Hoy es domingo 31 de mayo de 2020 y son las 20:59 hs. Tomemos Conciencia. "No me preocupan los corruptos y ladrones." Me preocupa todo un pueblo que mira con indiferencia el comportamiento mafioso.

23 de noviembre de 2017
Las ideas de LyP para potenciar las reformas que se vienen . Fundación Libertad y Progreso
Por : Aldo Abram. Director Ejecutivo, Libertad y Progreso.
LA NACIÓN – ¿Por qué es importante hacer profundas reformas estructurales? Porque es cada vez más difícil emprender un negocio en la Argentina. Expliquémoslo con un ejemplo sencillo y real. José tiene un lavadero automático de ropa en un barrio de clase media. En 2016 vio multiplicarse las tarifas de la energía y el agua por la quita de subsidios. Encima, le aumentaron fuerte tasas e impuestos; así que sus costos volaron.

Las ideas de LyP para potenciar las reformas que se vienen . Fundación : Libertad y Progreso.                                                        A partir del anuncio del Presidente Macri de un variado programa de reformas a futuro, los economistas de Libertad y Progreso se convirtieron en referentes de consulta permanentes por parte de los medios de comunicación en cuanto a los alcances de las reformas señaladas. En este contexto, los economistas siguieron destacando lo positivo de las reformas, marcaron los aspectos a mejorar y explicaron las propuestas de la Fundación para profundizar un cambio en positivo.Propuestas para las reformas.
A continuación algunas de las opiniones de nuestros directores publicadas en medios en los últimos días.
Competitividad de entrecasa y las penurias del ciudadano de a pie .

Por : Aldo Abram. Director Ejecutivo, Libertad y Progreso.
LA NACIÓN – ¿Por qué es importante hacer profundas reformas estructurales? Porque es cada vez más difícil emprender un negocio en la Argentina. Expliquémoslo con un ejemplo sencillo y real. José tiene un lavadero automático de ropa en un barrio de clase media. En 2016 vio multiplicarse las tarifas de la energía y el agua por la quita de subsidios. Encima, le aumentaron fuerte tasas e impuestos; así que sus costos volaron. Además, ante la recesión, la gente optó por usar mucho menos sus servicios, que no eran imprescindibles, por lo que le cayó fuerte la demanda. Pudo subir poco sus precios para no perder más clientes. Por lo tanto, fue un año muy duro, en el que le costó mantenerse a flote. 
En 2017 volvieron a subir sus costos por nuevas quitas de subsidios a la energía y excesivas subas de impuestos y tasas. Por suerte, a medida que avanzaba el año, la demanda se incrementaba con el aumento del poder adquisitivo de sus vecinos y con la reactivación de la economía. Sin embargo, José siente que, si bien tiene más trabajo, no le alcanza la plata como antes.                                                                                                                                                                             Y eso es lógico. En definitiva, a su negocio le quitaron buena parte de los subsidios que le daban y le incrementaron las tasas y los impuestos por encima de lo que subió la inflación. Así que, aun lavando la misma cantidad de ropa que antes, no logrará que su lavandería le dé lo mismo. Va a tener que trabajar mucho más para poder pagar el aumento de costos y recuperar su nivel de vida.                                                                                                                                              ¿Por qué no son competitivas las empresas? Al caso de José sólo tenemos que sumar como costo los trabajadores, que lógicamente, en 2016, querían perder el menor poder adquisitivo posible y, en 2017, buscaron recuperar lo más que se pudiera de lo que había caído el año anterior. El problema es que el empresario antes recibía un subsidio a las tarifas de servicios públicos que le permitía ser más generoso con los pagos de sueldos, y que ahora se lo están quitando. Encima, a la gran mayoría de los sectores, los Estados nacional, provinciales y municipales les bajaron poco o nada, o incluso les aumentaron la carga fiscal. Esto quiere decir que, con igual nivel de ventas que antes de la recesión, a los comercios y empresas no les alcanzará para pagar salarios con el mismo poder adquisitivo y obtener iguales ganancias que entonces. Por otro lado, con semejantes incrementos de costos, les será imposible competir con los productores de otros países. Obviamente, sólo podrán hacerlo si invierten para ganar productividad y bajan costos, entre ellos la cantidad de empleados para producir la misma cantidad de producto, es decir, generando menos puestos de trabajo.                                                                                                                                                                                           ¿Quién es responsable de esta situación? Principalmente el Estado, que cuando subsidiaba las tarifas de servicios públicos cobraba cada vez más impuestos para poder costearlos y, ahora que los quita, pretende seguir manteniendo la misma carga tributaria. Sólo algunos sectores recibieron un alivio de parte de la Nación con la eliminación o baja de retenciones o los cambios en el impuesto a las ganancias y bienes personales. En tanto, la gran mayoría de las provincias y municipios aumentaron la carga fiscal.                                                                                                                  Lamentablemente, la realidad de que la política se resiste a hacer su parte del sacrificio ha implicado que el resto de la población deba hacer el propio y el de ellos. Es como una familia que se desmadró con la tarjeta de crédito y debe ser más austera por un tiempo para reencaminar sus finanzas. Si todos comparten el esfuerzo, reordenarlas será más rápido y fácil que si la mitad decide no hacer la parte que le toca.                                                                                          Dado que el Estado no iba a hacer su parte del ajuste, los empresarios y trabajadores debieron haber negociado aumentos de salarios acordes con el hecho de que iban a cargar con todo el esfuerzo. Sin embargo, no fue así; quizás porque no advirtieron dicha realidad o porque la arcaica legislación laboral actual y el feudalismo gremial imperante no se lo permitieron. Primera lección, si mantenemos esa normativa seguiremos teniendo recesiones profundas con mucha desocupación o crecimiento económico moderado y baja creación de empleo. Además, recordemos que la responsabilidad primaria de esta situación fue que una mitad de la familia, el conjunto del Estado, no quiso hacer su parte del esfuerzo. Segunda lección: cuando los políticos dicen: “No habrá ajuste”, lo que están diciendo es que no lo harán ellos, sino vos y tu familia.                                                                                                                                                    Durante décadas, dejamos que los políticos construyeran un Estado que sirve a la política y se sirve de los argentinos. Exijamos una reforma para tener uno que nos sirva a los ciudadanos y que podamos pagar. Así, la baja de la presión tributaria podría ser mayor que la muy acotada que proponen los gobiernos nacional y provinciales. Además, es necesario un cambio de la normativa laboral mucho más profundo. No podemos dejar que los sindicalistas sigan preservando sus “cajas” a costa de menores salarios y una mayor desocupación y empleo formal de los argentinos.   El resultado electoral avala que ahora “Sí, se puede”.

Aseguran que el gasto público por habitante se multiplicó por 19 desde 1925 en la argentina.

Por : Manuel Solanet. Director de Políticas Públicas, Libertad y Progreso.

AGENCIA NA – Buenos Aires, 18 noviembre (NA) —                                                                                                                           

Manuel Solanet, director de Políticas Públicas de la Fundación Libertad y Progreso, estimó que desde 1925 el gasto público por habitante en moneda de valor constante se multiplicó por 19 veces en el país.                                                
Así, mientras el gasto público total en 1925 era de 915,5 millones de pesos moneda nacional (un equivalente a 34.773,8 millones de pesos actuales), en 2016 trepó a $2.865.261 millones.                                                                                             
“En 1925 la población de la Argentina era de 10.079.876 habitantes. El gasto público anual por habitante resultaba de $3.450 a moneda de hoy”, indicó su informe.
Mientras que afirmó que “en 2016 el gasto público total fue de $2.865.261 millones para una población de 43.847.430 habitantes.

“En 1925 la población de la Argentina era de 10.079.876 habitantes. El gasto público anual por habitante resultaba de $3.450 a moneda de hoy”, indicó su informe.
Mientras que afirmó que “en 2016 el gasto público total fue de $2.865.261 millones para una población de 43.847.430 habitantes.                                                                                                                                                                                         
El gasto por habitante fue de $65.346. De esto resulta que el gasto público por habitante, en moneda de valor constante se multiplicó por 19 veces”.                                                                                                                                                            “Es un resultado tan insólito como grave”, explicó Solanet ya que acuerdo con el economista, un peso moneda nacional del año 1925 tenía un poder adquisitivo equivalente a 38 pesos de 2017.                                                                Esta cifra surge del promedio de las relaciones de cotizaciones de tres productos en 2017 y 1925 (una tonelada de maíz, una tonelada de trigo y un kilo vivo de novillo): multiplicando por 38, el gasto de 1925 convertido a moneda de hoy fue de 34.773,8 millones.

“En 1925 la Argentina transitaba por una etapa auspiciosa.

Gobernaba Marcelo T. de Alvear no había crisis internacional ni tampoco alguna burbuja incubándose. Las prácticas presupuestarias seguían siendo austeras, pero había un buen desarrollo de infraestructura, educación, justicia y seguridad. Es un año apropiado para tomarlo como base de comparación con el presente en cuanto al rol y el costo del estado”, explicó Solanet.                                                                                                                                                                  Según el directivo de Libertad y Progreso, la carrera del aumento del gasto comenzó en realidad en 1944-1945, hasta entonces había crecido al mismo ritmo que la población; el incremento del gasto estatal por habitante fue luego gradual, con pocos altibajos, hasta el año 2003 cuando ya se había multiplicado por 9 veces respecto de 1925.

“A partir de 2004 se aceleró notablemente con el resultado que ahora vemos. Además del notable aumento del empleo público, este desmadre debe reconocer el crecimiento del número de jubilados y pensionados, y la extensión de subsidios a más de 7 millones de personas”, manifestó.

El especialista expresó que “así se ha llegado hoy a la insostenible relación de 20 a 8 entre los que reciben todos los meses un pago de Estado y los que trabajan en el sector privado y pagan impuestos”.

“Yo diría, presidente (Mauricio) Macri, que tiene un problema que corregir”, recomendó el experto en un comunicado.

Mariquita Sánchez, la precursora.

 Por  : Alberto Benegas Lynch (h). Presidente del Consejo Académico, Libertad y Progreso.              
INFOBAE - Sin la pretensión de hacer comparaciones de dotes intelectuales con Madame de Staël y Victoria Ocampo, Mariquita Sánchez (se llamaba María Josefa Petrona de Todos los Santos, primero casada con Martín Thompson y luego con Jean-Baptiste Mendeville) ocupa un lugar preponderante en su relación con el ideario liberal. Primero por sus tertulias en su quinta de San Isidro a las que asistieron personalidades como Manuel Belgrano, Vicente López y Planes, Juan José Castelli, Juan Larrea, Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes y Feliciano Chiclana, salones en donde se forjaron y consolidaron las ideas independentistas en lo que luego fue la República Argentina.                                             
En esa quinta se cantó por vez primera la Marcha Patriótica (hoy Himno Nacional). Y mucho más adelante se discutieron los principios y valores liberales en su casa de la calle San José (actualmente Florida, en el centro de Buenos Aires) con Juan Bautista Alberdi, Esteban Echevarría, Juan María Gutiérrez, Félix Frías y Florencio Varela quienes también participaron con Mariquita en su exilio de la tiranía rosista en Montevideo.                                                                                                                  Sus escritos son pocos e incompletos (Diario y Recuerdos del Buenos Aires virreinal junto a la resumida bibliografía de Pastor Obligado, la muy difundida obra de María Sáenz Quesada, la de Graciela Batticure y la compilación de Clara Vicaseca) pero la fecundidad de su organización y la calidez de su hospitalidad para las aludidas tertulias y debates fueron de una enorme fertilidad, realizadas en momentos que estaba muy mal visto que una mujer se involucrara en faenas intelectuales de esa envergadura y acompañada de tamañas personalidades.                                                               Quería despegarse a toda costa de lo que había escrito como un clima en el que tres factores dominaban la situación en la que vivió tempranamente, “Tres cadenas sujetaron este gran continente de la Metrópoli: el terror, la ignorancia y la religión católica […donde] había una comisión del Santo Oficio para revisar todos los libros que venían, a pesar de que venían de España donde había las mismas persecuciones”. Juan Bautista Alberdi escribió que Mariquita fue “la personalidad más importante de la sociedad de Buenos Aires, sin la cual es imposible explicar el desarrollo de su cultura y buen gusto”.                                                                                                                                                                      Después de Caseros vuelve a Buenos Aires desde su exilio en Montevideo y se ocupa principalmente de la Sociedad de Beneficencia que presidió durante un tiempo y especialmente dedicó su tiempo en esta institución a las niñas a los efectos de trasmitirles el sentido de independencia y dignidad en épocas en las que prevalecían criterios de machistas acomplejados y miedosos de la competencia, incompatibles con el sentido de una sociedad abierta.                               Este estilo de comportamiento y las convicciones sobre los principios liberales, fue luego seguido y muy desarrollado por mujeres de la talla de Madame de Staël y Victoria Ocampo sobre las que he escrito antes y que ahora reitero solo en parte las observaciones entonces formuladas.                                                                                                                              En esa misma línea entonces, Anne Louise Germanie Necker (Madame de Staël) fue tal vez de todos los tiempos la mujer que más contribuyó a establecer cenáculos y reuniones de gran jerarquía para el debate de ideas en la Europa decimonónica. Sus obras completas ocupan diecisiete tomos incluyendo su abultada correspondencia.                         Mostró una muy especial reverencia por las libertades de las personas: “No hay valor mayor que el respeto por la libertad individual, lo cual constituye el principio moral supremo”. Consideraba que la tolerancia religiosa formaba parte de la columna vertebral de la sociedad civilizada: “La intolerancia religiosa es lo más peligroso que pueda concebirse para la convivencia pacifica”.                                                                                                                                   En prácticamente todas sus biografías que fueron muchas se destaca un dicho que recorría los distintos medios de la época: “Hay tres grandes poderes en Europa: Inglaterra, Rusia y Madame de Staël”.                                                              Sus arraigados principios liberales, su carácter firme pero afable, sus cuidados modales, su sentido del humor y su don de gente la hacían especialmente propicia para el manejo de los encuentros intelectuales, todos ordenados con temas generalmente prefijados y tratados en profundidad en los que se hacía uso de la palabra por riguroso turno. Algunas de las figuras más prominentes que asistieron a sus encuentros fueron Gothe, Schiller, Chateaubriand, Edward Gibbon, Voltaire, Diderot, D´Alambert, Byron, Wilhem von Schelenger, Talleyrand y el más cercano y célebre de todos: Benjamin Constant.                                                                                                                                                             Como buena liberal, Germanie Necker sostenía que las fronteras cumplían el solo propósito de delimitar países a los efectos de evitar la monumental concentración de poder que surgiría de un gobierno universal. Con razón mantenía que el fraccionamiento y la dispersión vía el federalismo dentro de las fronteras proporcionaba un reaseguro adicional a las extralimitaciones de los aparatos políticos y, a su vez, era una notable expositora de la libertad de comercio. Asimismo, se hubiera disgustado mucho con la existencia de la figura del “inmigrante ilegal” propia de regimenes absurdos. Desde luego que nuestra autora no tuvo que vérselas con aquella contradicción en términos denominada “estado benefactor” cuyos “servicios gratuitos” naturalmente están siempre colapsados y demandan más recursos de los contribuyentes. Pero esto no debería servir de pretexto para bloquear los movimientos migratorios libres (salvo antecedentes delictivos). Si bien es cierto que el problema reside en el “estado benefactor” y no en los inmigrantes, se debería impedir que estos recurran a los referidos “servicios gratuitos” para no agravar la situación fiscal y simultáneamente debería eximírselos de aportes que impliquen el descuento del fruto de sus trabajos para mantener esas prestaciones (con lo que serían ciudadanos libres como muchos desearían ser). Por último, en aquellos tiempos tampoco se esgrimía la peregrina idea de que en un mundo donde los recursos son escasos y las necesidades ilimitadas, los inmigrantes restan posibilidades laborales a sus congéneres en lugar de ver que liberan ofertas de trabajo para otras tareas hasta ese momento imposibles de encarar (igual que ocurre cuando se introduce un método de producción más eficiente).                                                                                                                                                           Luego de muchas y muy variadas experiencias europeas, Madame de Staël concluyó que las acciones bélicas siempre resultaban en graves prejuicios para todas las partes involucradas y que, lo mismo que sostuvieron enfáticamente los Padres Fundadores en Estados Unidos, tarde o temprano se traducirían en el desmesurado agrandamiento en el tamaño del Leviatán cuyas deudas y desórdenes de diversa naturaleza finalmente comprometerían severamente las libertades individuales por las que ella abogó toda su vida. Se inclinaba al principio civilizado de actuar como “ciudadanos del mundo” cuyos únicos enemigos declarados eran los que rechazaban la libertad, en cuanto al resto, le resultaba irrelevante la nacionalidad, el color de la piel o la religión siempre que el interlocutor se basara en los valores universales del respeto recíproco.                                                                                                                                                   Por otro lado, no hay escritor hispanoparlante ni lector serio de ese mundo que no tenga conciencia del inmenso agradecimiento que se le debe a la editorial y a la revista Sur, que es lo mismo que decir Victoria Ocampo puesto que ella las sufragaba para beneficio de las letras y la cultura universales. Nació a fines del siglo diecinueve, épocas que en Buenos Aires se pretendía cargar a las criaturas con los nombres de buena parte de su árbol genealógico y del santoral: se llamaba Ramona Victoria Epifanía Rufina.                                                                                                               Victoria Ocampo reunió en sus salones a intelectuales como Otega y Gasset, Octavio Paz, Paul Valéry, Albert Camus, Victor Massuh, Eduardo Mallea, Aldous Huxley, Alfonso Reyes, Borges, Bioy Casares, Alicia Jurado, Igor Stravinsky, Carl Jung y Julián Marías.                                                                                                                                                             Siempre estuvo del lado de quienes aclaman la libertad como un valor supremo. Sufrió persecución y cárcel durante la dictadura peronista por sus manifestaciones claramente liberales (“En la cárcel -escribe- uno tenía al fin la sensación de que tocaba fondo”). Los nacionalistas de la época intentaron por todos los medios de sabotear sus tareas, incluso, en 1933, la Curia Metropolitana la declaró persona non grata porque “Tagore y Krishnamurti, dos enemigos de la Iglesia, son amigos suyos”.                                                                                                                                                             En momentos de escribir estas líneas en buena parte del mundo hay una crisis mayúscula de valores, parecería que en gran medida se ha perdido el sentido de dignidad y la autoestima y se ha abdicado en favor de los mandones de turno, pero en homenaje a personalidades como Victoria Ocampo en su lucha por la libertad y la cultura no debemos cejar en la trifulca de marras, porque como ha escrito Benedetto Croce “la libertad es la forjadora eterna de la historia” ya que “es el ideal moral de la humanidad” y por eso “el dar por muerta la libertad vale tanto como dar por muerta la vida”.     Doña Victoria abogó por los derechos de la mujer en igualdad con los de los hombres en línea con la gran Mary Wollstonecraft, la pionera en el genuino feminismo y no como algunas versiones degradadas modernas. Se rebelaba contra las imposiciones de machos incompetentes que no resisten las opiniones sesudas de mujeres porque se sienten disminuidos y, por ello, prefieren relegarlas a tareas puramente domésticas.                                                              En su momento, Ocampo había escrito que “toda buena traducción es una manera de creación, jamás un trabajo mecánico ejecutado a golpes de diccionario […] Tanto una bella prosa como un bello poema no tienen más traducción que la de las equivalencias; equivalencias que a veces se alejan del texto para serle fiel”, del mismo modo que ella fue siempre fiel a si misma.                                                                                                                                                                    Mariquita Sánchez fue la precursora en estas faenas de reunir a personalidades al efecto de debatir las ideas de la libertad y así contribuir a despejar las falacias del autoritarismo. Es en este sentido es un ejemplo a seguir, especialmente para los apáticos e indolentes que consideran que el respeto recíproco es algo automático que no necesita ser defendido y cuidado.

¿Por qué hay tantos pobres, en la Argentina?   
 
Por : Enrique Blasco Garma. Consejo Académico, Libertad y Progreso.
ÁMBITO FINANCIERO Podemos explicar la pobreza desde varios ángulos. El territorio de la Argentina había sido muy pobre, de los más pobres de América. No obstante, logró un dinamismo económico y social extraordinario tras la reorganización política y sanción de la Constitución de 1853/60, que liberó de obstáculos y dio seguridad para trabajar, producir y comerciar. Tanto creció el país que en 1913 el ingreso promedio de los argentinos multiplicaba varias veces el promedio mundial. Ese logro atrajo a millones de inmigrantes, principalmente de Europa, pues tenían mayores oportunidades y ganaban más acá.                                                                                                                                                  Sin embargo, ese mismo éxito generó una sensación de triunfalismo, de destino pródigo irrefrenable. La idea de “nada nos puede detener. Tenemos riquezas para repartir y ganar votos” dio lugar a favoritismos sectoriales y despilfarros, que fueron acotando el desarrollo. En 1970, el ingreso por habitante todavía era el doble del promedio mundial. Pero en 2016, los 12.500 dólares conseguidos fueron apenas 20% superior al promedio mundial y muy lejos de los 60.000 dólares anuales promedio de las naciones más prósperas, que agrupan al 10% de la población mundial.                            En nuestra visión, las “protecciones” otorgadas a sectores y ocupaciones fueron entorpeciendo el impulso de la competencia para avanzar la especialización en los trabajos más productivos, los que generan mayores ingresos para la Argentina. Trabando la competencia para perfeccionarse y aprender habilidades valiosas, la repartija de “protecciones” detuvo el progreso de la Argentina, con un impacto doble. El ingreso por habitante creció menos que en el resto del planeta y los pobres, los excluidos de las “protecciones” perdieron aún mucho más.                  Porque cada vez que un legislador, juez, burócrata, dirigente, concede un privilegio, ese mayor ingreso lo consigue quitándole mucho más a los no “protegidos”, obligados a cargar con la cuenta. Cada “conquista” de unos, otros la pagan mas caro. Pues cuando se redistribuyen ingresos, lo que gana el “protegido” es bastante menor que lo que pierden los desposeídos. Pues normalmente el proceso económico va asignando los ingresos a quienes mejor lo pueden producir. En cambio, la redistribución revierte ese proceso. Y cada repartija genera pérdidas superiores a las ganancias concedidas. El repartidor de patrimonios siempre produce mayor pobreza.    Tras muchas décadas de redistribuir patrimonios, de “proteger” a unos argentinos, a costa de mayores pérdidas de otros argentinos, nos hemos descapitalizado y empobrecido. Pero obviamente, los menos tenidos en cuenta, los desprotegidos mayores, están en el pozo de la pobreza. Tenemos 29% de pobres porque nos empobrecimos como sociedad y los pobres perdieron más todavía. Concediendo “protecciones” particulares, desprotegieron al conjunto.                                                                                                                                                                                  Por ciertas conquistas del trabajo, hay desocupados, empleados precarios sin resguardo. También muchas industrias están protegidas por impuestos a las importaciones y normas que cercenan la competencia.                  La regla del progreso de la humanidad ha sido la proclamada por la Revolución Francesa: La misma medida para todas las personas, en todas partes, y para todos los tiempos. La misma que el ideal de la Justicia: la balanza que mide con los ojos vendados. Esto es, sin mirar a quien.                                                                                                   La Argentina está lejos de ese ideal. Tenemos medidas distintas para grupos diferentes. Casi una sociedad feudal, con un sinnúmero de “conquistas” que cargan los plebeyos modernos. Bien lejos del ideal de la justicia y motor del progreso. La pobreza mide el desamparo y los criterios desiguales según la persona. Un país que reparte privilegios, ingresos diferenciales para esfuerzos similares, no quiere progresar pues desprecia la experiencia de las naciones prósperas que logran el trato exquisito para su gente, pues se sienten tratados justamente.                                                                                                                                                                            Si no convence la experiencia de las naciones prósperas, aprendamos del futbol. Compitiendo sin privilegios los más pobres consiguen grandes recompensas.

Conozca las propuestas de LyP para la reforma impositiva, laboral y del Estado

De cómo engordar el Estado para hacer un país inviable.  

   Por : Manuel Solanet. Director de Políticas Públicas, Libertad y Progreso.                                              
En1925 la Argentina transitaba por una etapa auspiciosa. Gobernaba Marcelo T. de Alvear no había crisis internacional ni tampoco alguna burbuja incubándose. Las prácticas presupuestarias seguían siendo austeras, pero había un buen desarrollo de infraestructura, educación, justicia y seguridad. Es un año apropiado para tomarlo como base de comparación con el presente en cuanto al rol y el costo del estado.Gasto público y economía
 El gasto público del gobierno nacional en 1925 fue de 713,5 millones de pesos moneda nacional. En ese mismo año el gasto del conjunto de provincias fue de 201,6 millones. El gasto público total fue entonces de 915,1 millones de pesos moneda nacional.                                                                                                                                                                                Un peso moneda nacional del año 1925 tenía un poder adquisitivo equivalente a 38 pesos de 2017. Esta cifra surge del promedio de las relaciones de cotizaciones de tres productos en 2017 y 1925 (una tonelada de maíz, una tonelada de trigo y un kilo vivo de novillo). Multiplicando por 38, el gasto de 1925 convertido a moneda de hoy fue de 34.773,8 millones.                                                                                                                                               En 1925 la población de la Argentina era de 10.079.876 habitantes. El gasto público anual por habitante resultaba de $3.450 a moneda de hoy. En 2016 el gasto público total fue de $2.865.261 millones para una población de 43.847.430 habitantes. El gasto por habitante fue de $65.346.                                                              De esto resulta que el gasto público por habitante, en moneda de valor constante se multiplicó por 19 veces!!      Es un resultado tan insólito como grave.                                                                                                                              La carrera del aumento del gasto comenzó en realidad en 1944/45. Hasta entonces había crecido al mismo ritmo que la población. El incremento del gasto estatal por habitante fue luego gradual, con pocos altibajos, hasta el año 2003 cuando ya se había multiplicado por 9 veces respecto de 1925. A partir de 2004 se aceleró notablemente con el resultado que ahora vemos. Además del notable aumento del empleo público, este desmadre debe reconocer el crecimiento del número de jubilados y pensionados, y la extensión de subsidios a más de 7 millones de personas. Así se ha llegado hoy a la insostenible relación de 20 a 8  entre los que reciben todos los meses un pago de Estado, y los que trabajan en el sector privado y pagan impuestos.

Presidente Macri, tiene un problema que corregir.

¿Crear empleo o crear valor? 

Presentación de Iván Carrino. Analista económico en Inversor Global, colaborador de Libertad y Progreso.
Cuántas veces escuchamos que políticos, dirigentes, periodistas y demás analistas sostienen que el gobierno tiene que, o bien “crear empleo” de manera directa, o bien establecer las condiciones para que éste se cree.                          
Parecería ser que el objetivo número uno de cualquier país es tener bajo desempleo.                                                            Mi argumento es que esto es muy fácil. Para bajar el desempleo realmente no hace falta hacer demasiado.                        El desafío real es el de crear riqueza. Lograr que las empresas quieran invertir en tu país, producir y como consecuencia no intencionada, aumentar la demanda de trabajo y los salarios reales.

De eso y algo más hablé en ESEADE, el 24 de octubre de este año. La charla completa, titulada “¿Cómo sumar 300.000 jóvenes al mercado laboral?” puede verse en el link de acá abajo.



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