Hoy es miercoles 23 de octubre de 2019 y son las 13:38 hs. “Queremos evitar que Nisman vuelva a morir”. Que los jueces cumplan con la Justicia, o que la Justicia alcance a los Jueces.

18 de enero de 2018
La muerte de Nisman, un crimen político . Alejandro Fargosi.
En esa causa hay una impunidad completa que casi fue potenciada por un inconstitucional y traidor acuerdo con Irán que violó nuestra soberanía y trató de negociar nadie sabe bien qué sobre las vidas y los sufrimientos de casi cuatrocientos ciudadanos.

 Alejandro Fargosi-                                             La muerte de Nisman, un crimen político

Por  : Adri Bosch

Lo que ocurrió con Alberto Nisman no solamente es parte de nuestra historia:                                        lo que suceda con las causas judiciales donde ha sido fiscal y víctima marcará nuestro futuro por décadas.

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Hace tres años mataron al fiscal federal Alberto Nisman.                                                                Todavía no sabemos quién: si fue algún gobierno, fuerzas ocultas de algún gobierno o algún grupo religioso fanatizado. Todo es una incógnita y cualquier hipótesis es posible.                                              Lo que sabemos con absoluta certeza es que no fue víctima de un delito común, pasional o por robo.                                                                                                                                                                                            Fue un crimen político que tuvo directa relación con su actividad como fiscal en la causa AMIA o con la denuncia que había hecho contra la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner, o con ambas cosas.                                                                                                                                            Negarlo sería burlarse de Nisman, de su familia y de todos nosotros.

No tiene sentido recordar aquí todos los vergonzosos errores cometidos, con dolo o con culpa, por los magistrados judiciales que intervinieron en la primera etapa de la investigación de este magnicidio ni de las decisiones de jueces y fiscales en la denuncia hecha por Nisman contra Fernández de Kirchner.                                                                                                                                  También es redundante recordar la indignante actitud de la ex Presidente y de su secretario de Seguridad, el médico Sergio Berni.                                                                                                            Dejemos esa parte de la realidad a los historiadores y a los jueces, concentrémonos en el futuro, porque ahora está en juego la credibilidad de nuestra Justicia y, con ella, el futuro de nuestro país.  El hasta hace poco inimaginable descrédito del Poder Judicial sería irreversible si la investigación por la muerte de Nisman no tiene al menos algún resultado más concreto que el saber con certeza científica que fue un homicidio. 

Peor sería si la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner y sus acólitos termina archivada, como intentó hacerlo el juez Daniel Rafecas.                                                                                                       Y también sería pésimo que la causa por el nefasto pacto con Irán duerma en algún cajón hasta que la prescripción salve a los procesados.

No olvidemos que esas vergüenzas judiciales se enmarcan en el origen de todos estos males, que fue la salvaje masacre de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) donde 85 argentinos fueron asesinados y 300, heridos de diversa gravedad, por algún gobierno extranjero.

En esa causa hay una impunidad completa que casi fue potenciada por un inconstitucional y traidor acuerdo con Irán que violó nuestra soberanía y trató de negociar nadie sabe bien qué sobre las vidas y los sufrimientos de casi cuatrocientos ciudadanos.

Es imposible tener un país medianamente serio con estos niveles de impunidad.         

Ya no se trata de la catástrofe de que solo el 1% de los delitos tenga condena efectiva o, dicho en otros términos, que en la Argentina el 99% de los delitos sean crímenes perfectos. 

Ya no se trata de una inseguridad jurídica generada por nuestra inestabilidad legal y regulatoria, potenciada por la casi total aleatoriedad de las decisiones judiciales, por su lentitud, su ignorancia, su partidismo o su corrupción.

El dilema que enfrentamos se enmarca en una suma de hechos gravísimos: un magnicidio cometido contra un fiscal federal, una denuncia contra una Presidente en ejercicio hecha días antes de esa muerte, una grosera violación de la soberanía judicial argentina, una traición por haber prestado ayuda y socorro a enemigos del país, y todo después de un acto de guerra que mató a 85 argentinos. 

El dilema es si vamos a permitir que todos esos delitos sigan impunes, como lo están hasta hoy.

Si no terminamos con esta impunidad rampante, nadie creerá en nuestros jueces.                                    Es cierto que en toda generalización pagan justos por pecadores, pero también es inevitable, porque el nivel de un Poder Judicial no está dado por sus mejores exponentes, sino por los peores.                      Tanta impunidad sería devastadora.                                                                                                                  Nadie nos creería, ni nos creeríamos entre nosotros, porque una sociedad sin jueces razonablemente justos e independientes es imposible e inconcebible.                                                                                    Semejante situación no será solo un problema del Poder Judicial o de los jueces y los fiscales: será un problema nacional, porque ningún país en el mundo actual puede prosperar si carece de un sistema real de Justicia.                                                                                                                                                                Lo que ocurrió con Nisman no solamente es parte de nuestra historia: lo que suceda con las causas judiciales donde ha sido fiscal y víctima marcará nuestro futuro por décadas.

El autor es abogado y ex integrante del Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación.   En representación de los Abogados

Dr. Alejandro Fargosi                                                                       Dr. Alejandro Fargosi 

Alejandro Fargosi se recibió como Abogado -con Diploma de Honor- en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) a fines de 1976. Culminó su carrera docente como Director del Posgrado en Derecho de las Comunicaciones de la UBA y dando clases en otros posgrados de las universidades Austral, San Andrés y Católica Argentina.

En la UBA fue Ayudante de IIº en Derecho Administrativo, Ayudante de Iº y Profesor Adjunto en Derecho Comercial y Profesor Adjunto en Derecho Civil. También fue Asistente de Cátedra de Régimen Legal de la Empresa Privada en la carrera de Doctorado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Belgrano, Adjunto de Derecho Comercial en la Universidad del Salvador y Profesor del Master en Derecho Empresario de la Universidad Austral.

Desde 2007 es Presidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. También fue Presidente de la Asociación Argentina de Derecho de las Telecomunicaciones, Director del Instituto de Derecho de las Comunicaciones de la Facultad de Derecho de la UBA y Director de la División Jurídica de IDEA. Asimismo, es miembro del Comité Académico del Posgrado en Gestión de las Telecomunicaciones del ITBA y del Consejo Consultivo Honorario del Instituto de Derecho de las Comunicaciones de la Facultad de Derecho de la U.B.A.

A lo largo de su carrera profesional publicó unos 30 trabajos de doctrina y participó en más de 100 conferencias y debates. Asistió con ponencias a diversos congresos jurídicos, al tiempo que becado en varias oportunidades para cursos en el exterior. Es miembro de varias instituciones relacionadas con la abogacía, mientras que, en el campo de la actividad colegial, acompañó a Alberto A. Spota como Prosecretario General del Colegio Público de Abogados en el período fundacional de 1986/1988, siendo reelecto para el período 1988/1990. Entre el 2004 y 2006 fue Consejero Suplente.

Su actividad profesional, salvo algunos intervalos como abogado o asesor del Estado, fue siempre en el sector privado: Fargosi & Asociados hasta 1987; más tarde se desempeñó como Director del área de Asesoría Jurídica de Telefónica de Argentina.

buendianoticia.com                                                                                                            Se complace en publicar esta nota sobre el Dr. Fargosi, quien acompañara a nuestra producción radial , compartida con otros prestigiosos juristas, antes de la  aparición de este diario digital.

El editor.-

 


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