Domingo 2 de Octubre de 2022

Hoy es Domingo 2 de Octubre de 2022 y son las 09:39 - Tomemos Conciencia. "No me preocupan los corruptos y ladrones." Me preocupa todo un pueblo que mira con indiferencia el comportamiento mafioso. "El miedo sólo sirve para perderlo todo."

10 de agosto de 2022

TAIWAN : LOS EFECTOS DE UNA DE LAS PEORES DECISIONES DE ESTADOS UNIDOS.-

Por : ELENTIR .-
Fuente : CONTANDO ESTRELAS - www.outono.net .-

En 1949 se formó lo que hoy conocemos como Taiwán, un país independiente a todos los efectos y cuyo nombre oficial es el de República de China.

En 1949 se formó lo que hoy conocemos como Taiwán, un país independiente a todos los efectos y cuyo nombre oficial es el de República de China.

PCCh: los datos que muchos ignoran sobre la mayor organización criminal del mundo.
El comunismo chino intenta imponer su censura en Occidente entre un extraño silencio mediático.

El resultado de una guerra civil que acabó hace 73 años .                              Fue en ese año cuando terminó la segunda etapa de la Guerra Civil China (1946-1949), que enfrentó a las fuerzas nacionalistas del Kuomintang y las del Partido Comunista de China (PCCh). 

La guerra terminó con una victoria de los comunistas y el exilio de los nacionalistas a las islas de Formosa, Pescadores, Quemoy, Matsu, Pratas y Taiping, que son el actual territorio soberano de la República de China.                                                                                                                                                En el continente, los comunistas de Mao Tse-Tung implantaron la República Popular China, una brutal dictadura que cometió uno de los mayores genocidios de la historia. En Taiwán existió una dictadura militar que dio paso a un sistema democrático en 1987.

La lamentable decisión de la ONU en 1971 .-

Entre las dos Chinas persiste un conflicto que se debe a que tanto nacionalistas como comunistas se consideran como el gobierno legítimo de todo el territorio de China tal como era hasta 1949. Esta idea, conocido como el principio de “Una sola China”, conllevó que Taiwán fuese durante años la representante de China en la ONU, quedando la China comunista excluida de la organización.              En 1971, la ONU expulsó a Taiwán y admitió a la China comunista, en una votación en la que Canadá y muchos países europeos, africanos y asiáticos se pusieron del lado de la URSS y de la brutal dictadura de Mao Tse-Tung, que ocupó un sitio permanente y con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de una organización teóricamente llamada a defender los derechos humanos.

El caso de las dos Coreas y el poder de China sobre la ONU.-

La situación entre las dos Chinas es muy similar a la existente entre las dos Coreas. Sin embargo, el 17 de septiembre de 1991 la ONU admitió en su seno a las dos Coreas, tanto a la brutal dictadura comunista del norte como a la democracia del sur. Desde ese año, Taiwán ha solicitado varias veces ser admitida en la ONU, incluso simplemente figurando como “Taiwán” y no como China, para no incomodar a sus vecinos marxistas. El dominio de la China comunista sobre la ONU ha impedido sistemáticamente esos intentos.                                                                            Es decir, que una dictadura de partido único y que viola los derechos humanos impide la admisión de un país democrático e independiente¿Qué dice eso sobre la ONU?

La torpe decisión de Carter de retirar el reconocimiento a Taiwán.-

Pero por si no llegase con la situación absurda propiciada por la ONU, Estados Unidos agravó el desamparo de Taiwán en 1979, durante el mandato de Jimmy Carter, uno de los peores presidentes que ha tenido ese país. Su gobierno decidió retirar el reconocimiento diplomático a Taiwán y otorgárselo a la China comunista, ya que esa dictadura exige a todos los países que quieran tener relaciones diplomáticas con ella no las tengan con Taiwán.                                                Carter pasó por el aro de esa dictadura, en una de las decisiones más torpes y lamentables de la política exterior estadounidense, que supuestamente tenía el propósito de alejar a China de la influencia soviética. 

Lo que consiguió, sin embargo, fue un efecto indeseado y que está teniendo graves consecuencias: amplió la capacidad de influencia de China y aumentó la indefensión de Taiwán.

Desde entonces, EEUU vive en una absurda ficción con Taiwán: no reconoce oficialmente al país ni mantiene relaciones diplomáticas con él, pero sí que tiene una relación de facto -más oficial que oficiosa- que incluye un compromiso de defensa en caso de un ataque de la China comunista.

Donald Trump empezó a corregir esa absurda situación.-

El único presidente que dio pasos medianamente decentes para poner fin a ese disparate fue el anterior inquilino de la Casa Blanca. Durante su mandato, Donald Trump promovió un acercamiento a la China nacionalista, que incluyó una mayor presencia de la Armada de EEUU en el Mar de China y aumentó las exportaciones de armas a Taiwán.                                                                    Es por ello que la República de China fue uno de los países en los que Trump tenía más admiradores. Joe Biden ha cometido muchos errores, pero en esto ha decidido continuar la línea marcada por Trump. En esa línea se enmarca la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a Taiwán.

La política exterior de EEUU y su asignatura pendiente con Taiwán.-

Esa visita ha incrementado la tensión en la China comunista, que ha iniciado maniobras militares con el propósito de amedrentar a EEUU. Personalmente Nancy Pelosi me cae fatal, pero habría sido un error colosal cancelar esa visita por las amenazas de la dictadura de Xi Jinping.                Es decir, otro error más a añadir al cometido por Carter durante su presidencia. Ya va siendo hora, 73 años después del final de la Guerra Civil China, de que la ONU tenga un gesto de decencia y admita a Taiwán, y la forma de lograrlo es que EEUU apueste en serio por ello.                    Pero difícilmente EEUU puede hacer esa apuesta si no reconoce oficialmente a Taiwán.                          La línea iniciada por Trump debería culminar en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Taiwán, una medida que serviría, además, para poner un freno a la creciente influencia de la China comunista.

La dictadura de Xi Jinping se puede permitir el lujo de presionar a pequeños países para que retiren su reconocimiento a Taiwán, pero con EEUU lo tendría mucho más difícil. El volumen de los negocios de las empresas chinas en EEUU es enorme, y perder el mercado estadounidense supondría un serio revés para China en un momento en el que el país está viviendo dificultades económicas.                                                                                                                      EEUU tiene una posición, como potencia, que le permitiría presionar a China para que el status político de Taiwán se normalice y sea admitido en la ONU al igual que lo fueron las dos Coreas.                              No dar ese paso condena a Taiwán a estar constantemente amenazado por los matones de Pekín, algo inaceptable para cualquier país independiente, pero más aún para un país democrático que se niega a someterse a una dictadura dirigida por la mayor organización criminal del mundo.

Pero por si no llegase con la situación absurda propiciada por la ONU, Estados Unidos agravó el desamparo de Taiwán en 1979, durante el mandato de Jimmy Carter, uno de los peores presidentes que ha tenido ese país. Su gobierno decidió retirar el reconocimiento diplomático a Taiwán y otorgárselo a la China comunista, ya que esa dictadura exige a todos los países que quieran tener relaciones diplomáticas con ella no las tengan con Taiwán. Carter pasó por el aro de esa dictadura, en una de las decisiones más torpes y lamentables de la política exterior estadounidense, que supuestamente tenía el propósito de alejar a China de la influencia soviética. Lo que consiguió, sin embargo, fue un efecto indeseado y que está teniendo graves consecuencias: amplió la capacidad de influencia de China y aumentó la indefensión de Taiwán.

Desde entoncesEEUU vive en una absurda ficción con Taiwán: no reconoce oficialmente al país ni mantiene relaciones diplomáticas con él, pero sí que tiene una relación de facto -más oficial que oficiosa- que incluye un compromiso de defensa en caso de un ataque de la China comunista.

Donald Trump empezó a corregir esa absurda situación

El único presidente que dio pasos medianamente decentes para poner fin a ese disparate fue el anterior inquilino de la Casa Blanca. Durante su mandato, Donald Trump promovió un acercamiento a la China nacionalista, que incluyó una mayor presencia de la Armada de EEUU en el Mar de China y aumentó las exportaciones de armas a Taiwán. Es por ello que la República de China fue uno de los países en los que Trump tenía más admiradoresJoe Biden ha cometido muchos errores, pero en esto ha decidido continuar la línea marcada por Trump. En esa línea se enmarca la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a Taiwán.

La política exterior de EEUU y su asignatura pendiente con Taiwán

Esa visita ha incrementado la tensión en la China comunista, que ha iniciado maniobras militares con el propósito de amedrentar a EEUU. Personalmente Nancy Pelosi me cae fatal, pero habría sido un error colosal cancelar esa visita por las amenazas de la dictadura de Xi Jinping. Es decir, otro error más a añadir al cometido por Carter durante su presidencia. Ya va siendo hora, 73 años después del final de la Guerra Civil China, de que la ONU tenga un gesto de decencia y admita a Taiwán, y la forma de lograrlo es que EEUU apueste en serio por ello. Pero difícilmente EEUU puede hacer esa apuesta si no reconoce oficialmente a Taiwán. La línea iniciada por Trump debería culminar en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Taiwán, una medida que serviría, además, para poner un freno a la creciente influencia de la China comunista.

La dictadura de Xi Jinping se puede permitir el lujo de presionar a pequeños países para que retiren su reconocimiento a Taiwán, pero con EEUU lo tendría mucho más difícil. El volumen de los negocios de las empresas chinas en EEUU es enorme, y perder el mercado estadounidense supondría un serio revés para China en un momento en el que el país está viviendo dificultades económicas. EEUU tiene una posición, como potencia, que le permitiría presionar a China para que el status político de Taiwán se normalice y sea admitido en la ONU al igual que lo fueron las dos Coreas. No dar ese paso condena a Taiwán a estar constantemente amenazado por los matones de Pekín, algo inaceptable para cualquier país independiente, pero más aún para un país democrático que se niega a someterse a una dictadura dirigida por la mayor organización criminal del mundo.

Taiwán es una pequeña nación insular a 180 km al este de China, con ciudades modernas, tradicionales templos chinos, centros termales y dramáticos terrenos montañosos. Taipéi, la capital ubicada en el norte del país, es conocida por sus concurridos mercados nocturnos, el arte imperial chino en el Museo del Palacio Nacional y el Taipéi 101, un rascacielos en forma de bambú de 509 m de altura con un mirador. 



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