el gobierno de Cristina Kirchner, la cual fue derogada en el 2017 durante la gestión de Mauricio Macri. 

En un comunicado, el Ministerio de Economía aseguró que la fórmula ya no dependerá de la inflación, sino que se ajustará en partes iguales según la evolución salarial y la recaudación que obtiene el Estado. 

Según el equipo económico del Gobierno, el objetivo de esta nueva ecuación es recomponer los ingresos de los jubilados. Pero lo que se verá será una historia muy distinta: con una alta inflación y salarios devaluados, los jubilados perderán constantemente contra la inflación.

La fórmula de Macri no era buena, evitaba que cientos de miles de jubilados en Argentina cobren lo que les correspondía, pero al menos tenían la garantía que su pensión jamás sería menor que la inflación. En otras palabras, en términos reales, mientras Macri congeló las jubilaciones, Alberto Fernández las reduce.

En relación a la decisión de no indexar las jubilaciones, la cartera de Guzmán afirmó que no sería viable hacerlo en Argentina debido a los altos niveles promedio y las repentinas variaciones de la inflación, lo que haría impredecible el cálculo jubilatorio.

La nueva fórmula fue diseñada, desde sus variables, con el propósito de reducir el haber de los jubilados. Esto se debe a que, en el contexto de pandemia, el empleo se redujo y se produjo una fuerte reducción en el pago de aportes y contribuciones. 

En este sentido, los jubilados recibirán la mitad del incremento por paritarias y el resto dependerá de qué tanto pueda recaudar el Estado. Desde el gobierno explican que la nueva ecuación permitirá reducir el déficit previsional, ya que, si bien el salario real aumenta con el crecimiento económico, lo hace en menor proporción que los recursos tributarios. 

Además, se volverá a incorporar el tope a los aumentos anuales, los cuales no podrán superar el crecimiento de los recursos totales de ANSES, multiplicado por 1,03. 

Se trata del mismo tope que estuvo vigente entre 2009 y 2017, y que permite que los gastos no crezcan más que los recursos que posee el sistema previsional. El Gobierno busca desarticular totalmente la reforma del 2017.

En añadidura, el Poder Ejecutivo informó que la actualización de las jubilaciones se realizará de forma semestral, es decir, a partir de un ajuste en marzo y otro en septiembre. 

Al abandonar la actualización trimestral de la era Macri, los especialistas alertan una gran pérdida del poder adquisitivo de los jubilados en el período en que los haberes se mantienen constantes.

El kirchnerismo ya retrotrajo el sistema de pensiones una vez cuando en 2008 estatizó las AFJP, y ajustó las jubilaciones de millones de argentinos. Todo ese dinero fue utilizado en política para lograr la reelección. Ahora, en plena pandemia y crisis, este dinero será utilizado para mantener el aparato político funcionando.

De esta manera, desde la oposición se argumenta que el gobierno lo único que hizo fue volver a la fórmula vigente durante el kirchnerismo, sin adoptar ninguno de los cambios que se introdujeron con la nueva fórmula macrista en el 2017. 

En este sentido, Cambiemos y sectores radicales critican la eliminación de la inflación como variable de ajuste, ya que permitía preservar el poder adquisitivo de los haberes aún en tiempos de alta inflación. 

Por otra parte, también cuestionan la incorporación de la recaudación como variable, ya que significaría una mejora temporal en los haberes cuando la economía crece, y una reducción sobre los mismos cuando la economía se encuentra en recesión.

El Gobierno decidió no hacer un ajuste fiscal en el grueso del gasto público, y ahora se ve en duras dificultades para sostener los gastos del deficiente sistema previsional argentino. Muchos analistas aseguran que el sistema de reparto entró en quiebra desde hace años, y la solución del kirchnerismo, en vez de ajustar el gasto político, ajustará las jubilaciones.

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