Hoy es martes 16 de julio de 2019 y son las 00:26 hs. “Queremos evitar que Nisman vuelva a morir”. Que los jueces cumplan con la Justicia, o que la Justicia alcance a los Jueces.

14 de noviembre de 2015
Szpolski y una de espías, medios de comunicación y mucho dinero K
Vienen días de cambios en los medios de comunicación, en especial en el multimedios estatal y paraestatal que creó el kirchnerismo para intentar prevalecer, humillar a los opositores o denigrarlos, e instalar la opinión pública única, homogénea, bien K.
Es de esperar que cualquiera sea el próximo Presidente, todo eso cambie por el bien de los argentinos en general, y del periodismo en particular.
Sergio Szpolski fue un protagonista de estos años.

Szpolski y una de espías, medios de comunicación y mucho dinero K

URGENTE24.COM.AR, 14-11-2015.-
 
Vienen días de cambios en los medios de comunicación, en especial en el multimedios estatal y paraestatal que creó el kirchnerismo para intentar prevalecer, humillar a los opositores o denigrarlos, e instalar la opinión pública única, homogénea, bien K.
Es de esperar que cualquiera sea el próximo Presidente, todo eso cambie por el bien de los argentinos en general, y del periodismo en particular.
Sergio Szpolski fue un protagonista de estos años.

Por supuesto que él era más poderoso en días cuando Grupo Clarín era un firme aliado de los K.

Pero cuando una disputa por Telecom Argentina alejó a Grupo Clarín de los K, Szpolski tuvo que demostrar el poder de sus 'fierros', que se exhibieron frágiles.

El multimedios que había organizado era muy oneroso pero bastante inútil.                                     ¿Por qué, entonces, pudo continuar durante 8 años más?                                                                     ¿Por qué Cristina aceptó 'bancarlo' durante casi 2 mandatos presidenciales?                                        Ahí aparece la ex Side hoy AFI, y una trama muy sórdida.                                                                  Para conocimiento de José Torello (futuro jefe de la AFI si ganara Mauricio Macri) o de Gustavo Ferrari (lo mismo pero si ganara Daniel Scioli), se reproduce un fragmento del libro del periodista Alejandro Alfie,                                                                                                                                              Los agentes de Néstor y Cristina -                                                                                                              Los juegos de poder de Sergio Szpolski y Diego Gvirtz para multiplicar el relato oficial, acumular medios y millones, y otros oscuros negocios".                                                                                            En este caso parte del Capítulo V, "Szpolski y los servicios de inteligencia":

********
(…) cuando sonó de nuevo el teléfono oficial, el funcionario argentino se sorprendió al escuchar del otro lado a Sergio Szpolski.
 
-A mí me dijeron que vos sos del Mossad y que necesitás que te soluciones algunos problemas –le planteó el funcionario de la Alianza.
 
-Tengo vínculos con el Mossad, pero mis negocios son otros- le respondió Szpolski.
 
Y pasó al tema que le interesaba resolver, de índole comercial, que no voy a mencionar para preservar a la fuente que revelaron esta conversación.
 
Cuando se encontraron para avanzar en la resolución de la cuestión que le había adelantado el empresario por teléfono, lo primero que habría hecho Szpolski fue ofrecerle 50.000 dólares, en efectivo, según contó una de las fuentes que participó en la operación.
 
Una coincidencia: era la misma cifra que el año anterior había pedido Luciano Garbellano a la cúpula de la SIDE por cada video que tenía y que involucraba a personajes importantes teniendo relaciones sexuales en el cabaret gay Sapartacus.
Entre todos esos personajes públicos y privados, estaban Szpolski y el juez Norberto Oyarbide.
 
-Te recibo porque venís de parte de XX y te voy a ayudar con tu problema empresarial, pero lo hago por política, no por plata, así que no quiero tu plata y no me ofrezcas plata nunca más.                     Le dijo a Szpolski, enojado, el funcionario de la Alianza.
Ese funcionario lo ayudó a Szpolski a resolver parte de los problemas que le había planteado, vinculados con una frecuencia del espectro radioeléctrico.
Por eso, se generó una relación de confianza entre ambos, que duró varios años.
Las fuentes de los organismos de Inteligencia consultadas para este libro relativizaron que Sergio Szpolski "sea del Mossad", como había dicho el ex agente de la SIDE, pero explicaron que era muy amigo de todos los embajadores de Israel en la Argentina y un colaborador ocasional del organismo de Inteligencia local.
Sin embargo, las fuentes coincidieron en señalar a su hermano Pablo como un hombre "Más cercano al Mossad".
 
Sergio Szpolski le contó a otra persona que fue precisamente su hermano Pablo el que resolvió en los hechos su divorcio con Marisa Bergman, cuando la mujer comprobó que Sergio era homosexual y asistía regularmente al boliche gay Sapartacus.
-Mi hermano Pablo le llevó dos pasaportes de Jordania vacíos y se los mostró a Marisa.                       Le dijo que les iba a poner mis datos y los de nuestra hija Mijal, a menos que firmara un divorcio de mutuo acuerdo, amigable, porque si no yo me iba del país y me llevaba a la nena y no nos iba a volver a ver nunca más.
Ella se asustó y firmó todo.
Pero no la dejé en banda a Marisa y me llevo muy bien con ella –contó Sergio a una fuerte que prefirió mantener su anonimato por razones obvias.
Cuando hablé con Bergman en su oficina del Templo Libertad, el rabino se negó a contar lo que sabía, alegando "incompatibilidad familiar", por ser su ex cuñado y tío de Mijal.
El rabino Bergman tardó seis meses en darme la entrevista según dijo su vocero, se le iba a comunicar nuestro encuentro a Sergio Szpolski el día anterior a la reunión.
¿Qué pasó cuando Bergman le contó a Szpolski que daría la entrevista?                                                 ¿Qué llevó al rabino a comunicarme en su oficina del Templo Libertad que no podría decirme nada? Sigue siendo un misterio.
El vínculo de Sergio Szpolski con el organismo de Inteligencia local (Secretaría de Inteligencia, ex SIDE, actual Agencia Federal de Inteligencia) se consolidó a través de quién fue el abogado de su grupo de medios hasta diciembre de 2014, Darío Richarte, y su prestamista Javier Fernández, entre otros, que lo acompañaron en su multimedio durante una década. Pero además estos personajes tienen una fuerte militancia en los dos partidos políticos mayoritarios:                                             Richarte en la Unión Cívica Radical y Fernández en el Partido justicialista-Frente para la Victoria.
Ambos aportaron gente de la Secretaría de Inteligencia (SI) para potenciar a Grupo Veintitrés: Richarte sumó a Juan José Gallea, que fue su gerente de Administración y Finanzas en el organismo de Inteligencia durante su gestión; mientras que Fernández aportó su vínculo con Jaime Stiuso, director de Operaciones de la SI hasta diciembre de 2014.
Richarte y Fernández son amigos desde sus épocas de estudiantes en la Facultad. Tato Young contó que ambos comparten el mismo palco en la cancha de Boca y son padrinos cruzados de sus hijos. Ellos mismo dijeron en algunas reuniones que tenían el 10 por ciento del Grupo Veintitrés, antes de que Matías Garfunkel le comprara la mitad del grupo en febrero de 2011.
Pero fuentes cercanas a Richarte desmintieron que él o su estudio fueran en la actualidad accionistas del grupo. De hecho, Richarte dejó de ser el abogado del grupo en diciembre de 2014.
El estudio de abogados Richarte y Asociados tuvo un abono mensual, que el Grupo Veintitrés pagó por el trabajo penal sobre las empresas que forman parte del grupo; mientras que Fernández le prestó plata al grupo y así figura incluso en sus declaraciones juradas, de modo que él bien podría tener acciones como 
en la Rock & Pop y Splendid, que pasaron a formar parte de grupo cuando se llegó a un acuerdo con los hijos de Moneta, se arregló el paso de una suma mayor al estudio de Richarte -dijo una fuente interna del Grupo Veintitrés, cercana a Szpolski Garfunkel, que pidió mantener su anonimato.
-Esa deuda de está cancelando actualmente y podría derivar en que Richarte y Pirota se queden con el 10 por ciento de las acciones de Radiodifusora Buenos Aires –la titular de esas licencias de radio-, que están en garantía de ese pago. Pero como les estamos pagando las cuotas que acordamos, esa empresa quedará con Garfunkel el 70 por ciento y Szpolski el 30 restante. 
Fue casi un regalo para Szpolski, ya que no puso nada de plata ahí, solo se ocupa de gestionarlas. Matías, en cambio puso en el contrato que si en algún momento recuperaba algunas de esas radios, ese era el porcentaje que iba a tener cada uno. Esto no es un grupo de medios en el sentido tradicional sino una serie de empresas que se fueron comprando y creando, sin relación entre sí a nivel societario.
Por eso, alguno de los socios puede tener un mayor porcentaje en alguna de las empresas y, además, es más fácil que se puedan vender o cerrar.
Esa información sobre los porcentajes que Szpolski  y Garfunkel tienen en la Rock & Pop y Splendid resultó ser cierta, así cuanto a las participaciones accionarias que no tiene Richard en Grupo Veintitrés.
Richarte asumió en marzo de 2014 como vicerrector de la UBA, con el 68 por ciento de los votos del Consejo Superior, en la gestión del rector Alberto Barbieri.                                                                          Pero fue muy criticado por la Federación Universitaria de Buenos Aíres (FUBA) y diferentes personalidades, como el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y la titular de Madres de Plaza de Mato (Línea Fundadora), Nora Cortiñas, quienes firmaron una declaración contra esa designación.
Es que Richarte ya había sido secretario general de UBA, durante la controvertida gestión de Oscar Shuberoff, que estuvo "plagada de denuncias por corrupción".
Sostuvieron en ese comunicado los dirigentes de entidades vinculadas a los derechos humanos. Pero, sobre todo, Richarte fue el subsecretario de Inteligencia en la gestión de Fernando de la Rúa, el famoso Señor Ocho, que se encargaba de las cuestiones operativas, el día a día en las operaciones de Inteligencia y contrainteligencia en territorio.
También se ocupó de consensuar con legisladores de los partidos políticos que se sancionara "por unanimidad" una Ley de Inteligencia que reemplazara el decreto de la dictadura de Juan Carlos Onganía, a fines de 2001, según se enorgullecería Richarte, en una nota que dio en 2014 a la revista Veintitrés –cuando Richarte era el abogado del grupo y esa revista todavía era del grupo de Szpolski y Garfunkel, algo que omitían  mencionar en esa nota.
Según contó ahí, Richarte tuvo un extenso recorrido dentro de la UBA, que se forjó a partir de su pertenencia a Franja Moderada: fue presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho, en 1986; fue parte del Consejo Superior, en representación de los estudiantes, por la misma agrupación de jóvenes radicales; se recibió de abogado en 1992. Desde entonces fue profesor titular en la Facultad, en Elementos de Derecho penal y procesal Penal; y en el CBC, en la materia Principio de Derechos Humanos y Derecho Constitucional. Además, ejerció como secretario académico, primero, y luego como secretario general de la UBA en las gestiones del rector Shuberoff, siempre como funcionario radical.
Pese a su pertenencia partidaria, Richarte se aceró al kirchnerismo y participó de la <<década ganada>>, en simultáneo con Stiuso y Fernández.
Hasta que echaron a Stiuso de la Secretaría de Inteligencia y murió Nisman, el estudio de abogados de Richarte defendió a los principales funcionarios del Gobierno, por su especial llegada a los jueces y fiscales del fuero federal, que le quedó con herencia de su militancia política y su paso por la SIDE.
-Los abogados de Boudou operaban sobre todo en la SIDE y tenían mucha influencia en los medios de Szpolski, donde salían notas completamente falsas sobre el caso Ciccone –me dijo Nicolás Wiñazki en agosto de 2014-. Se notaba la mano de ellos. Yo no tengo pruebas, pero veía las defensas. Esos tipos perdieron cualquier efectividad. Por ejemplo, en una nota trataban de demostrar que Vandenbroele después terminó admitiendo que vivía en ese departamento y las pagaba. Ellos salían al principio, sobre todo durante 2012, con una estrategia muy fuerte de defensa en los programas de Gvirtz y de Szpolski.
-¿Cómo influía la fuerte relación entre Richarte y el Grupo Veintitrés?
-Obviamente influía que Richarte fuera el abogado  de Boudou, además de tener cierto poder dentro del Grupo Veintitrés. Y fue el abogado del socio de Boudou, Núñez Carmona, al mismo tiempo que el del vicepresidente. Ahora cambió, pero no hay que olvidar eso. Además, es un abogado que tiene o tenía mucho poder dentro de Tribunales y dentro del grupo –destacó Wiñazki, pocos meses antes de que Richarte decidiera dejar de defender a Boudou, al resto de los funcionarios de Gobierno, a Szpolski y a Garfunkel.
Su estudio había sido puesto por la Casa Rosada para defender a Boudou, en el caso de la ex Ciccone, y a su socio José María Núñez Carmona –a quien tuvo que dejar de defender para que Boudou pudiera despegarse de su socio y amigo-. También defendió a Claudio Uberti, funcionario del ministro Julio De Vido, que participó de la comitiva que trajo al venezolano Guido Antonini Wilson con valijas llenas de dólares.
El estudio Richarte y asociados defendió además, entre otros, al ex jefe de Gabinete y actual senador kirchnerista, Juan Manuel Aval Medina; al vocero presidencial y secretario de Medios de Comunicación, Alfredo Scoccimarro; a quien era su subsecretario de Comunicación Pública, Rodrigo "Rodra" Rodríguez; al ex subsecretario de Medios, Gustavo Fernández Russo.
Pero no solo defendió a funcionarios kirchneristas en problemas. El estudio Richarte defendió en la causa de los sobornos en el Senado al ex jefe radical de SIDE, Fernando de Santibañes, quien había sido jefe de Richarte en la gestión de De la Rúa.
El abogado estrella del estudio jurídico de Richarte es Darío Pirota, quien representaba a los funcionarios en cada una de la instancias de sus juicios, y a Szpolski en el juicio por amenazas que le inicié.
En realidad, Pirota es el único socio de Richarte en el estudio de abogados Richarte y Asociados. Mientras que Pirota se ocupa de los clientes del sector público, como funcionarios y ex funcionarios del Gobierno nacional; Richarte tiene bajo su ala a los del sector privado, como fueron las empresas de medios de Szpolski y Garfunkel, y al propio Garfunkel para sus asuntos particulares.
El estudio jurídico de Richarte era mediano, pero uno de los más poderosos a nivel político, hasta fines de 2014. Tenía unos cincuenta clientes, a quienes atendía en forma personalizada, con un equipo de quince a veinte abogados.
Esos abogados cobraban el sueldo básico y participaban en las ganancias que generaban esos casos.
Richarte y Pirota eran los únicos que aprobaban a los clientes y el estudio fue el más importante para la gestión kirchnerista durante casi toda su gestión y al que la Casa Rosada le delegó las causas más sensibles, hasta principios de 2015.
-Estoy en una transición, largando un poco el estudio jurídico y haciéndole más tiempo para dedicarle a la UBA. Ahora estoy con una dedicación simple, de diez horas semanales, que en breve transformaré en un semiexclusiva, para dedicarle más tiempo a la universidad –dijo Richarte a su círculo político, en septiembre de 2014, cuando buscaba refugio en su cargo en la UBA, ante el fin de ciclo de Stiuso y Fernández-.
En cuanto al estudio de abogados, durante estos años  no solo representamos a funcionarios del Gobierno actual, sino también a ex funcionarios, a gente del PRO, del Frente Renovador, radicales –agregó Richarte, tratando de explicar su amplitud de criterio ante sus íntimos-. A veces, la gente del PRO, del Frente Renovador, radicales –agregó Richarte, tratando de explicar su amplitud de criterio ante sus íntimos-. A veces, la gente piensa que porque nosotros  llevamos las causas de Boudou, Angelici, De Santibañes o gente vinculada a Massa estamos con ellos. Massa nos consulta algunas cosas, pero yo soy su amigo, no le llevo causas, pero algún tema que tuvo el municipio con gente de él lo llevamos nosotros. Es nuestro laburo. Igual, no es que no tenemos límite a la hora de tomar casos, porque temas de narcotráfico no aceptamos, ni los delitos de violencia de sangre. Y no lo hacemos por una decisión personal. Y no porque no nos hayan pedido. Ese es nuestro límite –decía Richarte en septiembre de 2014.
 
Pero la ruptura del Gobierno con este sector de la Secretaría de Inteligencia implicó que Richarte saliera eyectado de las causas que implicaban a funcionarios del Gobierno y, por consiguiente, del Grupo Veintitrés.
La guerra de Cristina Fernández de Kirchner contra Stiuso impactó de lleno en Richarte y Pirota, quienes decidieron renunciar a seguir trabajando con Szpolski, Garfunkel y todos los dirigentes kirchneristas.
A principios de 2015, Richarte decía:
-Ahora estamos desarmando todo lo que es el sector público del estudio, avisando a nuestros clientes que nos vamos a quedar con algunos del sector privado, sin Szpolski ni Garfunkel. Eso significa dejar de representar a Boudou y a todos los funcionarios del Gobierno.                                     Me estoy abriendo de las cuestiones política, porque hay un grado de violencia verbal y simbólica, que incluye carpetazos y que no me gusta nada. Yo no me voy a atar a seguir en un lugar en el que no quiero estar. Estamos en un momento peligroso.
Sin embargo, al cierre de este libro, ante la dureza de los embates contra Stiuso, Richarte también tuvo que tomar distancia de su cargo en la UBA.
 
Primero pidió licencia como vicerrector, por noventa días, en una resolución que el rector Alberto Barbieri dictó ad referéndum del Consejo Superior, que avaló esa decisión pocos días después. Pero enseguida, a mediados de marzo, Richarte decidió renunciar a su cargo de vicerrector, con una carta que dirigió a Barbieri y que tomó estado público, acusando de su situación a "minorías" que veían desgastando su gestión, principalmente desde la FUBA y el Partido Obrero.
 
Lo cierto es que en 2014 comenzó a abrirse una grieta entre el Gobierno y este sector vinculado a los organismos de inteligencia oficial, que provocó el alejamiento de Javier Fernández, el descabezamiento de la SI y el despido de Jaime Stiuso; que se potenció  con la muerte del fiscal especial para la causa AMIA, Alberto Nisman, a principios de 2015, cuando una bala calibre 22 ingresó en su cabeza, apenas por encima de su oreja derecha, en su propio departamento de las torres Le Parc, en Puerto Madero.
 
En ese contexto hay que entender la ruptura de Richarte y su renuncia a seguir defendiendo al Grupo Veintitrés, a Garfunkel y a todos los funcionarios del Gobierno. Esa ruptura es la que impactó de lleno en su tarea como vicerrector de la UBA.
 
Las operaciones de Inteligencia contra periodistas críticos podían tomar las formas más absurdas. Una vez, Szpolski lo llamó por teléfono a Santoro para quejarse por un nota que había publicado en Clarín: "¿Qué tenés contra la SIDE?", le recriminó el empresario al periodista, como si él fuera un agente del organismo de Inteligencia estatal.
Pero después fue mucho más duro. En mayo de 2012, Szpolski empapeló la ciudad con la tapa dela revista veintitrés, denunciando que los periodistas Santoro y Guillermo Lobo eran espías rusos, que habían pasado información de la causa AMIA a los servicios secretos iraníes.
-Esa ridícula y falsa acusación de que yo soy espía ruso la publicó Walter Goobar en veintitrés- me dijo Daniel Santoro, a fin de 2014-. Pero la primera fuente de eso fue informe Reservado, un sitio web que maneja la SIDE. Después empezaron todos los medios de Szpolski a decir cosas absurdas, que había viajado a Europa con información de la causa AMIA en un aparato electrónico, que se lo había dado al espionaje ruso y ellos a los iraníes. La causa AMIA la conozco, fui uno de los encargados de cubrirlo para Clarín, pero esto fue operativo armado por la SIDE para atacarme a través de los medios del grupo Szpolski.
 
-¿Cómo reaccionaste?
 
-Les inicié un juicio, porque yo recibí muchísimos ataque en toda mi carrera, durante más de treinta años, pero la revista veintitrés publicó el nombre de mi esposa, una foto de ella y la dirección de su estudio arquitectura; puso que ella era de la KGB y que mi suegro también era un eslabón de la KGB en la Argentina. Hice un juicio por el daño que han hecho. Además pusieron afiches, empapelaron Buenos Aires con mi cara y la de Lobo al lado mío. Fue una cosa que ha provocado daño y dolor, he tenido problemas físicos y personales a raíz de esto, pero han pasado límites al meterse con mi familia. La persecución en contra mía que ha montado Szpolski no tiene antecedentes, ha sido el ariete de un ataque en contra de mi persona.
 
"¿Qué vínculos tiene el grupo  de Szpolski con los servicios de Inteligencia?", le preguntaba insistentemente el presidente de la Cámara Federal porteña Eduardo Luraschi al entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuando la revista 7 Días  armó una operación de prensa muy fuerte contra ese juez, que había declarado la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, además de los indultos de Carlos Menem a los ex dictadores Jorge Videla y Emilio Massera, entre otros.
 
Era tal la insistencia del juez Luraschi ante el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, que Alberto Fernández consultó con el jefe de la SI, Héctor Icazuriaga, este tema de las operaciones de la revista de Szpolski contra Luraschi. El "Chango" Icazuriaga negaba que estuvieran haciendo alguna operación contra el juez, desde la revista 7 Días. Pero Luraschi terminó renunciando poco después, en septiembre de 2002, cuando tenía 63 años -para acogerse a una jubilación  que podría haber demorado todavía varios años más- por la presión que la Secretaría de Inteligencia hacía desde uno de los medios de Szpolski.
 
Así trabajaron durante años, en operativos que incluían la articulación con funcionarios del Gobierno, la presión sobre fiscales y jueces, la participación en el grupo de Szpolski, la relación con los servicios de Inteligencia y la defensa legal de los funcionarios del kirchnerismo. Era el combo perfecto. Pero algo ocurrió entre el Gobierno y el grupo formado por Richarte, Fernández y Stiuso, que terminó provocando primero el alejamiento parcial de Fernández, en 2014; luego, la salida de Stiuso de la Si; y la renuncia de Richarte como abogado del grupo de medios de Szpolski y Garfunkel, y de los principales funcionarios del Gobierno.
 
La otra pata del grupo de Inteligencia de Stiuso era Javier Fernández, el abogado más cercano al espía dentro del grupo Veintitrés. Si bien siguió siendo uno de los siete auditores generales de la Auditoría General de la Nació (AGN) –dentro del bloque mayoritario K en el directorio-, su función más importante fue la de ser durante veinte años uno de los principales lobbystas del peronismo (menemistas, duhaldista y kirchnerista) en la Justicia; tarea que discontinuó en 2014, cuando el Gobierno rompió con Stiuso.
 
Hadad le presentó a Javier Fernández a Szpolski. Primero fue socio de Hadad, en el diario Buenos Aires Económico (BAE); luego vendió su parte ahí, salió del grupo Hadad –algunos dicen que por sugerencia del Gobierno, cuando Cristina empezó a aislar al empresario de medios- y le prestó 4.878.000 al grupo de Szpolski, según figuraba en su declaración jurada de octubre de 2013.
 
Fernández mantuvo el préstamo a una de las empresas del Grupo Veintitrés, Perio Mundo, que pasó a ser de 6.481.000 pesos, según informó en su declaración jurada de mayo de 2014; pese a que en dos oportunidades firmó informes de las AGN que auditaron las cifras de publicidad oficial que el Gobierno le dio a ese grupo de medios.
 
-Yo le presenté a Javier Fernández a Szpolski –Decía Hadad-. Fue cuando compramos el diario BAE. Fernández era un hombre muy cercano al ex juez de la Corte, Adolfo Vázquez, y tenía toda la información del Poder Judicial, sabía qué había pasado y, sobre todo, qué iba a pasa cada causa que llevaban todos los juzgados.
 
 
Hadad tenía experiencia en tareas de Inteligencia. Durante la gestión de la Alianza, fue uno de los engranajes en la ruptura entre De la Rúa y su vicepresidente, Chacho Álvarez, a través de la publicación de una nota de tapa en la revista política que por entonces tenía Hadad, La Primera. Esa nota vinculaba sentimentalmente a Chacho Álvarez con Vilma Ibarra –hermana del entonces jefe de gobierno porteño, quien luego sería la pareja de Alberto Fernández-, en momentos en que el vicepresidente estaba casado con Liliana Chiernajowsky.
 
En esa ocasión, Álvarez denunció públicamente que esa tapa en la revista de Hada era una operación de los servicios de Inteligencia del gobierno que todavía él integraba.
 
Dos fuente sugieren el lazo entre Hadad y la SIDE. De todos modos, cerca de Hadad negaron que esa tapa contra Chacho Álvarez haya sido una operación de Inteligencia, ya que dijeron que mucha gente tenía esa información y ellos decidieron publicarla, luego de poner a dos redactores a trabajar en ese tema.
 
Javier Fernández, auditor general de la AGN desde el año 2000 y reelegido en 2008, con mandato hasta 2016, le reconoció a la periodista Luciana Geuna –en una entrevista para el programa de Lanata- que "le prestó" un millón de dólares a Szpolski, como si fuera un "crédito hipotecario" (cuando el valor del dólar estaba en torno a los 4 pesos).
 
El auditor Fernández fue secretario del ex ministro de Justicia, Rodolfo Barra, entre 1994 y 1996; y trabajó con el ex juez de la Corte Suprema, Adolfo Vázquez. De allí cosechó sus primeros contactos en la justicia, hasta convertirse en uno de los principales lobbystas en la Justicia.
 
Además Fernández tenía a su tío –anciano y sin experiencia en medios- en el directorio de varias de las empresas del grupo de Szpolski y Garfunkel. El jubilado Manuel Menéndez –de más de ochenta años- tenía su misma dirección fiscal y figuraba en varias empresas del grupo. Una de ellas era Manfla, que edita la revista 7 Días –la misma desde donde la SIDE presionó al juez Luraschi, hasta hacerlo renunciar-, donde Menéndez figuraba como su fundador y primer presidente.
 
El tío de Fernández también fue vicepresidente de BAE Negocios, la empresa dueña de BAE –que la vendieron al Grupo Olmos-; estuvo como director suplente de Infofin, la firma que editaba el diario Diagonales, en La Plata, y que se transfirió luego a un ex empleado.
 
Con el 33 por ciento de las acciones, Menéndez era también socio de la empresa LPD;, creada para "Servicios de comunicación audiovisual", donde Szpolski tenía el 34 por ciento.
 
-El tío de Javier vivía en España. Pero se quedó solo y Javier lo convenció para que vendiera todo e invirtiera en la Argentina. Parte de su dinero viene de ahí, de la plata que trajo su tío de España –contaba uno de sus amigos.
 
Sim embargo, el auditor general Fernández había contado otra cosa, cuando le dijo a Luciano Geuna que su dinero provenía del Brinco, que aseguraba haber ganado varios años atrás aunque no recordaba con qué números había acertado.
 
-¿Cuál es el vínculo de la SIDE con el grupo de Szpolski?- le pregunté a Lanata, a mediados de 2013.
 
-Bueno, a través de Richarte, Javier Fernández… Lo que pasa es que es difícil hablar de la SIDE porque hay mucha SIDEs. Ningún gobierno las manejó nunca y este tampoco. El vínculo en Richarte Y Szpolski es anterior a este gobierno, porque Richarte está desde la época de Fernando de la Rúa. Es muy difícil de afirmar, pero parte de la plata de la SIDE se usaba para los aparatos de propaganda de los distintos gobiernos. Yo no descarto que Szpolski haya usado parte de esa guita, porque es guita sin ningún control, ¿me entendés? Podría terminar en una de sus revistas tranquilamente y nunca nadie enterarse. Y para el tipo es guita free. 
 
-Mencionaste a Javier Fernández.
 
-Javier Fernández es del sector de Stiuso. Pero su rol es tanto mediático, sino judicial. Fernández es el Pepe Alevato actual. En la época de Menem, Alevato iba con la valijita y coimeaba a los jueces, ahora es Javier Fernández, pero no coimea, los aprieta.
 
-Fernández dijo que se había ganado el Brinco y que con esa plata invirtió en medios, primero en los Hadad y luego en los de Szpolski.
 
-¿Pero sabés qué fue lo más impresionante de todo eso? ¡Que el tipo no se acordaba el número!
 
-Vos dijiste que hubieras anotado "el número en el orto".
 
 
-¿Cómo no se va a acordar? Si lo único que te pasa en tu vida es que te ganaste el Brinco, ¿cómo no vas a saber el número?
 
Un año antes de esa entrevista me habían llamado de la producción de Lanata: me invitaban a una reunión  de producción para armar un programa, en el que se iba a hablar de los socios y testaferros de Szpolski. Me fui con todos los documentos que tenía. Cuando llegué, Lanata me dijo: "Me pasaron este pedazo de mierda", y sacó un manojo de papeles que hacían hincapié en la relación que por entonces había entre Sergio Szpolski, Javier Fernández y la Secretaría de inteligencia (ex SIDE).
 
Según los datos que le habían dado, el Grupo Szpolski no sería solo de Szpolski y Garfunkel, como ellos decían, sino también de Javier Fernández, con participación de Stiuso, que tendrían en esa época una parte; y otro porcentaje minoritario, de Richarte.
 
Lanata desplegó los informes sobre cada una de las empresas del Grupo Veintitrés, sus testaferros y las relaciones con la SIDE, a través de Juan José Gallea, Fernández, Roberto Flores y el tío de Fernández –Manuel Menéndez-, entre otros. Comenzamos a cotejar sus papeles con los míos y coincidimos en que las empresas del Grupo Veintitrés eran manejadas en muchos casos por personas ajena al universo empresario.
 
Esa red de supuestos testaferros les permitía a los verdaderos dueños evadir aportes  previsionales y no enfrentar responsabilidades ante la Justicia, en el caso que alguna de esas empresas quebrara o tuviera juicios en su contra, porque Szpolski no figuraba como dueño de esas empresas. (...)".
 
 


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