Martes 16 de Agosto de 2022

Hoy es Martes 16 de Agosto de 2022 y son las 10:02 - Tomemos Conciencia. "No me preocupan los corruptos y ladrones." Me preocupa todo un pueblo que mira con indiferencia el comportamiento mafioso. "El miedo sólo sirve para perderlo todo."

1 de noviembre de 2021

DIA DEL ISLEÑO . Una historia de trabajo y constancia que hoy no se comprende.

Por : Rodolfo Atilio Griffa.
Editor de "buendianoticia.com".

Sarmiento y la Ley de Islas.                                                                                   La Ley N.º 2072 impulsada en el año 1888 por Domingo Faustino Sarmiento, también conocida como “Ley de Islas”, promovió favorablemente la inmigración y colonización de las islas del Delta del Paraná.

    

Décadas más tarde, la Ley 4207 de 1936 (conocida también como Ley Coletta, en honor al apellido del legislador que presentó el proyecto), validó la ventas de terrenos fiscales a quienes poblaban las islas de Campana, densamente poblada y trabajada por nativos y en mayor cantidad por inmigrantes de la época, como también favoreció a quienes habitaban en las secciones del Delta de Tigre y el Delta de San Fernando.

Decreto N.º 40 / 1937.

El día 28 de septiembre del año 1937, en La Plata, Buenos Aires, se promulgó el decreto N.º 40/1937.

En el documento, el Poder Ejecutivo consideraba que el extraordinario desarrollo del trabajo en la zona del Delta había sido posible gracias a un esfuerzo admirable e individual de parte de quienes habitan el Delta, quienes también debieron enfrentarse a obstáculos de todo tipo y de la más compleja naturaleza.  También tenía en cuenta que había llegado la oportunidad de prestar atención a los problemas socioeconómicos de las islas del Delta del Paraná.

5º Que el patriótico empeño de los cultivadores del Delta es digno de ser públicamente reconocido y estimulado, no solamente como acto de estricta justicia sino también como antecedente determinante de nuevos y proficuos beneficios. 

En el documento, el Poder Ejecutivo designaba, en el primer artículo de ese mismo decreto

Instituír el “Día de los Isleños”, destinado a rememorar el digno esfuerzo de los pobladores de las islas del Delta del Paraná y a rendir el justo homenaje a los hombres que en esa forma, consagran sus sanas energías al progreso de esa portentosa zona de la Provincia. 

En sus inicios, se celebraba el mismo 31 de octubre, y el lugar de preferencia era en el recreo "Crobeto" .

Esta es una austera reseña historica. 

Pero la verdadera historia, no se si será escrita algún día, dado que los " auténticos Isleños", ya son parte de esa historia y no están para certificar los acontecimientos ocurridos entre 1880 y 1950, cuando curiosamente, como ocurrió con Argentina entera, arranco con una decadencia que nos acompaña aun en este mismo momento.                                                                                                                                                                    Las contingencias climáticas, inundaciones, mas políticas  desafortunadas, el gran cambio experimentado en el puerto de frutos de Tigre, donde los Isleños dejaron de tener el lugar para vender sus productos, entregando el predio a distintos cambios que terminaron con las posibilidades de la frutihorticultura del Delta, quedando como  materia de producción continua, la madera, y en algunos meses de primavera verano el engorde de ganado bovino, gracias a los pastos característicos de la region. 
Pero desde el corazón;  personalmente revivo, las queridas figuras de mis abuelos del alma.                             No conocí a mis abuelos paternos y maternos.

En mi niñez disfrute del amor de unos colonos, vascos ellos que marcaron mi vida para siempre. Doña Angela, y Don Vicente Iregui. No me alcanza buendianoticia.com  para contar lo que siento y lo que pienso cuando los nombro, solo diré que mas de 70 años después de no tenerlos, sigo con mis bombachas de gaucho y mi gorra de vasco. De ellos, me quedo el respeto por la ley y las personas, el amor al lugar que los cobijo y al pais que adoptaron, su incansable contracción al trabajo.
En fin, fueron Isleños.
Es difícil explicar, como era ser Isleño entonces.  El primer punto, esta en contar, que todo dependía del río.   EL RIO. La magia del río . . . Tiene un no se que, de tristeza, de crepúsculo, de lucero, de grillos, de arrullo de palomas . . . y . . . murmullo de suave corriente acunando estrellas. El ultimo trino de un ave canora, húmedo por el rocío vespertino, se esconde en el juncal, para aguardar el alba prometida del día después. El río, que se va, y no vuelve.  El río es, como el amor, como el beso, irrepetible, tendrás muchos, nunca dos iguales, nunca el mismo dos veces, el río acaricia, parece inocente, pero siempre esta agazapado, si no nadas, te ahogas, pero calma tu sed, si remas, te lleva a donde quieras ir, sino, te arrastrara hacia su propio destino, pero te dará abundantes peces, para tu alimento, finos juncos para tus artesanías, aplacara los soles de tus veranos, y sus musas inspiraran poesías a tus atardeceres, al influjo de su magia. Te propone susurrando secretos, y quien sabe que juegos poéticos, refresca el cansancio de tus largas jornadas, . . . Y de pronto, estalla violento el rayo que antecede a la tormenta . . .  cambia. Cambia su pasividad . . . Se enerva, encrespa su cabellera, carga sus crestas de espuma, y eleva su bravura en ondas, mientras brama su ira desde lo mas profundo de su cauce. Arrasando con fuerza incontenible toda oposición. No escapan, camalotes, ramas, los juncales desaparecen en la correntada, arrastra todo lo que encuentra a su paso, desborda sus márgenes naturales . . .  No respeta intimidad alguna, penetra todos y cada uno de los rincones, no escapan guaridas, nidos, ni viviendas humanas, todo cae a su paso, en segundos, minutos, horas, para permitirle que nada escape a su furia, y luego . . .  Cuando el viento, fatigado de empujar tanta ira, amaina, se calma el río, por reflejo directo, espeja su superficie, extiende sus ondas, disuelve su espuma, y se adormece en la calma, envuelto en el silencio de la fatiga. Se puede vivir en una Isla, ir y venir, pero si  no contemplas los dos cielos, si no respiras la noche, si no te quema la piel el sol de tus días de trabajo. Si no entiendes al río como yo te lo cuento, solo eres un habitante de  una isla . . . pero no un Isleño.  Esto solo es un pequeñísima parte de mi propia historia, que con nostalgia de años, mas de ochenta, se me caen del alma, festejando nuestro día .       31 de Octubre, Dia del Isleño. Rodolfo Griffa.                                                                                                                                                                                                                                                        Camalotes .  

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