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20 de marzo de 2021

" OUMUAMUA " . . .¿ RESUELTO EL MISTERIO ? UN NUEVO ESTUDIO ASEGURA QUE PROCEDE DE OTRO SISTEMA SOLAR.

Por : NUÑO DOMINGUEZ .
Fuente : El Pais . España.

 

Las  primeras imagenes y las ultimas de esta extraña aparicion en el horizonte de nuestro sistema solar. . .                 Que sorprendio, y luego genero conjeturas de todo tipo. 

 

El 19 de noviembre de 2017 un telescopio en la cima de un volcán hawaiano detectó un visitante inesperado. Era un cuerpo estrecho y alargado que viajaba a unos 95.000 kilómetros de velocidad dando vueltas como si fuera una hélice. Era el primer cuerpo llegado de fuera del sistema solar del que se tenía constancia. Dos años después, un equipo de 14 astrónomos de varios países ha recopilado todos los datos existentes sobre este objeto en un estudio que intenta aclarar su origen.                             “Nunca hemos visto nada parecido a Oumuamua en el sistema solar y el cuerpo sigue siendo un misterio”, reconoce en una nota de prensa Matthew Knight , astrónomo de la Universidad de Maryland y coautor del estudio, publicado hoy en Nature Astronomy.

El apodo de este objeto interestelar significa explorador en hawaiano.                                                Tres días antes de ser descubierto, alcanzó su punto más cercano a la Tierra, unos 23 millones de kilómetros. Venía en la dirección de Vega, la quinta más brillante en el cielo nocturno, y debido a su velocidad y trayectoria solo se lo pudo observar durante unos días.                                                           Esto fomentó las especulaciones de varios astrónomos, que propusieron que tal vez Oumuamua era un objeto fabricado por una civilización alienígena más allá de nuestro sistema solar y enviado en una misión de reconocimiento.                                                                                                                                     Oumuamua es un cuerpo alargado y estrecho como un misil, de unos 200 metros de largo por 40 de ancho, y de color rojo, como otros asteroides o cometas conocidos dentro del sistema solar. Presentaba algunas otras características nunca vistas a las que se aferraban aquellos que querían darle un origen sobrenatural.                                                                                                                                           La más llamativa era que parecía estar aumentando de velocidad a medida que recorría su órbita.           Esto es común en los cometas, pero ninguno de los telescopios que lo observó captó rastros de una cola o estela de gases.                                                                                                                                           Un año después de su paso, dos astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian         especularon que Oumuamua era una vela solar de fabricación alienígena.                                          “La hipótesis de la nave extraterrestre es interesante”, dice Knight, “pero nuestro análisis sugiere que todas sus características pueden explicarse por fenómenos naturales”.                                                       El principal impedimento para que el cuerpo sea una vela solar es que este tipo de objetos deben ser planos y permanecer orientados al Sol, lo que no se cumple en este caso, según el nuevo estudio.          Lo más probable es que Oumuamua sea un objeto “joven” que se formó hace menos de 2.000 millones de años, resalta el nuevo trabajo.                                                                                                                         En comparación, nuestro sistema solar se formó hace unos 4.500 millones de años.                                  Para los autores del estudio lo más plausible es que este cuerpo sea un amasijo de polvo, hielo y roca formado en el disco protoplanetario que existe en torno a muchas estrellas. En el sistema solar este tipo de fragmentos se fueron juntando para formar planetas, pero también es probable que alguno salga despedido por la atracción gravitatoria de otra estrella cercana o el empuje de planetas gaseosos del tipo de Júpiter. A pesar de que su origen alienígena es descartable, los autores del trabajo reconocen que Oumuamua deja muchas preguntas por responder, entre ellas cuál es el sistema solar del que procede.                                                                                                                                                                “Yo apostaría a que este objeto se creó por procesos naturales que aún necesitamos entender y que difícilmente podamos desentrañar con los pocos datos obtenidos”, opina Javier Licandro, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias. “Una posibilidad es que se trate de un objeto con una densidad media inusualmente baja, que por tanto pesa poco y presenta un área grande de exposición a la luz solar.                                                                                                                                                                      En ese caso la presión de la propia radiación solar podría darle el empuje necesario para producir una aceleración como la observada. No conocemos objetos naturales de este tipo con densidades tan bajas como las que se requieren, pero eso no quiere decir que no existan”, detalla.                                            Los autores del estudio señalan que parte de las dudas pueden quedar despejadas cuando se descubran nuevos visitantes interestelares gracias a instrumentos como el Gran Telescopio para Rastreos (LSST, en inglés), que comenzará a operar desde Chile dentro de tres años.                                “Es posible que entonces comencemos a ver un objeto de este tipo cada año”, razona Knight.                  “Si vemos 10 o 20 objetos y ninguno se parece a Oumuamua, entonces tendremos que reconsiderar nuestras hipótesis”, concluye.

El 19 de octubre de 2017, astrónomos trabajando con un telescopio instalado en la isla hawaiiana de Maui detectaron un objeto atravesando el sistema solar a toda velocidad. Poco después, científicos del Centro de Planetas Menores de la NASA, una institución dedicada a la vigilancia de cometas y asteroides, confirmaban que se trataba del primer objeto interestelar detectado desde nuestro planeta. Oumuamua, un pepino de 800 metros de largo y 80 de ancho, provocó una respuesta que ya se había dado antes ante nuevos descubrimientos científicos.                               En 1967, cuando Jocelyn Bell observó una señal de radio proveniente del espacio que no coincidía con ningún objeto conocido, algunos pensaron que se trataba de mensajes enviados hasta la Tierra por una civilización alienígena. Observaciones posteriores desvelaron que la fuente de aquellos pulsos regulares de apariencia artificial era una estrella de neutrones, el cadáver ultradenso de una estrella. Más recientemente, en 2015, el telescopio Kepler detectó un extraño oscurecimiento en torno a la estrella KIC 8462852, otro sol de nuestra Vía Láctea a 1.480 años luz de distancia. Jason Wright, un astrónomo de la Universidad Penn State (EE UU), planteó entonces que aquellas observaciones podían tener su explicación en una megainfraestructura creada por una civilización más avanzada que la humana para aprovechar la energía de la estrella. Un análisis posterior descartó este tipo de construcción y consideró más plausible que las distorsiones fuesen causadas por el choque de dos cometas o por algún tipo de convulsión interna del astro.                                                                                 La forma de Oumuamua recordaba a la inmensa nave extraterrestre que protagoniza Cita con Rama, de Arthur C. Clarke. Aquel cilindro hueco, procedente del espacio interestelar, llegaba a nuestro vecindario, pero ignoraba la Tierra y a sus habitantes para seguir su camino. Algunos pensaron que el nuevo visitante podía ser una máquina similar y varios telescopios se orientaron hacia él en busca de indicios de tecnología. No los encontraron, pero eso no impidió que en noviembre del año pasado, dos astrónomos de Harvard publicasen un artículo en The Astrophysical Journal Letters, en el que planteaban que el extraño comportamiento de este objeto podía explicarse si asumíamos que se trataba de una sonda enviada por una civilización extraterrestre.

La noticia ganó relevancia por el prestigio de uno de los firmantes, Avi Loeb, presidente del departamento de astronomía de la Universidad de Harvard y convencido de que lo más probable es que no seamos los únicos seres inteligentes del cosmos. “Al menos una cuarta parte de las estrellas de la Vía Láctea tienen un planeta como la Tierra, con condiciones superficiales muy similares y una química que permitiría el desarrollo de la vida como la conocemos. Si tiras los dados las veces suficientes y hay decenas de miles de millones de estrellas en la Vía Láctea…”, decía en una entrevista con The New Yorker. En su opinión, anomalías como la aceleración que experimentó al pasar junto al Sol o su misma existencia solo se pueden explicar si se trata de una sonda propulsada por velas solares, un tipo de dispositivo que utiliza el viento de las estrellas para impulsar naves espaciales.

Por lo que se sabe de Oumuamua, se parece más a un asteroide que a un cometa y eso cuestiona algunas de las ideas que tienen los científicos sobre cómo se forman estos objetos. Al nacer más cerca de sus estrellas y estar fuertemente ligados a ellas por la gravedad, no es fácil explicar qué tipo de fenómeno pudo darle un empujón lo bastante violento como para expulsarlo de su sistema solar. Pero como en ocasiones anteriores, es posible que nuevas observaciones permitan cambiar nuestra idea sobre la formación de estos objetos o sobre las vicisitudes que les suceden en sus viajes interestelares de millones de años para acabar teniendo una apariencia inesperada.                                                           Loeb, que es presidente del consejo asesor de Breakthrough Starshot, una iniciativa para llevar una misión con pequeñas naves al sistema de Alfa Centauri, la estrella más cercana a la Tierra, afirma que hace énfasis en la especial naturaleza de Oumuamua porque quiere que cuando llegue el siguiente        visitante interestelar estemos preparados para estudiarlo de cerca.                                                                Los expertos reconocen que revelar la naturaleza de este extraño cuerpo sin ambigüedades requeriría observarlo de cerca, pero dada su velocidad y lo inesperado de su aparición no es posible lanzar un satélite a la velocidad necesaria para alcanzarlo.                                                                                              Marco Micheli, autor de un trabajo que describía a Oumuamua como un cometa peculiar, considera que habría que tener un artefacto listo para ser lanzado poco después de descubrir el próximo objeto proveniente de fuera del sistema solar.                                                                                                              Hasta entonces, con la información que tenemos, seguimos sin saber si hay otros seres inteligentes en el universo.



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