LA EXTREMA IZQUIERDA PROTESTA CONTRA ISRAEL PERO NO CONTRA RUSIA .-

Calumnian a Israel después de haber callado ante los atroces crímenes rusos.

El ataque terrorista de Hamás contra Israel del 7 de octubre han tenido un denominador común con la invasión rusa de Ucrania.

La influencia de Rusia en el ataque de Hamás contra Israel y su uso contra Ucrania y Europa
Ataque terrorista a Israel: una vez más, los comunistas y los nazis unidos en la infamia. 

La misma reacción cínica e inmoral con Ucrania y con Israel.

Como hemos visto en España y en otros países, sólo unos días después de esas atrocidades contra el pueblo judío, de unas dimensiones y de una vileza que no se veían desde el Holocausto, la extrema izquierda se ha lanzado a las calles para criminalizar a Israel por no dejarse matar sin defendersepresentando al país agredido como el culpable.

No es la primera vez que hemos asistido a una reacción tan asquerosamente cínica e inmoral por parte de la extrema izquierda, un sector del mapa político que ha sido capaz de cosas tan infames como llamar «democracias populares» a brutales dictaduras comunistas y bautizar como «muro de protección antifascista» al Muro de Berlín, creado para impedir la huída de una de esas dictaduras. 

El año pasado ya vimos una reacción así tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania: en sólo 24 horas, la extrema izquierda convocó manifestaciones… contra la OTAN.

No contra el país invasor ni contra el dictador Putin, sino contra la alianza militar democrática que apoya a los invadidos.

Lanzan contra Israel la acusación de ‘genocidio’ que no lanzaron contra Rusia.

Si fuese cierto que a la extrema izquierda le importasen los derechos humanos, como dicen, lo coherente habría sido que se hubiesen manifestado contra Rusia, pero no lo hicieron.

Por el contrario, se manifestaron contra una alianza que impide que Rusia invada otros países europeos como Polonia, Letonia, Estonia o Lituania. 

La extrema izquierda que acusa falsamente a Israel de «genocidio», por el mero hecho de haber lanzado una operación militar para acabar con los terroristas de Hamás, no ha acusado de «genocidio» a Rusia ni una sola vez por asesinar a miles de civiles ucranianosentre ellos más de 500 niños, en una invasión no provocada contra el país de los asesinados.

La extrema izquierda dice que se manifiesta contra Israel porque le preocupan los derechos humanos, pero no se han manifestado ni una sola vez en defensa de los derechos humanos de los ucranianos, a pesar de que Ucrania no atacó a Rusia ni secuestró a ciudadanos rusos antes de esa invasión, como sí han hecho los terroristas de Hamás.

La ultraizquierda no quiere que Ucrania e Israel se defiendan.

Como en el caso de Israel, lo único que ha buscado la ultraizquierda es que los ucranianos no se defendiesen, calificando como «escalada» el mero hecho de ofrecerles medios para su defensa y pretendiendo que Ucrania renunciase a parte de su territorio en aras de la «paz», al mismo tiempo que acusan falsamente a Israel de una «ocupación» por el mero hecho de existir en una tierra que ha sido el hogar del pueblo judío desde hace miles de años. 

Los palestinos le importan poco o nada a la ultraizquierda. 

Les usa como meros peones para servir a los intereses geopolíticos de los enemigos de Occidente.

Banalizan el Holocausto por antisemitismo y por odio a EEUU.

Si la ultraizquierda se manifiesta como lo hace contra Israel es, en primer lugar, por antisemitismo,  un odio contra los judíos que ya fue promovido por Karl Marx porque veía en los judíos una personificación del capitalismo.

Pero hay otra razón de peso en ese discurso de odio de la ultraizquierda. 

Israel es tradicional aliado de Estados Unidos, y eso le basta a la ultraizquierda para criminalizar al Estado  judío sin ninguna razón, con un absoluto desprecio por la verdad y con un criminal olvido de la historia del pueblo judío en el último siglo y del genocidio que sufrió a manos de los nazis.

De hecho, en su campaña calumniosa contra Israel, en esa ola de mentiras de sangre que sirven para justificar nuevos crímenes contra los judíos, la ultraizquierda acusa al Estado judío de «genocidio» y lo tacha de nazi, en una descarada banalización del Holocausto con la que pretende equiparar a los judíos con los criminales totalitarios que asesinaron a 6 millones de judíos en el siglo XX. Pero además, hay que decir que esa falsa acusación forma parte del recetario propagandístico del Kremlin:                                              Rusia ya acusó falsamente de «genocidio» a Georgia y Ucrania antes de las respectivas invasiones rusas de ambos países, para justificarlas.

La motivación de la ultraizquierda es debilitar a Occidente.

Desde los tiempos de la URSSla extrema izquierda ha imitado las técnicas de propaganda del Kremlin, y ahora las usa contra Israel para justificar el terrorismo palestino, un terrorismo que forma parte del juego geopolítico de Moscú para desestabilizar a Occidente desde hace décadas. 

La URSS entrenó y apoyó al terrorismo palestino en las décadas de 1960 y 1970, provocando una ola de secuestros de aviones y otros ataques terroristas.

Paralelamente, la URSS apoyó a los países árabes en sus ataques contra Israel, porque consideraba a este país -con acierto- un bastión de la democracia liberal y del capitalismo.

La ultraizquierda continúa ahora desarrollando esa estrategia geopolítica, y una vez más bajo la batuta de Moscú. 

Por eso se manifiesta contra Israel y contra la OTAN, pero no contra Rusia: porque a la ultraizquierda no le importan ni los derechos humanos ni los palestinos. 

Lo único que busca la ultraizquierda es debilitar a Occidente, que tiene en Israel su bastión más oriental contra la barbarie. 

La ultraizquierda sólo puede obtener más poder erosionando y desestabilizando la democracia occidental. 

Eso está en el manual del marxismo desde Lenin, un manual que sigue aplicando Putin.