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8 de enero de 2018
LA CENTESIMUS ANNUS Y EL LIBERALISMO. Por Contador Cesar Artigas Ledesma Posse .
La novena Encíclica de SS Juan Pablo II fue escrita en mayo de 1991, a 100 años de la Rerum Novarum de SS León XIII, y es un notable documento que enfoca temas relacionados a la cuestión social a la luz de la doctrina social de la Iglesia.

LA "CENTESIMUS ANNUS " Y EL LIBERALISMO.              Por :  Contador Cesar Artigas Ledesma Posse .

La novena Encíclica de SS Juan Pablo II fue escrita en mayo de 1991, a 100 años de la Rerum Novarum de SS León XIII, y es un notable documento que enfoca temas relacionados a la cuestión social a la luz de la doctrina social de la Iglesia.                        Esta Encíclica aparece en el momento en que se derrumba el socialismo en su versión más perversa: el comunismo.                                                                                                                        La terrible tragedia que éste significó afectando la vida de los pueblos, terminó en un verdadero colapso.                                                                                                                                                            Pero el final del comunismo no significa que los males engendrados por él hayan desaparecido, ni que la transición hacia un nuevo orden esté asegurada, ni en aquel 1991 ni ahora.

El ordenamiento económico que propone el liberalismo es la economía de mercado.                                 Dicho de otra manera, la economía de mercado es la expresión económica el liberalismo.                           Y justamente la economía de mercado ocupa un lugar preponderante en la Encíclica.
Para los liberales ésta Encíclica es precisa en las cuestiones prácticas sujetas a debate, y denuncia al socialismo y a todas las tendencias anti liberales.
En esta Encíclica los socialistas o progresistas no han podido encontrar punto alguno que les permita servirse para sus propios fines.
Quizás no se pueda decir que es una Encíclica Liberal, pero se puede asegurar que no hay nada en ella que contradiga el pensamiento liberal.
La cuestión central planteada en esta Encíclica está en los siguientes puntos. ¿Se puede decir después del fracaso del comunismo que el sistema vencedor es el capitalismo?
La respuesta es compleja. Si por capitalismo se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y la responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana, la respuesta ciertamente es positiva, aunque sería más apropiado hablar de economía de empresa, economía de mercado o simplemente economía libre.
El papa Juan Pablo II ha considerado ciertamente positiva a la economía de empresa.                                 
Ningún liberal podrá resumir mejor su doctrina en materia económica, que la Encíclica en ese párrafo.
Dice Su Santidad: “La economía de mercado no puede desenvolverse en medio de un vacío institucional, jurídico y político.                                                                                                                           
Supone una seguridad que garantice la libertad individual y la propiedad, además de un sistema monetario estable y servicios públicos eficientes.
La prioridad del Estado es garantizar esa seguridad, de manera que quien trabaja y produce pueda gozar de los frutos de su trabajo y se sienta estimulado a realizarlo eficiente y honestamente.
Se asiste a un esfuerzo positivo por reconstruir una sociedad democrática inspirada en la justicia social, que priva al comunismo de su potencial revolucionario, constituido por muchedumbres explotadas y oprimidas”.

Esto significa sostener lo que el liberalismo viene defendiendo en el ámbito económico-social desde sus orígenes: la estabilidad monetaria, la lucha contra los monopolios, la supresión de barreras que traban la libre iniciativa privada, el libre mercado, la garantía de libertad individual y la propiedad, y la libre creatividad humana en el sector de la economía.
O sea, hay una plena coincidencia entre la doctrina liberal y la Encíclica Centesimus Annus.
La Encíclica destaca que la economía de mercado no es todo, que no resuelve todos los problemas sociales y que debe estar encuadrada en un marco de referencia que tiene en cuenta razones éticas, valores de orden superior, consideraciones jurídicas y principios de solidaridad.                                                                                                                         
Y esto es lo que predica la doctrina liberal.
Es importante tener presente los pensamientos de dos líderes liberales indiscutidos como Wilhem Roepke y Ludwing Erhard, cuya contribución no fue solo intelectual sino que fueron los artífices de la reconstrucción alemana y la rehabilitación de Europa Occidental en la post-guerra.                                                                                               
Todo sin olvidarnos jamás de las palabras de Jaques Rueff, quien ayudó a Francia a salir adelante cuando fue destrozada por los alemanes: “Sed socialistas, sed liberales, pero no seáis mentirosos”.

 



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