Hoy es viernes 13 de diciembre de 2019 y son las 03:28 hs. Tomemos Conciencia. "No me preocupan los corruptos y ladrones." Me preocupa todo un pueblo que mira con indiferencia el comportamiento mafioso.

12 de abril de 2016
LOS PELIGROS DEL MEDIO AMBIENTE . Por Mario Corvalan.
Al fin y al cabo, las enormes diferencias entre ricos y pobres han existido, al menos desde la época de los faraones y las hambrunas y los desastres naturales son comunes a todos los siglos. Si el espectáculo televisivo del sufrimiento humano lleva a los individuos a realizar donaciones a los organismos de ayuda, muy bien, pero ¿porqué hacer más si ello implica cambios en la prosperidad y el modo de vida propios?

LOS PELIGROS DEL MEDIO AMBIENTE .                                                                                                         Por Mario  Corvalan.

¿Porqué deben preocuparse las sociedades ricas del hemisferio norte de la explosión demográfica de los países subdesarrollados y de la extensión de ellos de la pobreza masiva? ¿Qué interés práctico deben tener los agricultores de los EEUU o las amas de casa del Japón, con sus propios problemas, por el hecho de que los etíopes sufren hambre y que los bengalíes sean víctimas de inundaciones?

Al fin y al cabo, las enormes diferencias entre ricos y pobres han existido, al menos desde la época de los faraones y las hambrunas y los desastres naturales son comunes a todos los siglos. Si el espectáculo televisivo del sufrimiento humano lleva a los individuos a realizar donaciones a los organismos de ayuda, muy bien, pero ¿porqué hacer más si ello implica cambios en la prosperidad y el modo de vida propios?
Puesto que la pobreza siempre ha existido, y sin embargo nunca ha convencido a los ricos de modificar sus modos de vida en favor de los pobres, no sería realista, por desgracia, contestar que las sociedades ricas del norte deben hacer más por combatir la actual malnutrición, ya que esta es una afrenta a la dignidad humana; siempre lo ha sido. Hacen falta razones más prácticas para demostrar porqué no basta la ayuda existente. El desequilibrio demográfico entre las sociedades pobres y las ricas está produciendo un flujo migratorio desde las primeras a las segundas, y las preocupantes reacciones sociales y raciales de hoy pueden ser pequeñas en comparación con lo que suceda en un mundo de 8000 o 10000 millones de habitantes.
En los diez últimos años aproximadamente ha surgido una segunda respuesta a la pregunta de porqué deben preocuparse las sociedades ricas del destino de remotos pueblos pobres. Y es que las actividades económicas en el tercer mundo, ya será de miles de millones de agricultores, o de nacientes empresas industriales están aumentando el daño infringido al ecosistema mundial. Dado que la delgada película de vida de la Tierra es única y está interconectada, el daño ocasionado a la atmósfera por la actividad en los trópicos podría tener serios efectos, no sólo locales, sino en todas partes. La cuestión medioambiental, con la amenaza de la emigración masiva, significa que, quizás por primera vez, lo que el sud haga puede perjudicar al norte.
Por supuesto, el hecho de que los seres humanos destruyan su entorno, para después sufrir las consecuencias no es nuevo. En las hacinadas ciudades de principios de la Europa moderna y en las aún más hacinadas de Asia, la basura era arrojada a la calle, los ríos se contaminaban y los índices de mortandad por enfermedad eran muy altos. Bosques enteros se cortaban para proporcionar combustible, casas o barcos, de modo que la ecología de regiones enteras, y el sustento de sus habitantes, se veía radicalmente alterada. La quema de hulla y lignito, sobre todo por parte de la industria naciente, ensució la atmósfera y empeoró la salud de las personas; en diciembre de 1890, una gran nube de smog, mató en Londres en el lapso de una semana aproximadamente a 700 personas con problemas respiratorios. Los seres humanos han construido diques, drenado marismas, desviado ríos, despejado zonas de arbustos y monte bajo y permitido al pastoreo excesivo desde tiempos antiguos.
Pero la crisis medioambiental, a lo que nos enfrentamos, es cuantitativa y cualitativamente diferente de cualquiera que se haya dado hasta ahora, por el simple hecho de que el número de personas que ha estado dañando al ecosistema mundial, durante el siglo XX y el actual es tan grande, que lo que se haya en peligro es el sistema en su conjunto, y no sólo las diversas partes. Hacia 1900, el mundo era el hogar de unos mil seiscientos millones de personas. En algunas regiones del hemisferio norte en que se quemaba carbón como principal fuente de energía, la contaminación y el daño medioambiental eran habituales.
A mediados del siglo XX, la población mundial creció hasta los 2500 millones de habitantes. Por su parte, la industrialización aumentó aún más de prisa casi el triple, alanzando a muchas más áreas, Europa Oriental, Rusia, Australia, Japón, la India y otras de Asia. Unida al empleo creciente del carbón se produjo una expansión aún más espectacular en el uso de los gasoleros. Miles de aviones y barcos, así como millones de vehículos motorizados fueron soltando sus emisiones a la atmósfera al mismo tiempo que enlazaban las diferentes partes del planeta y transportaban cada vez más personas a regiones hasta ese momento indemnes.
Al entrar a la década de 1990, las tendencias de han intensificado; desde la década de 1950, la población mundial ha crecido más del doble y la actividad económica mundial más del cuádruple. El impulso demográfico de los países subdesarrollados ha ido invadiendo junglas, marismas, y amplias regiones de pastos a medida que un número creciente de personas explotaba los recursos naturales vecinos. En Asia y otras partes del mundo esa presión se ha visto intensificada por una industrialización adicional: fábricas, planta de montaje, redes de carreteras, aeropuertos y complejos de viviendas, no sólo reducen la cantidad de tierra natural, sino que contribuyen a la demanda de una mayor cantidad de energía, en especial de electricidad, autos y camiones, infraestructuras, alimentos, papel y embalajes, cemento, acero, minerales, etc. Y todo esto incrementa el daño ecológico: más ríos contaminados y lagos muertos, más ciudades con smog, más residuos industriales, más suelos erosionados y bosques devastados ensucian la Tierra. Sólo desde mediados de siglo se calcula que el planeta ha perdido casi una quinta parte del mantilo de la Tierra cultivable, una quinta parte de los bosques tropicales y decenas de miles de especies vegetales y animales.
Actualmente, las consecuencias de la contaminación ambiental en los seres humanos ha aumentado exponencialmente las enfermedades broncopulmonares y cáncer. Los científicos han calculado que para el año 2040 puede desaparecer la Humanidad por intoxicación y ahogamiento del smog.

M.A.CORVALAN









 



COMPARTIR:
Notas Relacionadas
Comentarios:
Mario Corvalán »
Soy el real M ario Corvalán. Requiero una explicación inmediata de su parte, por el uso de mi imagen y nombre en esta crónica. Puse a disposición de la policía de investigaciones en Chile (brigada de cibercrimen) estos antecedentes por el delito de usurpación de identidad. Espero su respuesta y por supuesto que borren mi fotografía y nombre desde su web. Mario Corvalán
Responder a este comentario »»
Escribir un comentario »








LO MAS LEIDO DEL MES

 
La pickup eléctrica de Tesla .
AGENCIA NACIONAL DE PROTECCIÓN A TESTIGOS E IMPUTADOS.
Macri en la cumbre COP 25:
Egresaron los alumnos de los Institutos de Formación de Prefectura Naval Argentina.
Reedición del libro El Polaco, la vida de Roberto Goyeneche.
 

RadiosNet