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10 de noviembre de 2015
Scioli y un corso a contramano. Demostró que una provincia no es una lancha- No la pudo manejar
En plena campaña hacia el balotaje presidencial, el candidato del Frente para la Victoria sufre las consecuencias del “fuego amigo”. Reproches e interna entre dos piantavotos K como Aníbal “La Morsa” Fernández y Luis D’Elía-
Cada vez más se halla entre la espada y la pared, intentando diferenciarse del kirchnerismo duro, de la presidenta Cristina Kirchner

Scioli y un corso a contramano.

 

  DIARIO HOY, 10-11-2015, LA PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES.-

En plena campaña hacia el balotaje presidencial, el candidato del Frente para la Victoria sufre las consecuencias del “fuego amigo”.                      Reproches e interna entre dos piantavotos K como Aníbal “La Morsa” Fernández y Luis D’Elía-                                                                                 Tras las elecciones del pasado 25 de octubre, en las que Cambiemos ganó en los distritos más poblados del país y su referente nacional, Mauricio Macri, quedó apenas un 2,93% por debajo del candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, no hubo vientos de cola capaces de empujar al gobernador bonaerense. 

Cada vez más se halla entre la espada y la pared, intentando diferenciarse del kirchnerismo duro, de la presidenta Cristina Kirchner -para captar el voto del electorado indeciso u opositor, hastiado de 12 años de gobierno K-, pero sin distanciarse lo suficiente del “fuego amigo”, que suele comportarse como una novia despechada, que le reprocha que quiera mostrarse más “sciolista que nunca” y no se encolumne fanáticamente dentro de lo que ellos llaman “el proyecto”. 

Sospecha Scioli que, para apuntalarse de cara al balotaje presidencial del 22 de noviembre, tiene que despegarse de piantavotos tales como Aníbal “La Morsa” Fernández o Luis D’Elia. Su experiencia como exmotonauta debe indicarle que a veces, para ganar, hay que navegar contra la corriente, ir en dirección opuesta al corso, desentonar entre la caterva uniforme de políticos y militantes hipnotizados por un relato único y monótono como el kirchnerista. 

Si no se aleja, el mandatario provincial queda “pegado” al séquito K; si lo hace, aparecen personajes como el jefe de Gabinete para recordarle su pertenencia. Y precisamente ayer, “La Morsa” cuestionó que Scioli “no lo defendiera”, durante la entrevista que mantuvo con Jorge Lanata en el programa Periodismo Para Todos (PPT), por las denuncias que vinculan a Fernández con el narcotráfico y el triple crimen de General Rodríguez. “Concurrir (a ese envío televisivo) es un tema de él, quien no tiene por qué hacerse cargo de las situaciones mías; pero sí, me hubiese encantado que me defendiera”, lamentó el jefe de ministros en su habitual contacto con la prensa en Casa Rosada.

Para Aníbal, fue una afrenta que Scioli reconociera la histórica victoria bonaerense de María Eugenia Vidal, que le deseara “lo mejor por el bien de toda la provincia de Buenos Aires” y que le prometiera su “ayuda” si es presidente. 

Ahora bien, los esfuerzos de la noche anterior, cuando el postulante del FPV intentó quitarse mochilas de plomo que pudieran restarle votos, fueron desbaratados a primera hora de ayer por “La Morsa”. 

Y, como si fuera poco, a la interna se sumó la voz aflautada del polémico dirigente ultrakirchnerista, Luis D'Elía, quien sentenció que el jefe de Gabinete “debe llamarse a silencio hasta después del balotaje”. Cabe recordar que, después de criticar durante años a Scioli por su “pasado menemista”, días atrás, el urticante exsecretario de Tierras y Hábitat Social, decidió apoyar su candidatura, en tándem con el líder de Quebracho, Fernando Esteche, otro incómodo clavo para Scioli, que padece las llamas del “fuego amigo” y corre riesgo de incendiarse a 12 días del balotaje.
 
Tras las elecciones del pasado 25 de octubre, en las que Cambiemos ganó en los distritos más poblados del país y su referente nacional, Mauricio Macri, quedó apenas un 2,93% por debajo del candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, no hubo vientos de cola capaces de empujar al gobernador bonaerense. 

Cada vez más se halla entre la espada y la pared, intentando diferenciarse del kirchnerismo duro, de la presidenta Cristina Kirchner -para captar el voto del electorado indeciso u opositor, hastiado de 12 años de gobierno K-, pero sin distanciarse lo suficiente del “fuego amigo”, que suele comportarse como una novia despechada, que le reprocha que quiera mostrarse más “sciolista que nunca” y no se encolumne fanáticamente dentro de lo que ellos llaman “el proyecto”. 

Sospecha Scioli que, para apuntalarse de cara al balotaje presidencial del 22 de noviembre, tiene que despegarse de piantavotos tales como Aníbal “La Morsa” Fernández o Luis D’Elia.
 
Su experiencia como exmotonauta debe indicarle que a veces, para ganar, hay que navegar contra la corriente, ir en dirección opuesta al corso, desentonar entre la caterva uniforme de políticos y militantes hipnotizados por un relato único y monótono como el kirchnerista. 

Si no se aleja, el mandatario provincial queda “pegado” al séquito K;                                 si lo hace, aparecen personajes como el jefe de Gabinete para recordarle su pertenencia.
Y precisamente ayer, “La Morsa” cuestionó que Scioli “no lo defendiera”, durante la entrevista que mantuvo con Jorge Lanata en el programa Periodismo Para Todos (PPT), por las denuncias que vinculan a Fernández con el narcotráfico y el triple crimen de General Rodríguez.
“Concurrir (a ese envío televisivo) es un tema de él, quien no tiene por qué hacerse cargo de las situaciones mías; pero sí, me hubiese encantado que me defendiera”, lamentó el jefe de ministros en su habitual contacto con la prensa en Casa Rosada.

Para Aníbal, fue una afrenta que Scioli reconociera la histórica victoria bonaerense de María Eugenia Vidal, que le deseara “lo mejor por el bien de toda la provincia de Buenos Aires” y que le prometiera su “ayuda” si es presidente. 

Ahora bien, los esfuerzos de la noche anterior, cuando el postulante del FPV intentó quitarse mochilas de plomo que pudieran restarle votos, fueron desbaratados a primera hora de ayer por “La Morsa”. 

Y, como si fuera poco, a la interna se sumó la voz aflautada del polémico dirigente ultrakirchnerista, Luis D'Elía, quien sentenció que el jefe de Gabinete “debe llamarse a silencio hasta después del balotaje”. Cabe recordar que, después de criticar durante años a Scioli por su “pasado menemista”, días atrás, el urticante exsecretario de Tierras y Hábitat Social, decidió apoyar su candidatura, en tándem con el líder de Quebracho, Fernando Esteche, otro incómodo clavo para Scioli, que padece las llamas del “fuego amigo” y corre riesgo de incendiarse a 12 días del balotaje.
 


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