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1 de noviembre de 2015

Ocaso y tribunales‏ . Por : Juan Willington

CFK soslayó toda muestra de autocrítica y cayó en la soberbia de recomendarle a sus adversarios coherencia entre las palabras y los actos (justo ella que se ha pasado ocho años edificando un relato mentiroso de encendida megalomanía).
El último domingo, cerca del 65 por ciento de los ciudadanos votaron contra sus postulados, su arrogancia, sus mentiras y su intolerancia crónica.
Imposible saber qué cosas tendrá guardadas para hacer antes del 10 de diciembre. Pero seguramente debe estar vislumbrando qué cosas deberá soportar luego.

 Entre el ocaso y los tribunales . . .
Las elecciones del pasado domingo dejaron mucha tela para cortar y sabias lecciones.     Entre los fenómenos surgidos del lenguaje de las urnas, es preciso mencionar dos.     Por una lado, que Daniel Scioli debe asumir que hace falta mucha más muñeca política para poder conducir a la nación.

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Por el otro, la reafirmación de que Cristina Fernández es decididamente incorregible a la hora de digerir un resultado adverso.                                                                          Cuando todo el mundo aguardaba que en su camino hacia el llano tras ocho años de gobierno, la presidente diseñaría un discurso calmo, atemperado, reflexivo y con afán pacificador, se despachó destempladamente por la cadena nacional 45 y con un formato novedoso fue recorriendo cada uno de los patios de la Casa Rosada, colmados de seguidores incondicionales, para arremeter contra los adversarios y hacerles advertencias para el caso de que su FPV debiera resignar el poder. 
No faltaron en sus palabras las habituales falacias seriales donde oculta la verdadera realidad del país.                                                                                                                          
El no haber mencionado a Daniel Scioli y decidir ponerse sobre sus hombros la campaña hacia el ballotage, instala dudas sobre la situación interna y desnuda cuan errático ha quedado el contenido de su programa proselitista. 
Mientras el candidato K promete medidas sistemáticamente negadas por Cristina –y no mencionadas antes del 25 de octubre-,                                                                                   sus adversarios lo acusan de apropiarse de proyectos ajenos que el kirchnerismo nunca compartió. 
El fantasma del ocaso y el latente brazo judicial generan lógica preocupación.
Mucho trabajo y sacrificio le demandará al país poner las cuentas en orden, recuperar el prestigio rifado por 12 años de desmanejo traducido en intemperancia, despilfarro, persecuciones, aniquilamiento de sectores productivos, reducción irracional de las reservas y corrupción estructural generalizada.
Un proyecto de ley de los últimos días presentado en su bloque por el diputado entrerriano nacional Jorge D’Agostino, apunta a evitar que se produzca la más colosal estafa a la justicia a partir del cambio institucional. 
El legislador apunta a que bajo la figura de “cosa juzgada írrita” se eviten maniobras judiciales que posibiliten “el cierre fraudulento de más de 1.000 causas contra 164 funcionarios que enfrentan investigaciones por delitos de corrupción y que dejan el poder el 10 de diciembre próximo”. 
Los enfervorizados jóvenes idealistas que poblaron la Casa Rosada el jueves 29 durante una maratónica exposición de su jefa,                                                                                      ¿sabrán estas cosas y tendrán acceso a las cifras del estado económico-financiero del país?
D’Agostino pretende que se modifique el artículo 240 del nuevo Código Penal (ley 27.063) incorporando la mencionada figura. De plasmarse esta reforma, se podrían reabrir las causas de funcionarios que hayan sido sobreseídos fraudulentamente.         Pero quizás sería necesario complementar este paso legislativo, diseñando una buena “escoba legal” que limpie sin piedad a los jueces y fiscales venales. Esto será condición sine qua non para devolverle el prestigio perdido al Poder Judicial argentino y restaurar la confianza extraviada por magistrados regalones con el poder. Quienes se salvaron por sus influencias sobre acusadores y juzgadores, tendrán que volver a dar explicación.
Volviendo al tránsito hacia el ballotage, puede decirse que deben ser muy escasos en el mundo los mandatarios que, en un estado de excitación y soberbia, se pongan al frente de una campaña y encima usando como manual de estilo el agravio a sus adversarios, un irritante auto elogio y –lo más llamativo- declinando toda mención a su propio candidato.
Quien conduce el Estado, que conforman todos los argentinos, debería manejarse con limpieza e imparcialidad.

Incluso hizo alusiones negativas sobre el 82 por ciento móvil para jubilados –que Daniel Scioli acaba de prometer en su mensaje aunque tacañamente sólo para beneficios mínimos-, debiendo recordarse que el 14 de octubre de 2010 Cristina Fernández vetó la ley que restauraba dicha movilidad y que terminaba de sancionar el Senado.
No olvidemos que dejará en su balance negro el hecho de que sistemáticamente apeló los fallos de la Corte Suprema favorables a los pasivos litigantes, no sólo desgastando sus esperanzas, sino también –en una actitud descalificadora- especulando con que se irían muriendo antes de cobrar (virtualmente, cambiar óbitos por ahorro). 

 
Reiterar Scioli que elevará el piso del Impuesto a las Ganancias –que nunca le importó antes de ser ungido candidato por el dedo de su jefa- no es sencillo de prender en la fe del sufragante. Y aludir a la exención de dicho gravamen al medio aguinaldo, es buscar enmendarle la plana al irritable ministro Axel Kicillof (arriesgada jugada si las hay).

Andar anunciando que eventualmente encarará una baja y hasta una eliminación de las retenciones luego de haberse alineado en los furibundos ataques contra el campo, tras la Resolución 125/2008 que el Senado malogró, es un acto de hipocresía.


Para los desmemoriados, debe recodarse que la Asignación Universal por Hijo estuvo originalmente en varios proyectos de la oposición, que Cristina le birló al crearlo por el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 1.602/09. 
 

En el Presupuesto 2016, cuya sanción se le sustrajo aviesamente al próximo gobierno soslayando un sano criterio, se ha asignado a Fútbol para Todos un porcentaje de incremento superior a la Asignación por Hijo.

Es justo reconocer que la posición del ex motonauta no es nada cómoda.                     Ninguneado por CFK y amenazado por su compañero de fórmula, Carlos Zannini, de abandonar su lugar en la fórmula, debe ingeniárselas con habilidad de alpinista y mucha frialdad y paciencia para sortear un terreno muy escarpado.                                    Y ello incluye hacer oídos sordos a los mensajes desacreditadores de su cercano entorno, que ahora comienzan a cuestionar su discurso cuando ya resulta muy complicado corregir su bitácora de trabajo.                                                                         Se busca perjudicar a Mauricio Macri divulgando que hará una fuerte devaluación, pero todos saben que este modelo ha sido uno de los grandes devaluadores de nuestra historia (de un dólar oficial a 3,40 pesos en 2003, ha llegado hoy a rozar los 9,50; el dólar ahorro llega a 11,47 y el blue navega entre 15,50 y 16,10 pesos).
“Pongo todo el esfuerzo en interpretar a los que no me votaron y fueron en busca de otra alternativa”, confesó Scioli.

Pero la lectura debe hacerse a la inversa: fueron ellos los que no interpretaron a un candidato que promete ser la continuidad de un modelo agotado que muestra cifras estremecedoramente negativas. 
 

El titular del Banco Central Alejandro Vanoli, no sólo ha venido desarrollando un “operativo sequedad” de las reservas, sino que ahora implementa un dólar a futuro que permitirá enormes ganancias a los bancos extranjeros, cerealeras y compañías multinacionales

(¿no era que allí estaban muchas de las corporaciones a las que el poder les atribuye dinamitar sus bases?).
Y como un verdadero despropósito, la dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, cumpliendo con quién sabe qué mandado señaló que en caso de que Mauricio Macri arribase a la Casa Rosada, “muchos represores recuperarán su libertad”.

Eso sería imposible, pero sí es probable que muchos kirchneristas vayan a hacerles compañía.

“Cada ciudadano es responsable de su voto. Nadie le puede decir a quién votar”, dijo Cristina, cuando es público y notorio que ella y Scioli, por cualquier vía, tratan de inculcar a quién no votar, instalando el miedo y descalificando al adversario. Las alternativas apocalípticas inventadas por un gobierno en retirada son la peor manera de construir paz social, democracia y republicanismo.

Como lo hizo siempre, CFK soslayó toda muestra de autocrítica y cayó en la soberbia de recomendarle a sus adversarios coherencia entre las palabras y los actos (justo ella que se ha pasado ocho años edificando un relato mentiroso de encendida megalomanía).  

El último domingo, cerca del 65 por ciento de los ciudadanos votaron contra sus postulados, su arrogancia, sus mentiras y su intolerancia crónica.

Imposible saber qué cosas tendrá guardadas para hacer antes del 10 de diciembre. Pero seguramente debe estar vislumbrando qué cosas deberá soportar luego.

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