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17 de enero de 2016
Análisis de Situación y Oportunidades UFHA 2015‏
El presente documento marca una línea de base para trabajo en conjunto entres los que formamos parte de la cadena productiva del sector y el gobierno. Este punto de partida es crucial, ya que propone acciones que nos permiten acelerar a paso firme en la construcción de un sector frutihortícola más solido y competitivo, convencidos de que así llegaremos a ser un pilar fundamental en la reconstrucción económica de este gran país.

Análisis de Situación y Oportunidades UFHA 2015‏.             Tenemos el grato honor de dirigirnos a usted con el fin de hacerle llegar el presente documento que traduce la actual realidad del sector frutihortícola argentino y propone de manera concreta un conjunto de medidas que, a criterio nuestro, permitirán su fomento y desarrollo.
Este documento ha sido formulado en base al 1er Congreso Frutihortícola, realizado en la provincia de Mendoza el día 9 de octubre del corriente año. Actividad que se realizó buscando acercar e integrar a productores, operadores, exportadores, comercializadores, consumidores y entidades relacionadas a la producción, con el sector político, a fin de identificar y proponer acciones en pos de impulsar a la cadena de valor frutihortícola. Es así, que dichas medidas están plasmadas en el documento, mismo que se adjunta a la presente carta.

ANÁLISIS Y PROPUESTAS  DE FOMENTO AL SECTOR FRUTIHORTÍCOLA ARGENTINO 

1.ANTECEDENTES 

Se parte de la premisa que, la única forma de fomentar el desarrollo socioeconómico en las regiónes invirtiendo en el aparato productivo del país, ya que con su crecimiento se generan ganancias, se incrementa el circulante favoreciendo el bienestar social y la calidad de vida de la población de manera efectiva y sostenible. 

Debemos tomar en cuenta que este sector, de importante impacto en la economía nacional,tiene alta sensibilidad a factores poco controlables, por lo que necesita bajar sus riesgos,  para fortalecerse y crecer.  

Fomentar el fortalecimiento del sector frutihortícola,  es unir y levanta el sentimiento del campo, recuperando los valores de un país que se pierden día a día. 

Es fundamental que se coadyuven esfuerzos entre los que formamos parte de la cadena de valor del sector fruthortícola y el gobierno, a fin de que el trabajo unido y coordinado sea acompañado por políticas publicas, sumando así al desarrollo económico y social de la región.  

En el actual escenario mundial es crucial, en miras al desarrollo económico de la república Argentina, asumir el desafío de convertirnos no solo en el granero del mundo, sino en el supermercado del mundo, consientes de que la generación de valor agregado y el fortalecimiento de la cadena productiva es lo que logrará un impacto sostenible. 

Es ante esta situación y en miras a las oportunidades que brinda la entrada deunnuevo gobierno,que se organizóel CongresoFrutihortícola 2015, con el objetivo de acercar e integrar a productores, operadores, exportadores, comercializadores, consumidores y entidades relacionadas a la producción, con el sector político, a fin de proponer y emprender acciones en pos de mejorarla cadena de valor frutihortícola. 

Cabe destacar  que este  evento no mostró afinidad con ningún partido político, solo buscó promover voluntades para apoyar al sector desde la política 

Respetamos todas las ideologías, no agredimos a nadie por pensar diferente y,  buscamos la unión de todos para formar la fuerza que necesitamos y así,    exponer la problemática y llegar a posibles soluciones. 

Nuestro espíritu es escuchar todos los sectores, recaudar todas las problemáticas del mismo, encontrar soluciones y,  elevar propuestas superadoras para entregar al gobierno entrante. 

Es en este sentido,que se redacta el presente documento a fin de transmitir las necesidades   y propuestas de todos lo sectores que componen la cadena de valor frutihortícola de la región. 

2.OPORTUNIDADES DEL SECTOR 

El desarrollo de este sector encuentra y brinda oportunidades efectivas al crecimiento económico del país, principalmente porque esta actividad no genera inflación, sumado a que su crecimiento, en términos de comercio internacional, aporta en la generación de divisas de exportación. 

Otro aspecto,igual importante,es que el sector  abastece a la alimentación Argentina, por lo que su fortalecimiento es un aporte directo y critico en el estado de salud y nutrición del pueblo    argentino. 

Cuando en 2005 el Dr.  Enrique Jacob y de la oficina de OPS en Washington disertó en el congreso argentino de horticultura en San Luis, advirtió que la centralidad en materia de salud que por entonces poseían el tabaquismo y sus consecuencias, sería sustituido a continuación porla nutrición y el alimento 

El siglo XXI presentará características novedosas en la organización social que aparejarán como no podría ser de otro modo, cambios en el sistema alimentario. El conocimiento disponible permitiría producir muchas más frutas y hortalizas, en muchos más lugares y que eso puede ser utilizado para mejorar la alimentación de amplios sectores de la población quienes hoy no pueden acceder ya sea por faltade capacidad adquisitiva como de desconocimiento acerca de las ventajas nutricionales de estos productos. 

En Argentina la política    frut-ihortícola ha sido pobre e insuficiente. 

 Ante un poder adquisitivo recuperado en el ciclo 2002/08, con un consumidor ávido por gastar, salir de vacaciones, comer afuera se origina un proceso inflacionario agravado por la ausencia de acciones orgánicas y estratégicas para garantizar abastecimiento creciente de muchos productos y entre ellos losfrutihortícolas,a las ciudades.  

Una política inteligente para la Argentina sería,sustituir 20 kilos habitante/año de carne por 60 kilos de frutas y hortalizas. Esto es posible, pues el precio promedio de kilo de carne al público es normalmente el triple del precio promedio de la canasta  fruti-hortícola al público.  

Si se consumieran 20 kilos menos de carne y los sustituyéramos por 60 kilos de frutas y hortalizas tendríamos la posibilidad de exportar más carne (con menos conflictos con el precio),y por otro lado alicientes para la producción de frutas y hortalizas, lo que implica una distribución regional del empleo, de la producción y de la inversión.  Ello desde yarequiere políticas de estado muy claras en la materia y de largo plazo. 

El proyecto de relanzamiento sectorial,posee un componente claramente económico,ya que si se consumieran más frutas y hortalizas habría que producir más,  con lo que habría más empleo y más desarrollo empresarial para aquellos que trabajamos en la producción.  

A su sentido mercantil y productivo,  se agrega la veta cultural y el componente ético.  

Resulta razonable afirmar que una población con un mayor consumo de frutas y hortalizas tiene más equilibrio con su medio ambiente, su entorno, su cultura y su  regionalidad,    más moderno o más ético, más sustentable y propio del siglo XXI, 

Desde UFHA, se viene sosteniendo una campaña para promover el consumo de frutas y hortalizas basada en  una recomendación de la OMS y de la FAO, sustentado en el concepto de salud, a lo que ahora se suma un elemento adicional con el problema de la suba del precio de la energía -y en consecuencia de grasas y azúcares- y que tiene correlaciones con lo medioambiental, con el desarrollo local, etc. 

En Argentina afirmamos que comer más frutas y hortalizas, cuando se está consumiendo la mitad de lo que recomienda la OMS, debería ser una prioridad.  

Resulta contradictorio e insustentable que las políticas sociales distribuyan grasas y azúcares cuando en la dieta escolar argentina hay un exceso del 100% en proteínas, del 80% en  calorías y una faltante de frutas y hortalizas.  

Aquí hay un tema de política, un tema de semiótica, un tema que correlaciona cultura, poder, economía, alimentación, hábitos. 

Un caso a imitar: En EEUU desde la cámara de diputados se ha presentadouna propuesta de Ley con el nombre informal de "EATHealthy America Act", para apoyar a los productores de frutas y hortalizas.  

Esta propuesta,es parte del trabajo que están realizando las organizaciones de agricultores intensivos para participar protagónicamente de las asignaciones presupuestarias de la Ley Agraria, la famosa "FarmBill".  

La llamada "Alianza de los Cultivos Especializados para la  FarmBill" procura más apoyo, con el argumento de que, los productosfruti-hortícolas con una facturación de unos 50.000 millones de dólares al año, suponen ya aproximadamente el 45% del valor de la producción agraria, mientras que prácticamente no reciben nada del presupuesto del Departamento de Agricultura, cuyas ayudas se destinan a sólo 5 de los grandes cultivos tradicionales.  

La propuesta supone un gasto total aproximado de 3.000 millones de dólares al año, que repercutiría el sector productor de frutas y hortalizas, ya sea de forma directa o indirecta.  Algunas de las medidas concretas que contienen la propuesta son: 

1) Incremento en el fondo de asistencia técnica paramejora de la productividad en 10 millones de dólares,  

2) Programa de promoción y acceso a nuevos mercados hasta 350 millones de  

3) Programa de subvenciones de capital para inversiones en competitividad hasta 500 millones de dólares.  

Atodo esto se le adiciona el refuerzo de los programas de nutrición, exigiendo que los programas de asistencia alimentaria del Departamento de Agricultura (USDA), y que incluyen el programa de almuerzo y de desayuno escolar, se ajusten a las recomendaciones dietéticas realizadas por el mismo Departamento (la nueva pirámide alimentaria), que suponen un incremento de la participación de las frutas y hortalizas en la dieta de los ciudadanos.  

Algunas otras medidas concretas en este sentido incluyen: 

  • Ampliar el programa de refrigerios ("snacks") con frutas y hortalizas en las escuelas, de 9 a 300 millones de dólares. 

  • Un programa nuevo de promoción de dieta saludable con una dotación anual de 100 millones de dólares.  

  • Ampliar el programa de compra de frutas y hortalizas por el Departamento de Defensa hasta 150 millones de dólares al año, y el de compra de frutas y hortalizas para las escuelas que tiene el USDA hasta 400 millones.  

 

3. SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR 

Se ha detenido el crecimiento económico que caracterizó a la Argentina durante la primera década del siglo XXI. 

Cuando la demanda retome crecimiento y sin cambios sustanciales de la matriz actualmente disponible, la oferta resultaría escasa o como mínimo posible factor de freno.  

Aún cuando el consumo frutihortícola en nuestro subcontinente es bajo, inferior a la mitad de los 400grs. diarios recomendados por la OMS, constituye entre el 15 y el 20% del volumen de alimentos consumido por un habitante urbano. 

Cualquier país latinoamericano, mediano a grande, que tenga algunas decenas de millones de habitantes y más de 1 millón de km2, afrontará problemas logísticos para los cuales la horticultura (especialmente la periurbana) podría constituir una revolucionaria solución. 

En la Argentina, produce 10 millones de t./año en 200.000 has., genera ingresos por $ 1.000 millones de Euros y exporta por $ 60 millones anuales. 

En tanto, la fruticultura produce 6 millones de t./año en 550.000 has, es un negocio de $1.500 millones de euros y abrocha ventas externas por 300 millones.  

La frutihorticultura implica un 14 % del Producto bruto agropecuario y casi 4% del producto bruto interno total. 

La economía de base agrícola a cielo abierto es muy sensible a factores externos como el clima, al mismo tiempo que exige mucha inversión por parte de los productores. 

3.1. Situación desde la producción  

El modelo de organización de la producción hortícola latinoamericana correspondea un ciclo de energía barata y tecnología hortícola escasa que muestra signos de agotamiento. 

Incorporar tecnología requiere de inversión y en consecuencia de financiamiento, los modelos vigentes en nuestro contexto parecían imposibilitar toda fantasía de grandes cambios en ese sentido, pero los últimos dos años comienzan a sugerir que el proyecto puede dejar de ser quimera.  

3.2. Situación desde la logística y transporte  

La geografía de organización productiva y logística en casi todos nuestros países ha replicado un esquema similar a lo largo de las últimas décadas. 

A lo largo del siglo XX, el desarrollo del transporte y la logística permitieron abastecer las ciudades desde largas distancias 

Del modelo original planteado por las leyes de Indias que prescribía claramente un área de quintas para el abastecimiento de proximidad a los centros urbanos coloniales y que se mantuvo hasta los años 60; ya queda muy poco.  

Hoy tenemos una producción frutihortícola ubicada principalmente en áreas definidas (por lo general  monoespecíficas), ubicadas a mayor distancia de la ciudad. 

Un cálculo muy generalista puede sostener que en  América Latina por cada 10 millones de habitantes, se transporta anualmente no menos de 1 millón de t. de frutas y hortalizas, con participación de raíces, bulbos, hojas o frutos de lo más variadas, según cada caso. 

Asimismo que seguramente entre el 70 y el 80% de ese volumen es movido a más de 400 km. de distancia (en algunos casos muchísimo más, hasta 1000 y 2000 km.) no por motivos tecnológicos, sino por un esquema de organización de la producción que corresponde a un paradigma anterior, hoy en severa necesidad de revisión. 

Aunque la logística incorporó cambios importantes, sin embargo no puede verificarse aún en Argentina,  la definitiva imposición de un tipo de distribución sobre las otras.  

El rápido crecimiento de la  GDm  (Gran distribución minorista) y cierta concentración en los sistemas de comercio, indujo mecanismos de articulación directa entre las empresas productoras-empacadoras y el supermercadismo concentrado, obligando a revisar el rol de los mercados concentradores y el comercio especializado regional (incluyendo las ferias callejeras). 

Aunque las grandes superficies procuraron aumentar su participación, los negocios tradicionales todavía conservan un porcentaje importante del negocio.  

Según la encuesta nacional de gastos familiares, el 71% de los vegetales frescos se sigue vendiendo por las vías tradicionales, quedando en manos de las gran distribución tan sólo el 23%.  

Aunque no se ha estudiado a fondo el impacto estructural que sufrirá el sector en su etapa logística, resulta claro que una mayor racionalidad energética obligará a los operadores de la distribución alimentaria a innovaciones organizacionales, comerciales o de proceso, imprimiendo una dinámica nueva. 

Los cambios en el contexto estructural inducirán a replanteos en las estrategias de comercialización, buscando mayor eficiencia en el uso de los recursos escasos. Las cadenas agroalimentarias, transitan en consecuencia hacia una solución tecno intensiva en reemplazo de las altamente demandantes de energía. 

En dicho  contexto, la capacidad de gestión para movilizar volúmenes importantes de mercadería en un corto periodo de tiempo, debiera otorgar a losproductores locales y los Mercados Concentradores un rol clave, pues son lo que responden eficazmente al conflicto entre la lógica del comercio por vender grandes cantidades de un numero limitado de bienes, y la  del consumo que procura pequeñas cantidades de un conjunto muy variado. 

Las actuales medidas de fomento y apoyo al sector logístico, como el registro de exportadores, la compensación de costos logísticos  y  el subsidio para las exportaciones de peras y manzanas, son acciones que suplen esporádicamente el problema  de fondo, el cual consiste principalmente en la falta de infraestructura y la falta de inversión pública.  

Otro factor limitante al desarrollo del sector de transporte y lógictica es que los costos portuarios en Buenos Aires son 5 veces más altos que en el puerto de Valparaíso,  prestando ambos el mismo servicio. 

Se puede reducir los costos logísticos con los camiones bitrenes, pero lamentablemente en la Argentina no está regulado  su uso,  este servicio es una propuesta  que se tiene que debatir urgente para que sea incorporado al  sector exportador. 

En Mendoza, los altos costos logísticos son culpas compartidas, debido a factores de valor agregado, características geográficas y políticas desacertadas. Se calcula que mejorando la infraestructura y con regulaciones se puede reducir en Mendoza entre 2% y hasta el 4,5% de los costos logísticos  sobre el valor exportador. 

Otro problema logístico y es la principal presocupación de la Cámar de Fumigadores es que los instrumentos de control, que son normativa que los regula son globales y no responden a caractaerísticas específicas de cada región. 

3.3. Situación desde la energía y desarrollo sustentable 

Si hablamos de perecederos, entonces pensamos en alimentos que contienen entre 80 y 95 % de agua, para los cuales el transporte, conservación y distribución implica obviamente requisitos tecnológicos y energéticos distintos a los de un grano cuyo   HR es inferior al 13 %. 

La república Argentina tuvo una oportunidad favorable cuando en la segunda mitad del siglo XIX, la aplicación innovativa permitió el dominio de la energía para su uso en el transporte ferroviario, marítimo y la refrigeración.  El ciclo se extendería hasta casi mediados del siglo XX, con la completa sustitución del carbón y la leña por el petróleo. 

Por entonces este valía una bicoca: menos de 20 U$S el barril a precios actualizados, situación que se extendería hasta la década del 70. 

Ese larguísimo ciclo de energía  barata determinaría no solo la distribución geográfica de la producción agroalimentaria mundial, sino sus modelos de transformación y distribución. 

La combinación de una alimentación basada en grasas e hidratos de carbono, energía barata para su producción y logística, y mayorías poblacionales desvinculadas del mercado mundial alimentario, está agotada. 

Las series históricas demuestran que la renombrada crisis del petróleo del 73 resultó insignificante en su impacto de mercado, en relación al fenómeno actual de características y escalas notablemente superiores. 

Un aspecto poco explorado y que se vincula intrínsecamente con los perecederos es el tema de la energía utilizada en la distribución. Reiterando que perecederos y especialmente frutas y hortalizas constituyen agua envasada en células vegetales, aparece una especificidad que merece ser revisada en profundidad. 

Si grasas y azúcares son energía concentrada mediante fotosíntesis reciente, y la humanidad enfrenta escasez o al menos suba de precios energéticos, resulta bastante ineludible la existencia de vasos comunicantes entre los mercados de la energía fósil y los de la energía acumulada en la estación anterior. Si la humanidad además de requerir más energía para su desarrollo, también aspira a más calorías para su alimentación, la situación se potencia. 

En materia de frutas y hortalizas la ecuación energética es bastante distinta que en cereales, ya que más de las ¾ partes de la energía utilizada para su producción y distribución se utilizan de la cosecha en adelante. 

En contrapartida un trabajo de Guillermo Garrido (INTI – Córdoba) sobre flujos de Biomasa por el método MFA (Análisis de flujo de materiales) determina que mientras que en vegetales frescos el aprovechamiento alimentario de la biomasa puede alcanzar al 60 % de la energía capturada por fotosíntesis en el cultivo, en cambio en cereales y oleaginosas la relación es de la mitad y en alimentos de origen animal de casi 20 veces menos. 

Un cálculo rápido demuestrapor cada 10 millones de habitantes concentrados en un área, se transporta anualmente no menos de 1 millón de t. de frutas y hortalizas. Asimismo que entre el 70 y el 80% de ese volumen es movido a más de 400 km. de distancia no siempre por motivos agronómicos, sino por un esquema de organización de la producción que corresponde a un paradigma viejo hoy factible de revisión. 

El modelo de organización de la producción y la distribución frutihortícola corresponde al siglo de energía barata y tecnología escasa que obviamente está inmerso en proceso de cambios. 

En el congreso de IFAVA (Alianza internacional para las frutas y verduras) desarrollado en la UNESCO de Paris, participó  el vicepresidente de la asamblea nacional de Francia Diputado Jean Marie LeGuenn. En una presentación futurista pero para nada ingenua esbozó un escenario próximo caracterizado por una agricultura energética y una agricultura alimentaria con objetivos y localizaciones particulares y específicas. Para ello hay conocimiento disponible, pero falta la osadía política de aplicarlo. 

Por cierto que ello requiere una organización distinta y que eso sólo es posible con un uso distinto de la tecnología. 

En síntesis resulta que siglo XXI presentará características novedosas en la organización social que aparejarán como no podría ser de otro modo, cambios en el sistema alimentario.  

A la fuerte suba en el precio de energía y combustibles, se sumarán el cambio climático y la inviabilidad de continuar emitiendo carbono a la atmósfera 

Si parte de los alimentos perecederos fuera producido a menor distancia de los centros de consumo, por el uso intensivo de insumos hoy existentes y subutilizados , si parte de la dieta   hipercalóricafuera sustituida por otra menor densidad, si la distribución mayorista y minorista de alimentos fueran concebidas con racionalidad energética, entonces Argentina estaría afrontando problemas mucho más transversales y estructurales que lo que ha hecho en estos últimos años. 

Estrategias    de racionalización en el uso de recursos, requieren más conocimiento sobre los costos diferenciales entre soluciones diversas,  identificando y racionalizando las actividades    energointensivasV en la poscosecha de Frutas y Hortalizas.  

Si pensamos a  diez años, deberemos evaluar alternativas más eficientes para la localización de la producción, los métodos agronómicos, el envase y embalaje, así como para los métodos de conservación,  transporte, y comercialización.  

La tarea no es fácil, en un panorama de calentamiento global en el que las sequías en muchas regiones del mundo se acentuarán, uno de los desafíos más importantes que presenta la humanidad es duplicar la producción de alimentos utilizando menos suelo, menos energía, mucho menos agua y mucho menos nutrientes. 

Los productores locales,y los mercados concentradores de productos frescos,tienen ventajas comparativas respecto a otras alternativas de comercialización moderna.  

Los ahorros más importantes,en el consumo de energía provienen de cambios en la dieta y en los modos de producción, más que en el recorte de los kilómetros recorridos por el producto. 

Sin embargo todos los frentes de trabajo son importantes; mientras menor el recorrido y el tiempo desde la cosecha hasta el consumo, menor será la merma cuantitativa (desecho) y cualitativa (calidad). 

Los cambios se darán en varios frentes; y se prevé que en el comercio internacional disminuirán los productos altamente perecederos.  

En cambio los alimentos locales,y la agricultura periurbana,  pueden aparecer nuevamente como nodos de distribución eficiente.  

El viaje semanal en auto al supermercado quedará reemplazado por compras convenientes en los comercios de los barrios para los productos más básicos. 



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