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18 de enero de 2016
COMO SALVAMOS A NUESTRA PATRIA SAQUEADA. Por Mario Corbalan. Así pensaba Platón
Hace casi 2500 años, el filósofo más grande de la historia, Platón, basó su punto de vista optimista sobre el futuro de la civilización en un escrutinio riguroso de los principios con los que la Humanidad se había levantado aún de las pavorosas catástrofes naturales, o de otra índole que sufriera en el pasado.

  COMO SALVAMOS A NUESTRA PATRIA SAQUEADA.
 
Hace casi 2500 años, el filósofo más grande de la historia, Platón, basó su punto de vista optimista sobre el futuro de la civilización en un escrutinio riguroso de los principios con los que la Humanidad se había levantado aún de las pavorosas catástrofes naturales, o de otra índole que sufriera en el pasado.                                       La amenaza presente de tiempos apocalípticos debiera incitarnos a examinar y revivir, una vez más, esa capacidad e inclinación de la mente humana, abandonadas a últimas fechas, por cuyo medio la condición humana se movió arriba y adelante, a pesar hasta de los más oscuros períodos intermedios de calamidad.
Cierto, esta pauta recientemente acelerada de catástrofes en la mayor parte del planeta nos enfrenta a una condición cada vez más desesperada del mundo en general.                     Actualmente, para todos los que entienden la situación actual, el mundo camina a tropezones hacia el borde de una inminente era de tinieblas de alcance planetario; pero, como Platón, entre otros, nos lo aseguró, esta apariencia no debe tomarse erróneamente por prueba autoevidente de que ya no hay esperanzas.
Así, hemos llegado a tiempos tan peligrosos para todo este planeta, que la esperanza de un futuro para nuestra posteridad debe incitarnos a reflexionar sobre las “últimas oportunidades” posibles. Debemos sopesar, no solamente la sucesión mundial de nuevos desastres, que cobra celeridad. También debemos considerar ese progreso contrastante que, durante los mismos lapsos elevaron la condición humana a pesar de pedidos intermedios de retroceso, frecuentemente profundos y prolongados, desde la época de Platón hasta los dos guerras mundiales del siglo pasado, que fueron una catástrofe mundial.
Hemos arribado a un tiempo en que el único sustento de un punto de vista optimista es el hecho de que la Historia, y lo que sabemos de la Prehistoria, nos muestra, sin lugar a dudas, que hay algo esencialmente bueno en la naturaleza humana.                                                       En verdad, esto se reconoce correctamente como una chispa divina de bondad; es esta chispa de bondad la que ha originado los grandes pasos del progreso en la condición humana, a pesar incluso de las eras relativamente oscuras que han golpeado a todo el planeta o a grandes regiones en uno u otro momento del pasado.
Si entendemos ese lado esencial de la historia real, hay razón para el optimismo sobre el futuro de la Humanidad, aún en las condiciones mundiales cada vez más catastróficas de hoy.                                                                                                                                                     Un futuro brillante, podría estar al alcance de las generaciones venideras, a pesar de la locura generalizada que parece apoderarse rutinariamente de la mayor parte de las potencias principales y las poblaciones saqueadas de este mundo por igual.
¿Recuperación o ruina?                                                                                                                      Los ciudadanos argentinos no tenemos derecho moral a quejarnos de la cada vez peor situación.                                                                                                                                               Debemos usar el poder remanente que aún posee Argentina para cambiar por lo mejor lo que se ha vuelto muy malo.                                                                                                     Podríamos triunfar en ese esfuerzo, a condición de que dejes de animar a tu vecino a continuar su descenso actual hacia esa pesadilla apocalíptica de lunática fantasía hedonista, la difundidísima orgía de placeres triviales y codicia que es la causa principal del sufrimiento del mundo contemporáneo.
Hemos llegado a tal grado de decadencia moral, intelectual y económica, en general, que la civilización ya no podrá sobrevivir a la amenaza de ruina que aflige a todo el mundo, a menos que, como en recuperaciones pasadas de situaciones análogas, se encajan nuevos líderes con cualidades excepcionales.                                                                                     Deben ser líderes del tipo que, como nos lo muestra la Historia, sólo se pueden convocar de entre los grandes pensadores.                                                                                                           Se necesitan con urgencia líderes de este tipo, para reemplazar al tipo de dirigente político corrupto manifiestamente maligno o simplemente pragmático, que la reciente mayoría despistada de la opinión pública ha preferido habitualmente.
La naturaleza, selección y papel de tal cambio en la cualidad de la conducción para estos tiempos está, por lo tanto entre los asuntos más apremiantes de los estudios estratégicos de hoy en día.
¿Qué tán grave es nuestra situación?                                                                                                Es sumamente grave, angustiantes problemas sociales atormentan a millones de argentinos, nuestra desgracia comenzó hace treinta años con el endeudamiento masivo del pueblo argentino a través de la deuda externa.                                                                               La estafa del siglo, y una trampa mortal para muchas naciones del Tercer Mundo, y nada puede salvar al actual sistema financiero mundial.                                                                         El hecho es que la burbuja financiera del mundo se estima ya en más de 500 billones de dólares, más de diez veces de todo el comercio real anual del mundo, lo que hace ya inevitable el crac financiero más grande de la Historia mundial, a menos que se adopte un nuevo sistema económico mundial, única alternativa viable a la mano para reemplazar al sistema actual irremediablemente inútil y corrupto.
Una de las medidas que debe tomarse para evitar el caos mundial es una declaración conjunta de emergencia, de parte de un grupo de naciones manifiestamente soberanas, para imponer la anulación inmediata de toda las deudas especulativas, incluidas las deudas especulativas de las que son ejemplo los contratos derivados y elementos afines de la burbuja financiera, que se estima en no menos de 500 billones de dólares.                                 Acción semejante sacaría instantáneamente del sistema mundial el equivalente de más de 500 billones de dólares de deuda sin valor y permitiría una reorganización por bancarrota financiera bajo dirección gubernamental de las cuentas restantes del sistema mundial.            Sin esa acción específica y otras en el mismo sentido, sería físicamente imposible evitar la ruina y el colapso total de la humanidad.
¡¡¡De todo esto nadie habla!!!

M.A CORVALAN

 



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Comentarios:
Lila Díaz D´Onofrio »
Citar a Platón nunca es error. Pero decir que fue el más importante filósofo( o el mejor ) de la historia es una falacia grave.
Responder a este comentario »» Dr.Francisco Bénard »
Excelente y acertado el nombre de esta nota LA PATRIA HA SIDO SAQUEADA.LA DEJARON EN "LLAMAS" NO DERROCHEMOS AGUA QUE MUCHO NOS HACE FALTA.
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