MASSA EN MODO FREEZER HASDTA EL 22 / 10.-

Clarín

Por : Oscar Martínez                                                Buenas tardes, Rodolfo Atilio.

El informe de los técnicos del Fondo Monetario del viernes pasado fue de una dureza poco habitual.                                                                        Los funcionarios de carrera del organismo se previnieron y les dijeron a los jefes políticos del organismo: «ustedes deciden, pero para nosotros, el plan descarriló», una metáfora poco usual en el lenguaje burocrático del FMI. El mensaje fue claro. Igualmente, aquí Sergio Massa lo reinterpretó a su medida.

Pero todo eso importó poco, ya que llegaron al país los dólares que tanto necesitaba el gobierno.                                                                            Más aún, la devaluación sin plan del lunes 14 tuvo algunos éxitos iniciales: el BCRA lleva reunidos más de US$1.200 millones en sus reservas. La pregunta es: ¿por oferta voluntaria de divisas o falta obligada de demanda?                                                                                                              Con el nivel de actividad industrial en pendiente negativa, quizás sea posible cumplir el pedido del Fondo de limitar más las importaciones.          Es verdad, eso pidieron.

Rejunte de medidas polémicas

El desarrapado conjunto de medidas que lanzó el Gobierno para compensar la depreciación del peso y la suba de tasa y de tarifas tiene más el aspecto de rejunte que de conjunto organizado.                              La idea teórica general era un nuevo equilibrio (¿?) macro con algunas variables en un nuevo nivel (dólar y tasas, por caso) compensadas por ciertas mejoras en algunos ingresos y un congelamiento de algunos precios, por lo menos hasta octubre. Y si era noviembre, mejor.                 De la inflación mejor no hablar.                                                                  Un dato que pasaría medio escondido en medio de la pelea por la candidatura.                                                                                                          Sin embargo, son sumas y restas, beneficios arbitrarios y voluntarismo intrascendente. Y algunas, como el bono de $60.000 para todos los empleados públicos y privadosamenazan con generar más ruido político que beneficios en la carrera hasta y hacia el 22/10. Incluso Axel Kicillof se mostró contrario a anticiparle fondos a sus municipios. Grandes provincias y la Ciudad de Buenos Aires ya anticiparon que no lo pagarán.                                                                          Tanto ruido generan esas medidas, que el dólar Contado Con Liquidación (CCL) que se usa para sacar dólares del país despegó más de un 40% en el mes, «al infinito y más allá».                                                                      La dolarización de carteras, y voluntades, se despertó más rápido que lo habitual y parece acelerarse más de lo normal en otras temporadas eleccionarias. Y lo que es peor, la brecha entre el «nuevo» dólar oficial posdevaluación y los financieros y el blue supera el 100%.

Un débil equilibrio

El intercambio comercial entre Argentina y Brasil fue el objetivo de la reunión entre Massa (cada día más en su rol de solitario timonel argento) y Lula (¿qué dirá de su amigo Alberto?). Finalmente, el candidato consiguió una línea de créditos de US$600 millones para importar productos brasileños.                                                                                                              La Argentina importa bienes del vecino país por unos US$2.000 millones mensuales en promedio. Pero es mejor que venir con las manos vacías. Y suma para la campaña.                                                                                         Son poco menos de dos meses para tratar de equilibrar, ni siquiera levantar, una situación muy crítica. Y hay que reconocerle a Massa el coraje político de no mencionar «dolarización« en ninguna de sus variantes. El término se convirtió en el argumento central de la campaña, más todavía que la casta o la seguridad. Un tema al margen: es notable cómo la emergencia de Javier Milei volcó la campaña electoral hacia la derecha conservadora y reaccionaria, negacionismo incluido. Valdría en este momento recordar que Massa no había nacido cuando Juan Domingo Perón, mentor adoptivo del funcionario, lanzó a la Plaza de Mayo el impagable«¿Quién vio un dólar alguna vez?».

La pregunta del General podría aplicarse seguramente a muchos de los votantes del libertario que viven en áreas de paupérrimos niveles de ingreso. Regiones donde, hasta no hace mucho, el peronismo tenía presencia importante y que fueron abandonadas en aras de algún tipo de proyecto de tipo indefinido. ¿Se entiende?

Suena difícil que la situación económica, y la social, mejore en tan poco tiempo. El congelamiento de precios tiene patas cortas y elásticas: se disparan una vez que se sueltan. Sobre todo, cuando se trata de un gobierno sin fórmulas superadoras y con la pólvora húmeda, incluso para disparar salvas. Lo peor, con todo, es la amarga sensación de que el 23 de octubre todo podría ser peor que lo que se vive ahora.

Nos reencontramos el próximo miércoles.