Martes 24 de Noviembre de 2020

Hoy es Martes 24 de Noviembre de 2020 y son las 05:37 Tomemos Conciencia. "No me preocupan los corruptos y ladrones." Me preocupa todo un pueblo que mira con indiferencia el comportamiento mafioso.

  • 22.2º
  • Despejado

22.2°

EL CLIMA EN TIGRE

17 de noviembre de 2016

LOS PULMONES DE LA TIERRA . Fuente : El Pais de España. Basuki, el que cuida los bosques .

Los pulmones de la tierra.
Mientras la cumbre del clima debate sobre su papel, así se protege a los grandes bosques del mundo para combatir el calentamiento global.
buendianoticia.com agradece a el diario El País, de España,por permitirnos llegar a usted con esta información, que no publica tan ampliamente, ningun medio en Argentina

 
PLANETA FUTURO 
 
                     Los pulmones de la tierra 
Los pulmones de la tierra
Mientras la cumbre del clima debate sobre su papel, así se protege a los grandes bosques del mundo para combatir el calentamiento global.

Por   :  Jacopo Ottaviani . 

Fotografía y diseño: Isacco Chiaf.

Entre 1990 y 2015, el mundo perdió 129 millones de hectáreas de bosque destruidas por la furia de las motosierras, el fuego y el cemento.

Aunque la deforestación ha avanzado a un ritmo asombroso: (alrededor de 10 hectáreas de bosque –el equivalente a 14 campos de fútbol– desaparecen cada minuto, a lo largo del último cuarto de siglo ha disminuido su velocidad. Entre 2010 y 2015 el mundo registró una pérdida neta de 3,3 millones de hectáreas al año, una merma debida principalmente a actividades humanas como la agricultura, la extracción de materias primas y la urbanización.
             
Fuente: Global Forest Resources Assessment (Fao, 2015)
En determinadas regiones, como China o Europa, los bosques están en expansión, sobre todo gracias a los programas de reforestación y a un incremento de los cultivos arbóreos. En otras zonas del mundo, especialmente en los trópicos, las selvas se encuentran constantemente amenazadas por el ser humano. Las principales cuencas de pluvisilva de la Amazonia, Congo y el sudeste de Asia pierden millones de hectáreas cada año. En Indonesia, por ejemplo, han desaparecido unos 2,6 millones de hectáreas de bosque tropical solo en 2015 a causa de uno de los incendios más trágicos de los últimos tiempos. 
Los bosques, junto con los océanos, absorben enormes cantidades del dióxido de carbono que circula en la atmósfera. Proteger los pulmones de la Tierra es fundamental para preservar la biodiversidad del planeta y combatir el calentamiento global.

Resultado de imagen de Basuki Budi Santoso
“Sé que el fuego volverá el año que viene. Sé que no tenemos el equipo que necesitamos y que tendremos que luchar contra él solo con nuestras manos. Pero no importa, lucharemos. Nuestro espíritu es el espíritu de la selva”. Cuando habla de los bosques en los que nació y creció, los ojos de Basuki Budi Santoso se llenan de lágrimas. (foto)

Sirviéndose de los escasos medios a su disposición, Basuki y su pequeño equipo de la fundación Amigos del Parque Nacional trabajan para defender la reserva de Tanjung Puting de las llamas que la afectan periódicamente. El parque, situado en Kalimantán Central, en la parte meridional de la isla de Borneo, ha estado en el epicentro de los grandes incendios que han golpeado Indonesia a lo largo de 2015. El fuego, que ardió sin interrupción durante semanas, redujo a cenizas unos dos millones de hectáreas de bosque. 
Se puede llegar al campamento base de Basuki navegando por el río Kumai.                              Un pequeño muelle conduce a un sendero que atraviesa la selva, donde los rayos de sol que penetran a través de la humedad y el agua de los arroyos adquieren el color del té. Después de unas cuantas horas caminando se llega al área de reforestación de Beguruh. Aquí es donde Basuki y sus hombres trabajan para contribuir a que la selva vuelva a la vida.

           
Los hombres de Basuki se están tomando un breve descanso a la sombra de un cobertizo de madera. Hay varias hamacas, un hornillo de gas para hacer café y una ducha al aire libre. Unos metros más allá, protegidos del sol, se alinean los botes que contienen las plántulas de los árboles. “Este es nuestro invernadero. Aquí es donde cuidamos los árboles que repoblarán la selva que se ha quemado”, explica Basuki. 
“Los incendios vuelven cada año, sobre todo a partir de septiembre, en la estación seca.        Y el fuego sigue ardiendo incluso cuando parece que se ha apagado, porque arde bajo la superficie, en la turba”, continúa. “Cuando vuelven los incendios, trabajamos sin descanso para apagarlos. Por la noche hacemos turnos durmiendo a pocos metros de las llamas; a veces alguien llega a perder la vida sofocado por el humo. En cambio, en las épocas en que tenemos un respiro, volvemos a plantar los árboles en las zonas quemadas y nos preparamos para la próxima batalla”. 
Basuki pasa la mayor parte del año en la selva de Kalimantán Central, coordinando las intervenciones contra los incendios y los diversos proyectos de reforestación.

Su sueldo le permite volar dos veces al año a ver a su mujer y a sus dos hijos, que viven en Yakarta.
                                Fuente:   Global Fire Data.

Entre septiembre y octubre de 2015, Indonesia fue escenario de uno de los incendios más catastróficos de los últimos años. Las llamas, que ardieron sin interrupción durante semanas, afectaron a más de 2,6 millones de hectáreas de selva, principalmente en las islas de Sumatra y Borneo. Las enormes nubes de humo alcanzaron las zonas limítrofes y penetraron en Malasia, Singapur y Tailandia. Al menos 43 millones de personas inhalaron los gases tóxicos. La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica indonesia calificó el incendio de “crimen contra la humanidad de extraordinarias proporciones”. 
Las teorías más acreditadas culpan de los incendios a sujetos interesados en la adquisición de nuevas tierras –como determinadas empresas que producen aceite de palma– y a los agricultores que utilizan el fuego para preparar las tierras para el cultivo. La estación seca y la combustión prolongada en el interior de la extensa capa de turba complica aún más las labores de extinción.
Casi todos los incendios detectados en Indonesia son provocados por el ser humano para preparar las tierras para el cultivo.
“Casi todos los incendios detectados en Indonesia han sido provocados por el hombre por causas relacionadas con la agricultura. El fuego es el medio más sencillo para despejar el suelo para el cultivo. Los incendios los pueden desencadenar personas que controlan grandes plantaciones o pequeños agricultores que trabajan sus propias parcelas de tierra con métodos tradicionales”, explica Peter Holmgren, director del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR, por sus siglas en inglés), un instituto dedicado al estudio de los bosques tropicales con sede en Bogor, cerca de Yakarta. 

Según cálculos de la Base de Datos sobre Emisiones Mundiales por Incendios, solo en 2015 se detectaron más de 130.000 incendios que generaron casi 2.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, más de lo que Alemania o Japón producen en un año. 
Los incendios forestales son un problema mundial. “Según la NASA y la Base de Datos sobre Emisiones Mundiales por Incendios, cada año arden una media de 4,5 millones de hectáreas de selva”, informa Guido van der Werf, investigador especialista en ciencias de la tierra y de la vida de la Universidad Libre de Ámsterdam. “Casi todos los incendios en las regiones tropicales se deben a causas antrópicas. En las regiones templadas se detectan incendios naturales e incendios provocados por el ser humano, mientras que en el cinturón boreal la causa principal son los rayos”. 

              Resultado de imagen de Indonesia. Drones que protegen la selva
“El equipo del dron se puede adquirir por unos 2.000 dólares, mientras que el programa para hacerlo volar es gratis y de libre acceso”, señala Keeyen Pang, director de operaciones en Asia de Conservation Drones, mientras su hijo monta un pequeño dispositivo y le inserta su misión de vuelo. “No hay más que instalar una microcámara en la aeronave para obtener una cartografía de la selva en alta definición” 
“Nuestros drones son un instrumento barato y eficaz contra la deforestación y contribuyen a la conservación de la naturaleza”, afirma Lian Pin Koh, catedrático de Ecología Aplicada de la Universidad de Adelaida. Es el fundador, junto con el biólogo suizo Serge Wich, de Conservation drones, una organización sin ánimo de lucro formada por un grupo internacional de especialistas en ecología y entusiastas de las aeronaves teledirigidas

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »