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3 de marzo de 2022

“ QUIERO LUCHAR ". . . EL FRANCES QUE ESTA DISPUESTO A MATAR Y MORIR POR UCRANIA .-

Por : PABLO BACA .
Fuente : CLARIN mundo. Clarín en la guerra.-

 

Tiene 32 años, dos hijos pequeños y dejó todo para incorporarse como voluntario a las tropas que luchan contra Rusia.                                                                                                                                    Entre lágrimas, le contó al enviado especial de Clarín por qué decidió jugarse la vida.

02/03/2022 17:49   Clarín.com Mundo   Actualizado al 02/03/2022 23:59 .

“Estoy listo para morir”, dice Wilfried Bériot, francés, 32 años. No duda. Mira fijo con sus ojos verdes mientras dice esa frase tremenda. Tiene cara de agotado y su llegada hace unos minutos a Rzesów Glowny -la estación central de tren de esta ciudad del sur polaco- había causado bastante revuelo: este hombre no huía de la guerra, como casi todos en este lugar, sino que quería entrar.                                  No preguntaba a los voluntarios por agua o comida. Preguntaba cómo anotarse en el ejército de Ucrania.

Wilfried lleva dos días viajando en micro desde su Normandía natal. Habla un inglés con mucho acento. “Quiero ir a Medyka para pasar la frontera y poder luchar con mis hermanos ucranianos”, le dice a Clarín.

No tiene pasaporte sino un documento francés, pero cree que la convocatoria del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, para cualquiera que quiera se sume a las fuerzas defensoras, será suficiente como para convencer a los controles fronterizos.

Luce un piercing dorado abajo del labio inferior, del lado izquierdo. Le queda poco pelo, pero suma una barba rala. Viste una campera de duvet finita, gastada, con algún remiendo incluso. Otra campera más abajo y un buzo con los colores ucranianos, azul y amarillo. Y un jogging gris y zapatillas de runner.

Además de una mochila mediana, carga una bolsa de plástico de la que asoma una frazada. No parece un comando precisamente. Suena decidido, pero en carne viva, con las emociones al límite.

A la pregunta obvia, si tiene miedo, responde: “Tengo miedo, pero creo que pelear es lo correcto, es una obligación. Es por una buena causa”. Menciona el desembarco norteamericano en Normandía, el famoso Día D, como una de sus motivaciones.

“Los rusos no respetan los derechos humanos, no respetan las libertades civiles, no puedo no ayudar a nuestros hermanos”, dice.-                                                                                                                                     Es el séptimo día de la guerra. Las noticias desde Kiev y otras ciudades son cada vez peores. Kherson, cerca del Mar Negro, está por caer. Járkov, en el noroeste, también. Allí los bombardeos no paran. Ucrania dice que hay 2.000 civiles muertos. Rusia ya admitió 498 bajas y 1.597 heridos en sus fuerzas invasoras.

Los optimistas que creían en una conclusión rápida -probablemente Vladimir Putin estaba entre ellos- ven pasar los días y escalar la violencia. Esos primeros ataques hoy parecen tímidos. La guerra ahora exhibe su brutalidad más bruta.

En la estación el movimiento es constante. Sale un tren cargado de refugiados a distintas ciudades de Polonia cada cinco minutos. Hay una sala llena de comida y bebida y otra donde algunos tratan de descansar hasta que sea su turno.

Allí Wilfried toma un té con azúcar. Cuenta que estaba en su casa mirando televisión cuando se enteró de la guerra. Y que se vino.

“Estuve un año en el ejército de Francia y por eso creo que puedo ser bueno”, explica. “Tuve entrenamiento de combate durante seis meses en la infantería. Voy a ayudar en batalla”, agrega.

Dan ganas de decirle que debe estar loco, que seis meses jugando a la guerra en Francia tienen poco que ver con salir a la guerra de verdad en Ucrania. Que los rusos no son nenes de pecho y practicaron bastante más que él. Pero no serviría de nada: “Seguro que puedo matar a alguien, estoy listo para matar a un ruso”, lanza.

“En estos días se espera que lleguen otros 3.000 franceses”, remarca, sin saber que también en Gran Bretaña hay veteranos de guerra listos para sumarse al conflicto ucraniano: más de 150 ex paracaidistas británicos, que sirvieron en Afganistán, van camino al frente, además de unos 15.000 ucranianos que están volviendo a su país para combatir.

“Estoy seguro de que quiero luchar. Estoy listo para morir. Los rusos no van a parar en Ucrania. Van a seguir por acá, por Polonia, y van a ir después por toda Europa”, insiste. “Putin es una muy mala persona, un dictador”, sostiene.

Wilfried se considera un francés común. Aclara que no tiene amigos ni familiares en Ucrania. “Pero es muy importante lo que pasa allá”, explica. Para él, la guerra sólo va a terminar si intervienen los ejércitos europeos. “Puede ser la tercera guerra mundial”, cree.

Pese a su discurso, basta una pregunta para que se largue a llorar sin parar:

-¿Tenés hijos?

-Tengo dos hijos, por eso esto es tan difícil (se limpia los mocos y las lágrimas y pide perdón). Una nena de 9 y un nene de 2. Están con mi madre en casa. No les dije a los chicos, le dije a mi madre. Y le pedí a ella que les cuente.

Es difícil hacer una nota así.

Al rato, Wilfried está sentado en un tren que lo llevará a la frontera, a la estación Przemysl. Tal vez sea una señal: esa palabra en polaco quiere decir “piénsalo”.

Enviado especial a la zona de guerra



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