Hoy es domingo 19 de enero de 2020 y son las 03:07 hs. Tomemos Conciencia. "No me preocupan los corruptos y ladrones." Me preocupa todo un pueblo que mira con indiferencia el comportamiento mafioso.

7 de septiembre de 2015
La caída de Yrigoyen: La línea roja que nunca se debió cruzar. Fuente REALPOLITIK
La caída del segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen representó uno de los hechos más traumáticos de nuestra historia, y aun hoy en día luchamos para dejar atrás esas dolorosas cicatrices. Comenzó una etapa negra para nuestro país en cuanto a lo que se refiere a su vida democrática y a la pureza de las instituciones.
De la Redacción: 85 años despues, la situación es mucho peor, no solo perdieron las Instituciones de la Nación, sino que acompaña el descrédito de las autoridades de los tres poderes del Estado, acosadas por la corrupción.

La caída de Yrigoyen:

La línea roja que nunca se debió cruzar.

La caída de Yrigoyen: La línea roja que nunca se debió cruzar.

 SABINO MOSTACCIO

La caída del segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen representó uno de los hechos más traumáticos de nuestra historia, y aun hoy en día luchamos para dejar atrás esas dolorosas cicatrices. Comenzó una etapa negra para nuestro país en cuanto a lo que se refiere a su vida democrática y a la pureza de las instituciones. 53 años de inestabilidad, cuartelazos y corruptelas acabaron lastrando el progreso argentino.

El intento del peronismo de crear una democracia social fracasó de mala manera y echó más leña al fuego de la hoguera encendida en 1930, así como gobierno débiles, condicionados por el pretorianismo militar -y lastrados por la prescripción del peronismo, sin el cual no se pudo restaurar una democracia real- nada aportaron a la mejora institucional del país.

Pero vamos por parte. El primer golpe de estado de la historia moderna -no el primero de nuestra historia, que quede claro- fue un momento donde afloraron las más bajas pasiones humanas, como la traición, la cobardía, la violencia, la indolencia, entre otras. El movimiento que derroco a Hipólito Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930 hacía tiempo que venía cocinándose. Todo comienza a mediados de la década de 1920, donde el fascismo empieza a asomar en suelo europeo, presentándose como la superación de la democracia liberal y remedio a los males del experimento comunista soviético. En ese contexto, un grupo de intelectuales argentinos, de orientación nacionalista, se deja arrastrar por la admiración a los éxitos de Benito Mussolini y su lucha por el poder en Italia. Leopoldo Lugones, antaño socialista, abandona esa tradición y se convierte en propagandista de una nueva generación de pensadores opuesta a los males de la democracia liberal, que según él habían desparramado la decadencia moral, la corrupción más abyecta y entronizado a una clase dirigente inepta y egoísta. Por ende, la democracia no nos iba a salvar del fantasma comunista, enemigo de la tradición nacional, se necesita una nueva política de fuerza, nuevos dirigentes no atados a las cadenas del liberalismo burgués fracasado.

Pero el ataque viene también de la extrema izquierda, ya que comunistas y anarquistas nunca habían confiado en el gobierno radical ni menos en el sistema democrático vigente desde 1916; deseaban derribarlo e instalar una dictadura del proletariado. La antigua clase gobernante, englobada bajo el mote de “conservadores” –lo cual es algo inexacto ya que tenían distintos intereses y pensamientos contrapuestos-, despojada de su poder desde la ley Sáenz Peña, había ido distanciándose de la democracia que ellos mismos habían instalado, incapaces de amoldarse al sistema y volviéndose poco a poco una minoría política sin relevancia a nivel nacional. Por lo tanto, no extrañó que coquetearan con los sectores nacionalistas algunos de ellos, ya que tenían en común la antipatía por el gobierno radical y el temor al comunismo. Por si fuera poco, la crisis económica iniciada en 1929 y la actitud timorata de los partidos opositores, como el socialismo y el demócrata progresista, que nada hicieron por preservar el clima democrático, abonó el camino para el golpe.

Y cuando algunos oficiales del ejército descontentos se sumaron a los planes de conspiración, el camino quedó allanado para la tragedia. Los generales Agustín P. Justo y José F. Uriburu, se pusieron al frente de la intentona golpista, mientras que algunos miliares leales como Luis Dellepiane, ministro de guerra trataron de advertir al presidente, que no dio crédito a los rumores. Y por si fuera poco una serie de oscuros presagios habían mermado el ánimo del presidente. Hechos de violencia luctuosos sacudieron al país desde 1929, empezando por un frustrado atentado al presidente -saldado con la muerte a balazos del atacante-, el fallecimiento durante la intervención federal a la provincia de Mendoza del gobernador radical anti personalista Carlos Lencinas y la muerte de dos manifestantes durante una protesta en 1930 por la crisis económica que el gobierno no atinaba a tajar, todo creó un clima de mal agüero.

Finalmente, el día 6 de septiembre a la mañana Uriburu sale del Colegio Militar con unos cadetes, partes de la aviación se suma y manifestantes civiles acompañan a los militares golpistas. Se toman las radios y la Policía Federal y el Regimiento de Granaderos abandonaron al presidente, que renunció y se dirigió a la ciudad de La Plata a pedir ayuda, pero la guarnición local lo apresó. El vicepresidente Enrique Martínez se entregó ante los rebeldes y renunció. Así el rebelde Uriburu, admirador deMussolini, llegó al poder y los enemigos de Yrigoyen celebraron su caída, nadie intentó defender al gobierno salvo unos pocos militares. La indiferencia de la mayoría y la algarabía de sus enemigos dieron cuenta del nuevo clima instalado.

El precio a pagar por esta desafección fue alto y el daño hecho al país enorme, décadas pasarían hasta calibrar estos efectos, aun no procesados del todo. (www.REALPOLITIK.com.ar)

 



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Comentarios:
Dr.Francisco Bénard »
Hubo muchos radicales golpistas que impulsaban a los militares a producir golpes de estado.Hubo muchos peronistas golpistas.Fernando de la Rua cayo por culpa de muchos politicos peronistas.Hubo en pocos dias varios presidentes que no fueron elegidos por el pueblo.No lo tenemos que olvidar.
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