ANGUSTIA – DESAZÓN – INMENSA TRISTEZA .-

Amigos lectores, de cualquier lugar en el mundo, a los 84 años de vida, siento, que perdí las esperanzas.
En estos últimos años, guarde la esperanza de dejar a mis hijos, y fundamentalmente a mis nietos, un país mejor que el que me tocara vivir.
Conocí una Argentina maravillosa, ya en caída, pero formidable.
Argentina con educación, con gente capaz, con una economía  envidiable, en los años sesenta, setenta, aunque ya se veía que la cosa transitaba caminos sinuosos, difíciles.
De este país fantastico, que nos legaron los enormes Argentinos de la década de 1880, y que se continuó en el tiempo,  hasta la aciaga noche, en que delirantes militares y civiles, el seis de septiembre de 1930, oprimieron el detonador y produjeron el desastre sin retorno.
Terminaron en la asonada, con el país de las universidades y los colegios admirados por el mundo.
El increíble tobogán de la historia nos tomó por sorpresa y la caída  interminable no se detuvo, es más aún, cada día tomó más velocidad para llegar a un hoy, donde ya no estamos en el tobogán,  ahora ya vamos en caída libre sin ver el fondo del abismo, conducidos por una mafia sin igual, asociacion de traidores a la patria, corruptos sin piedad, y líderes de una ambición desmedida de poder y riqueza no trepidan en nada, para lograr sus propósitos.   
Tienen en sus huestes, asesinos, violadores, estafadores, narcotraficantes,   y todo tipo de delincuencia que brinde servicios en pos de sus objetivos.
Además cuentan con un populismo generado en años, que ya es cómplice de la misma corrupción, y se dan el lujo de simular movimientos democráticos, contando con el  voto infame de sus esclavos, y de los esclavos de sus socios más destacados, enquistados en distintos puntos claves con más de treinta y cuarenta años, dominando organizaciones políticas, sindicales, sociales, deportivas, y algunas universidades creadas para «lavar» dinero y manejar estudiantes adoctrinados para ser «esclavos distinguidos» de un poder supremo que no tiene límites morales, intelectuales, eticos, ni religiosos, salvo el poder por el poder mismo, que en cada recambio de sus popes, cae en peores manos que las anteriores.
En las elecciones del día 22 de octubre, en Argentina, obtiene el triunfo inesperado, el peor rufián de la historia.
La mafia se empoderó, y ahora protegerá a todos los que ya tenían  prontuario en la justicia, que otra vez mirara el horizonte lejano y no verá lo que tiene a sus pies.
Entiende porque perdi la esperanza, ya no tendre, quizas, otra oportunidad de pensar, de imaginar, horizontes de justicia, seguridad y educacion, como cuando era niño, y nos eseñaban valores morales, a amar a la Patria, y luchar por ser cada dia mejor, mejor persona, mejor estudiante, mejor ciudadano, a interpretar la Constitucion Nacional, a ser ejemplo para propios y ajenos.
La actual inmoralidad, la corrupcion, la inseguridad, la faltas de respeto, me quitaron la esperanza.  
Por eso el titulo de esta nota.
Con el afecto de siempre.
Rodolfo Griffa-